Kast en la frontera: el polémico plan que comenzó con una excavadora y una promesa
El presidente de Chile tomó el control de una excavadora para iniciar una obra sin precedentes en la frontera. Te contamos los detalles del polémico “Escudo fronterizo”, sus dimensiones reales y el dato oficial sobre la migración que pocos conocen.
El presidente chileno, José Antonio Kast, dio inicio personalmente a la construcción de zanjas en la frontera norte, una medida extrema para frenar la migración irregular que ya genera controversia. Con una máquina excavadora en la mano, el mandatario ultraconservador puso en marcha este lunes una obra que abarcará cientos de kilómetros y que prometió durante su campaña electoral.
La escena se desarrolló en las cercanías del paso fronterizo de Chacalluta, en la ciudad de Arica, límite con Perú. “Hoy comenzamos a frenar la migración irregular”, declaró Kast a la prensa, marcando el tono de una de sus primeras acciones de gobierno tras asumir el 11 de marzo.
El gobierno estableció un plazo de 90 días para la construcción de estas barreras físicas, aunque no detalló públicamente el tipo exacto de infraestructura que se levantará. El plan, bautizado como “Escudo fronterizo”, no se limita a zanjas.
¿Dónde se construyen las barreras?
La iniciativa abarca tres regiones del norte de Chile. Además de Arica, en la frontera con Perú, las obras se extenderán a las regiones de Antofagasta y Tarapacá. Esta última incluye la zona de Colchane, un paso limítrofe con Bolivia que se ha convertido en el principal punto de ingreso de migrantes irregulares en los últimos años.
Según el ministro del Interior, Claudio Alvarado, las “barreras físicas” tendrán una extensión aproximada de 500 kilómetros. El proyecto también contempla el despliegue de más efectivos militares en la zona y la implementación de medios de supervisión tecnológicos.
Kast, de 60 años, justificó la drástica medida argumentando que en los últimos años “Chile ha sido vulnerado por la inmigración ilegal, el narcotráfico y el crimen organizado”.
La realidad de los números
Los datos oficiales pintan un panorama complejo. Se estima que en Chile, un país de 20 millones de habitantes, viven cerca de 337.000 migrantes en situación irregular. La mayoría son ciudadanos venezolanos.
Sin embargo, las estadísticas del Servicio Nacional de Migraciones muestran una tendencia a la baja en los ingresos por pasos no habilitados. Tras un pico registrado en 2021, los números han tenido una “disminución sostenida”.
En 2025, se registró una caída del 10,2% frente al año anterior, con un total de 26.275 denuncias por ingresos irregulares. Este contexto pone en debate la urgencia y magnitud de la medida emprendida por el nuevo gobierno.
La imagen del presidente manejando la excavadora en la frontera seguramente quedará como un símbolo de su administración. Mientras las obras avanzan con el reloj de 90 días en marcha, la polémica sobre su efectividad y consecuencias humanitarias recién comienza.