Jujuy pasó de 15 a 150 hectáreas de viñedos: qué hay detrás del boom de los vinos de altura
Un viñedo a 3.328 metros de altura y etiquetas que llevan nombres de la tradición jujeña: así se posiciona la provincia ante compradores que ya no miran solo a Mendoza.
La vitivinicultura jujeña vive un crecimiento que llama la atención. Según el secretario de Vitivinicultura de la provincia, Rodrigo Corbalán, la superficie cultivada pasó de 15 hectáreas en 2015 a unas 150 en la actualidad, lo que representa un salto de alrededor del 800% en una década.
El funcionario explicó que a ese proceso se sumaron productores de los Valles y de la Quebrada, que se incorporaron a una actividad que hasta hace poco tenía un desarrollo acotado.
El viñedo más alto del mundo, la carta de presentación
Corbalán remarcó que la provincia tiene condiciones que le permiten diferenciar sus vinos en el mercado. "Tener el viñedo productivo más alto del mundo, a 3.328 metros de altura, te marca como región a nivel mundial", afirmó.
Además, sostuvo que muchos compradores e importadores buscan productos de regiones nuevas. "No están tan interesados en ampliar en Mendoza, sino en cosas especiales, regiones nuevas como Río Negro, Jujuy, cosas especiales que realmente marquen una diferencia", explicó en diálogo con Radio Provincia.
La historia detrás de cada botella
El funcionario también destacó la identidad cultural como un valor agregado para la comercialización. "Atrás de esa botella lo que buscan es la historia de quién la produce", sostuvo, al referirse al interés de los consumidores por conocer el origen y la elaboración de cada vino.
En ese sentido, mencionó etiquetas jujeñas como Punta Corral, Pachamama y Pachacana, vinculadas con las tradiciones de la provincia. "Nosotros lo llamamos Pachamama", expresó al comparar el concepto francés de terroir con la relación entre la tierra, el entorno y la cultura local.
Ruta del Vino, turismo y valor agregado
Corbalán señaló que la Ruta del Vino puede funcionar como una herramienta de promoción y comercialización. "Si viene un turista y se lleva el vino, es una forma de exportar", afirmó.
Sin embargo, advirtió que la disminución del turismo dejó parte de la producción sin vender y planteó la necesidad de ampliar los mercados. También destacó el aprovechamiento de subproductos de la vendimia, como la elaboración de alfajores con orujo, para generar valor agregado.
Qué se espera para los próximos años
Las expectativas están puestas en los viñedos más jóvenes, que todavía no alcanzaron su máxima capacidad productiva. Según Corbalán, actualmente algunas plantaciones producen alrededor del 50% de su potencial y se estabilizan aproximadamente a los cinco años.
"De acá a tres años, cuando se estabilice, vamos a tener el doble de producción", estimó. Por eso, consideró necesario avanzar en nuevos canales de comercialización para acompañar el crecimiento y responder al interés que despiertan los vinos de altura jujeños.