Kicillof teje una alianza clave con los gobernadores del Norte: el movimiento que pone en jaque al kirchnerismo duro
El gobernador Axel Kicillof está armando un movimiento que podría redefinir el futuro de la oposición. ¿Su plan? Unir a los mandatarios del Norte, incluido Jaldo, en un frente amplio que ya genera roces internos. Los detalles de la estrategia que busca cambiar las reglas de juego para 2027.
El gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, está desplegando una estrategia política de alto impacto que busca ampliar el peronismo a nivel nacional. Su objetivo central es integrar a los mandatarios del norte argentino, incluyendo a Osvaldo Jaldo de Tucumán, en un frente opositor amplio para las elecciones de 2027, una movida que alinea su postura con la de Sergio Massa y genera tensiones con el ala más dura del kirchnerismo.
Esta iniciativa se enmarca en la construcción del “Movimiento Derecho al Futuro”, el espacio desde el cual Kicillof busca tejer una red federal propia. La premisa es clara: sin un volumen político significativo que trascienda el conurbano bonaerense, será imposible construir una alternativa electoral competitiva contra el gobierno de Javier Milei.
¿Por qué los gobernadores del Norte son la pieza clave?
La mirada de Kicillof y Massa se posa con particular interés en mandatarios como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta). Estos dirigentes han mantenido acuerdos tácticos con la administración libertaria, jugando un rol decisivo en votaciones sensibles del Congreso, como el Presupuesto, el RIGI o la reforma laboral.
La estrategia compartida es evitar los reproches públicos por esos apoyos y priorizar la unidad del espacio. Se busca convocar a todos los sectores que se opongan al programa económico oficial, integrando primero para ordenar las diferencias internas después.
La grieta interna dentro del peronismo
Este posicionamiento acerca a Kicillof al peronismo federal, pero lo distancia de los sectores más ortodoxos del kirchnerismo, referenciados en Máximo Kirchner. Desde ese flanco se cuestiona severamente a los gobernadores por haber respaldado medidas centrales del oficialismo, considerándolos funcionales al ajuste económico.
Frente a esta tensión, el mandatario bonaerense intenta mantener un equilibrio delicado con Cristina Fernández de Kirchner. Su desafío es no quedar encerrado en la órbita de La Cámpora, a la vez que evita que su proyección nacional quede limitada geográficamente.
El acercamiento a los líderes del norte, por lo tanto, no es un gesto casual. Aparece como la pieza fundamental para que Kicillof construya un volumen político propio, amplíe su base de apoyo en el Congreso y se consolide como un dirigente con auténtica proyección federal dentro del heterogéneo mapa peronista.
La apuesta es audaz: integrar a estos sectores en un armado opositor más amplio antes de que se desate la pulseada por las candidaturas presidenciales. La convicción en el entorno del gobernador es que la reconstrucción del espacio requerirá una coalición mucho más extensa y diversa que la que hoy representa el núcleo duro del kirchnerismo.