Kicillof se prepara para un discurso clave: paro docente, internas y un mensaje directo a Milei
Mientras un paro docente pone en jaque el inicio de clases en la provincia más grande del país, Axel Kicillof prepara un discurso que promete encender la mecha. ¿Qué dirá el gobernador en medio de la presión interna y su enfrentamiento directo con el Presidente?
Con la provincia de Buenos Aires sumida en un conflicto docente que amenaza el inicio de clases, el gobernador Axel Kicillof ultima los detalles de su discurso para la apertura del 154° período de sesiones de la Legislatura. El acto, previsto para el lunes 2 de marzo, será una plataforma para marcar diferencias con el Gobierno nacional y buscar consolidar su gestión en medio de fuertes presiones internas.
Los gremios docentes, nucleados en el Frente de Unidad Docente Bonaerense, ratificaron un paro que cuenta también con el apoyo de sindicatos estatales. La medida de fuerza pone en riesgo el comienzo del ciclo lectivo 2026 en el distrito más poblado del país.
¿Qué hay detrás del conflicto salarial?
El eje del enfrentamiento es la oferta salarial del Ejecutivo provincial: un aumento del 3% para febrero, que fue rechazado de plano por los docentes. Los sindicatos exigen una recomposición que compense la pérdida frente a la inflación. Sectores como los auxiliares de educación advierten que, sin respuestas, las escuelas podrían permanecer cerradas más allá de los días de paro.
Este escenario de tensión sindical se da justo cuando Kicillof se dispone a dar un discurso con fuerte impronta política. Allí no solo repasará logros de su administración, sino que también trazarará un contraste claro con las políticas del presidente Javier Milei.
Un mensaje con destinatarios múltiples
El mandatario bonaerense construirá su alocución en un marco de disputa interna dentro del peronismo provincial, luego de los conflictos por la conducción del Partido Justicialista y el armado de listas de cara al 2027. A esto se suma el paro docente más federal desde el inicio de su gestión y la tensión constante con la Casa Rosada.
Kicillof destacará avances en obra pública, fortalecimiento de servicios y políticas sociales, para luego contrastarlos con lo que él denomina “recortes de fondos y políticas económicas que frenan proyectos y perjudican la vida cotidiana de los bonaerenses”. Este cruce con el Gobierno nacional no es nuevo; el gobernador ha cuestionado en reiteradas oportunidades la política económica del Ejecutivo, argumentando que las medidas de ajuste impactan con mayor dureza en sectores sensibles.
Desde el oficialismo nacional, también eligen confrontar con Kicillof. Ambos bandos consideran que la candidatura del otro refuerza la propia. En ese sentido, el mandatario provincial ya analiza los próximos pasos para afianzar su referencia a nivel nacional.
La estrategia política de Kicillof
El primer paso, quedar al frente del PJ bonaerense, se resolvió semanas atrás a nivel general, aunque restan internas locales. Kicillof asumirá formalmente la conducción el próximo 15 de marzo, cuando se realicen elecciones con lista única. Luego de eso, planea iniciar una gira por las provincias.
Mientras tanto, la mesa de diálogo con los sindicatos sigue activa, aunque sin señales claras de que el conflicto salarial vaya a destrabarse antes del arranque del ciclo lectivo. Esto añade otro elemento de incertidumbre a la primera semana de marzo.
“La paritaria sigue abierta y estimamos llegar a un acuerdo a la brevedad”, confió a TN un dirigente provincial al tanto de las negociaciones. Sin embargo, en el Ejecutivo reconocen que será difícil frenar el paro. “Es difícil evitarlo por el contexto y críticas a Nación”, aclararon.
Pese al panorama complejo, en las filas del Gobernador mantienen cierto optimismo. “Predisposición de los gremios en PBA vemos porque esta semana más de un millón de chicos volvieron a las clases en los períodos de intensificación y extendidos”, manifestaron a este medio.
La apertura de sesiones del lunes 2 de marzo se perfila, así, como un momento crucial. No solo será el escenario donde Kicillof intente proyectar solidez de gestión ante la crisis, sino también el campo de batalla elegido para profundizar su disputa política con el Gobierno de Javier Milei, en un año cargado de tensiones y definiciones.