Karina Milei necesita tres semanas y un gesto de Cornejo: qué frena la suspensión de las PASO

¿Qué gesto le pidió Cornejo a Karina Milei para darle los votos de la UCR y destrabar la suspensión de las PASO? La respuesta complica el armado oficialista.

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Karina Milei necesita tres semanas y un gesto de Cornejo: qué frena la suspensión de las PASO
Karina Milei necesita tres semanas y un gesto de Cornejo: qué frena la suspensión de las PASO

El oficialismo tiene los números para suspender las PASO antes de fin de año, pero el reloj corre y las tensiones internas complican el tablero. Karina Milei y Diego Santilli necesitan que el Senado trate el proyecto en las próximas tres semanas, y ya hay senadores rebeldes que quieren negociar antes de dar el sí.

El texto empezará a moverse a más tardar en la primera semana de noviembre. La secretaria general de la Presidencia teme que la iniciativa se trabe, y no es para menos: en la mesa política que ella misma conduce hay una voz que prefiere que las PASO sigan existiendo y que no piensa mover un dedo para eliminarlas. Es la de Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario. La sospecha que deslizan sobre ella es un dato sensible.

La sombra de una interna

Muchos intuyen que Bullrich, en privado, sueña con enfrentar al Presidente en una PASO si ve que Milei llega debilitado a las encuestas. La decisión la tomaría entre marzo y mayo. Bajo esa lectura, suspender las primarias tendría un doble efecto: complicaría el armado del peronismo y, al mismo tiempo, pondría a Milei a salvo del riesgo de que Bullrich lo desafíe a una interna. La ministra tiene peso propio, así que su próxima jugada será clave.

¿Qué le falta al Gobierno para conseguir los votos?

El apoyo de la UCR y, en particular, del gobernador mendocino Alfredo Cornejo. El mandatario quiere que Karina saque de juego a Luis Petri como eventual candidato a gobernador provincial. No es seguro que la funcionaria acepte esa condición. La otra urgencia es la aprobación del Presupuesto con el menor costo posible. El debate en comisión comenzó el miércoles.

El calendario electoral agrava todas las urgencias. El miércoles, el Gobierno tuvo que ceder para evitar una derrota: la prioridad era evitar que el jueves los aliados del oficialismo se sumaran a UxP para dar quórum y arrancar una sesión especial destinada a derogar el DNU 70/23, en uno de cuyos artículos Milei había derogado la ley de tierras. Por eso, LLA aceptó incluir en la ley de Propiedad Privada un artículo que restablece la prohibición de que los extranjeros compren más del 15 por ciento de los campos.

Ese será uno de los temas de la megasesión que LLA organizó para el miércoles próximo, con la intención de mostrar músculo político y recuperar el manejo de la agenda. También incluirá la emergencia de discapacidad y la mora de los endeudados. El Gobierno reconoce que para ganar tiene que ceder.

La marcha universitaria y el relato oficial

La marcha universitaria fue un capítulo aparte. Fue muy nutrida y legitimada por fallos judiciales que les dieron la razón a los rectores en su reclamo de mayor presupuesto. Pero la aparición de figuras ligadas al peronismo, como Axel Kicillof e intendentes del PJ, de referentes de la UCR y de la izquierda, y de las centrales sindicales le sirvió al Gobierno para calificarla como una marcha opositora. Los incidentes provocados por cientos de inadaptados remitieron a imágenes viejas a las que nadie quiere volver. En última instancia, el Gobierno terminó ganando.

Dudas por la economía

Hace quince días, Scott Bessent había admitido que Estados Unidos podría ayudar a la Argentina con otro tramo del swap si en 2027 fuera necesario. Una señal de que a Milei no le va a faltar dinero para mantener el equilibrio. Y mucho menos se va a parar Vaca Muerta, la zona más próspera del país: el último fin de semana, el Departamento de Estado norteamericano anunció que el Departamento de Guerra podría ampliar el financiamiento de 7000 millones de dólares que había confirmado el Exim Bank para construir el corredor Andes-Atlántico.

Pero las dudas sobre la capacidad de pago de la Argentina (aun cuando Milei jamás pensaría entrar en default) no se disipan. Por eso, en su viaje a Washington, el Presidente dijo que tiene una bazuca de US$125.000 millones, una cifra mucho mayor a la que él había dado hace dos semanas. El número es demasiado alto, casi increíble, pero Milei quiere dar una señal de voluntad de pago. Y, por eso mismo, en su viaje a la reunión del FMI y el BM, el ministro Luis Caputo advirtió que también cuenta con el swap con China. Llamó la atención que no hubiera mencionado el swap con Estados Unidos.

