Jujuy se prepara para El Niño: la mochila que los brigadistas piden tener lista en casa
Alfredo Ureta, brigadista del Club Andino Jujuy, contó qué debe llevar la mochila que recomiendan tener lista en cada casa ante la llegada de El Niño. La lista incluye un elemento que muchos olvidan y que puede ser clave si se corta la luz.
Las lluvias fuertes, los ríos que se desbordan sin aviso y las rutas que quedan cortadas son escenarios posibles en Jujuy durante los próximos meses. Con la temporada estival y El Niño en el horizonte, especialistas del Instituto de Brigadas de Emergencias del Club Andino Jujuy explicaron cómo armar una mochila de emergencia y qué recaudos tomar para proteger a la familia ante un evento climático extremo.
Alfredo Ureta, integrante de esa brigada, y Rolando Rubiño, vicepresidente de la institución, dieron recomendaciones concretas para cuando una persona o una familia queda aislada, sin servicios básicos o con dificultades para moverse.
La aclaración que hicieron los propios brigadistas: prepararse no es sembrar miedo. Se trata de tener a mano herramientas simples para responder mejor. Y en una provincia donde las tormentas pueden hacer crecer los ríos de montaña en minutos y complicar los caminos de altura, esa prevención pesa.
Qué debe tener la mochila para 72 horas
Los especialistas distinguen tres tipos de mochila según el uso: una para el día a día, otra pensada para unas 24 horas y una tercera preparada para afrontar hasta 72 horas de dificultades. Esta última es la clave ante desastres naturales o cuando la asistencia no llega de inmediato. “Es fundamental”, remarcaron.
Las 72 horas funcionan como referencia de autonomía básica, no como una promesa de que el auxilio oficial tarde exactamente ese tiempo. Cuánto dura una emergencia depende del lugar, el clima y los recursos disponibles.
La mochila debe cubrir lo esencial: hidratación, comida, abrigo, primeros auxilios y protección contra el clima. Entre los elementos que recomendaron incluir están:
Agua potable y alimentos no perecederos, de preferencia listos para consumir y sin necesidad de cocción.
Ropa de recambio, abrigo y protección acorde a la época del año.
Botiquín de primeros auxilios, con la medicación personal y materiales básicos para atender heridas.
Linterna, baterías de repuesto y otros elementos de iluminación.
Una lona impermeable o plástico resistente para armar un refugio temporal.
Cuerdas y elementos simples para asegurar una protección provisoria.
Artículos de higiene personal y lo necesario para cada integrante de la familia.
Los brigadistas también mencionaron calentadores portátiles y elementos para encender fuego. Pero ahí pusieron el acento en las precauciones: nunca deben usarse dentro de carpas, vehículos o ambientes cerrados, por el riesgo de incendio y de intoxicación por monóxido de carbono.
A la lista conviene sumar documentación importante protegida del agua, teléfonos de emergencia anotados, un cargador portátil y dinero en efectivo. Durante un corte de energía o de comunicaciones, algunos medios de pago dejan de funcionar.
La mochila, además, tiene que adaptarse a cada hogar. No es lo mismo si hay niños pequeños, adultos mayores, personas con discapacidad o alguien que necesita medicación diaria.
Ríos que crecen sin avisar y rutas que se cortan
La geografía jujeña tiene puntos que exigen atención especial en los meses de lluvia. Uno son los ríos de montaña, cuyos caudales pueden subir rápido por precipitaciones que caen incluso lejos de donde está la persona.
“En la provincia ya tenemos experiencia de las crecientes de los ríos de montaña, que crecen sin avisar”, advirtieron.
El otro foco son los caminos de la Puna y las rutas de altura: una tormenta, una crecida o una nevada pueden interrumpir la circulación y dejar vehículos detenidos durante horas.
Por eso, para quienes salen de viaje la recomendación es llevar agua, alimentos, ropa de abrigo, botiquín y lo básico para una demora. Antes de arrancar, revisar el estado de las rutas y consultar las alertas meteorológicas.
Si uno queda varado, la prioridad es la seguridad personal: evitar moverse por zonas peligrosas y seguir las indicaciones de los organismos de emergencia. Y una regla que no se negocia: no intentar cruzar cauces crecidos, aunque el agua parezca baja.
Otro consejo práctico es guardar la mochila en un lugar conocido y de fácil acceso, cerca de una salida segura y sin bloquear las vías de evacuación. Hay que revisarla cada tanto: reemplazar alimentos vencidos, comprobar que los equipos funcionen y ajustar la ropa a la temporada.
El Club Andino Jujuy, que acaba de cumplir 83 años, también dicta capacitaciones y lleva adelante acciones solidarias. Sus representantes remarcaron que compartir conocimientos básicos de prevención forma parte de ese compromiso con la comunidad.