Juró como intendente de la capital y ya avisó qué va a pasar con la plata del municipio
La asunción estaba cantada y el discurso también. Pero en medio del juramento ante el Concejo, Benavente puso la lupa sobre la recaudación y la coparticipación: qué dijo sobre la plata que va a manejar el municipio.
Mario Benavente ya está al frente de la Municipalidad de Santiago. El ingeniero juró este sábado ante el presidente del Concejo Deliberante, Justo Crescencio Molina Areal, y de esa manera puso en marcha formalmente su mandato para el período 2026-2030.
La ceremonia reunió a la totalidad de los concejales, a los integrantes del gabinete municipal y a autoridades provinciales y judiciales. Antes de entrar al recinto, el nuevo jefe comunal fue recibido por una comisión formada por Molina Areal, Marta Arenas, Gabriela Ortiz, Gustavo Coiman, Ramona del Carmen Torres, Cecilia Neme y Marie Laurence Gau.
Un arranque con respaldo en las urnas y promesa de cercanía
En su primer discurso como intendente, Benavente agradeció la confianza de los vecinos y el respaldo que recibió en las elecciones. Allí trazó el rumbo que tendrá su administración y subrayó la necesidad de sostener el crecimiento de la ciudad.
El diálogo y la participación, dijo, serán pilares para armar un municipio pegado a la comunidad. Sobre el punto de partida de su gestión, fue optimista: «inicio esta gestión sobre bases sólidas, Santiago es una ciudad moderna y en expansión».
La advertencia económica que marcó el discurso
El tramo más sensible de su mensaje estuvo dedicado a la economía y a cómo esa realidad puede golpear las cuentas municipales. Benavente advirtió que la caída del consumo y el contexto recesivo inciden en la recaudación y en los fondos que llegan por la coparticipación comunal.
Con ese panorama sobre la mesa, remarcó que habrá que administrar con previsibilidad. Y anunció: «A partir de hoy, vamos a profundizar el proceso de modernización del municipio».
Puertas abiertas y menos escritorio
Otro eje que recorrió su discurso fue la necesidad de aceitar el contacto directo con los vecinos y de conocer las distintas realidades que conviven en la ciudad.
«La experiencia me enseñó que ningún proyecto transformador se logra solo en un escritorio», afirmó el intendente, al remarcar que muchas situaciones sociales exigen mirar de cerca lo que ocurre en cada barrio.
En la misma línea, planteó que detrás de cada trámite administrativo hay una persona que está esperando una respuesta del Estado.