Kiosco del barrio Almirante Brown: la fachada que escondía un peligroso secreto
Detrás del mostrador de un simple kiosco en el Almirante Brown, la policía descubrió una operación que nada tenía que ver con golosinas. ¿Cómo funcionaba este punto de venta que terminó con cuatro personas tras las rejas?
Un operativo de la Dirección General de Drogas Peligrosas desmanteló un punto de venta de drogas que operaba bajo la apariencia de un comercio habitual. Dos mujeres fueron detenidas y otras dos personas aprehendidas tras el allanamiento, donde se secuestró cocaína, marihuana y dinero en efectivo.
La investigación, enmarcada en la Ley Nacional N° 23.737 de Estupefacientes, permitió a los efectivos identificar y proceder sobre un domicilio en el barrio Almirante Brown. El lugar, que exteriormente funcionaba como un kiosco, era en realidad el centro de una red de distribución de sustancias ilegales.
¿Qué encontraron en el interior?
Durante la requisa, los agentes realizaron un minucioso registro que arrojó un sustancial botín. El hallazgo principal fue 31 envoltorios de cocaína, con un peso total de 24,62 gramos. Además, se incautó un envoltorio de marihuana de 0,86 gramos.
Pero las pruebas no terminaron allí. Los elementos secuestrados pintan un claro panorama del modus operandi. Fueron incautados una balanza de precisión, una tijera, varios recortes y un blister de pastillas junto a un plato con restos de sustancia, todos instrumentos vinculados al fraccionamiento y la venta.
El dinero y las detenciones
Uno de los indicios más contundentes de la actividad ilícita fue la suma de 396.700 pesos en efectivo encontrada en el lugar. También se secuestraron tres teléfonos celulares, presumiblemente utilizados para coordinar la logística de las ventas.
Como resultado inmediato del operativo, la justicia dispuso la detención de dos mujeres. Paralelamente, otras dos personas fueron aprehendidas por su presunta vinculación con el esquema de comercialización de estupefacientes.
El objetivo del negocio ilícito
Según pudo establecerse en la investigación, el punto de venta tenía un público objetivo claro. El kiosco era utilizado para comercializar drogas, principalmente a jóvenes del sector, aprovechando la fachada de un comercio normal para pasar desapercibido.
Con este procedimiento, las fuerzas policiales lograron inhabilitar un importante punto de distribución en la zona sur de la ciudad. La causa se instruye por infracción a la Ley de Estupefacientes y en perjuicio de la salud pública.
El éxito del operativo representa un golpe significativo a un circuito de venta que operaba en la clandestinidad, bajo la cubierta de la cotidianidad de un barrio.