Además, el BCRA aceleró la compra de dólares: ya acumuló más de US$15.000 millones en compras de divisas durante 2026 y, en lo que va de octubre, la entidad sumó 914 millones de dólares, bastante más que los 768 millones de agosto y los 473 millones que compró en septiembre. Y lo hizo sin subir la cotización del dólar mayorista.

La Argentina macro tendrá dinero. El Gobierno inclusive tuvo otro mes de superávit fiscal de $977.173 millones.

El problema más acuciante es la Argentina micro, que tiene un interrogante irresuelto: ¿llegará el derrame al hombre de a pie? Por ahora, eso no ocurre. En el Gabinete empezaron a mirar con suspicacia o desazón a Caputo. Parte le dirige lluvia ácida, cuando en rigor Caputo ejecuta un programa ortodoxo del que Milei no quiere correrse ni un milímetro. Varios ministros consideran que, a esta altura, el programa debería arrojar algún resultado más palpable para los ciudadanos. Nadie quiso jamás que Caputo renuncie, pero sí que brinde alguna solución.

Los tiempos de la economía suelen ser más claros que las urgencias electorales. Por eso, Milei salió a respaldarlo en declaraciones radiales con un mensaje que parecía destinado a su propio gabinete: “La decisión general de gobierno es mía. O sea, nadie cuestiona a Toto Caputo, porque es mi política”.

La inflación no vino bien. Tampoco mucho peor. El IPC de septiembre fue del 1,9 por ciento. No tocó la barrera simbólica del 2 por ciento. El número muestra un rebote desde el 1,7 por ciento de agosto. Influyeron algunos componentes estacionales, como verduras y legumbres, pero la suba se explica por la necesidad del Gobierno de seguir recortando subsidios al gas y por los aumentos en colegios y salud. Puede volver a acomodarse en torno al 1,7 hasta fin de año. Pero el número rompe la ilusión de llegar al 1 por ciento este año.

Por otro lado, el FMI calculó que en 2026 la Argentina terminará con un crecimiento del 2,1 por ciento y una inflación anual de 32,5. Aun si el país hubiera entrado en recesión técnica en el tercer trimestre, acumularía un segundo año positivo.

Otro dato económico al que Milei hizo una mención elíptica en Washington. El Presidente dijo que en nuestro país el empleo crece, aunque cambió su composición. El dato suena irreal porque todos los días surgen noticias de cierres de empresas, quiebras o despidos. Pero Milei no mintió. El jueves, el Indec dio a conocer la “Cuenta de generación de ingresos”, de donde surge que efectivamente el empleo creció 0,5 por ciento.

Lo que sí ocurrió es que bajó la calidad del empleo: mientras el empleo asalariado formal privado y público cayó 1,4 por ciento interanual, el empleo asalariado en negro subió 0,5 por ciento y el número de puestos no asalariados (cuentapropistas y patrones) subió 3,9 por ciento. Milei y Federico Sturzenegger ven esa tendencia como un cambio en la composición del trabajo; Alberto Ades, el economista que expuso hace diez días en el Gabinete, la ve distinto: en su último libro, Lo que se desvanece, sostuvo que el crecimiento del trabajo en aplicaciones, fenómeno que se da en muchos países, es precario e inseguro.

Un Día de la Lealtad con diferencias en el peronismo

Volviendo a la política, este 17 de octubre el peronismo mostrará una vez más sus divisiones. Kicillof recordará el día con un acto en La Matanza y el kirchnerismo marchará al departamento de Cristina, en San José 1111.

¿Y qué pasa con Sergio Massa? El excandidato presidencial comenzó a levantar el perfil. Hace dos semanas, Daniel Hadad salió a hacerle un fuerte elogio cuando dijo que es uno de los políticos más inteligentes y que aprende más rápido. Y esta semana Emilio Monzó fue en la misma dirección. “Es un dirigente que tiene diálogo y poder para transformar acuerdos en hechos. Massa tiene dos cosas que hoy escasean en la política argentina: la capacidad de sentarse con quien piensa distinto y la fuerza para transformar esos acuerdos en hechos”, sostuvo.

Quienes están cerca de Massa ya empiezan a mostrar los ejes de su discurso de campaña: dicen que defiende un proyecto de país que hace hincapié en la industria, la producción y la clase media, sectores que se sienten abandonados por la gestión actual. Y que lo hecho en el pasado puede ser distinto a lo que haga en el futuro.

Massa puede ser un factor de conciliación entre Axel y Cristina. Pero no estará solo, porque en el universo de la expresidenta orbitan Sergio Uñac, el exgobernador de San Juan que ya está mostrando su cartelera 2027 y que dice que Milei debería estar preso, y el exmandatario de Santiago del Estero, Gerardo Zamora.

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