La abogada argentina que vivió 70 días de pesadilla en Brasil: el gesto que casi la lleva a prisión

¿Cómo se sobrevive 70 días acusada de un delito grave en un país extranjero? La historia de la abogada argentina que, tras un gesto en un bar de Brasil, vivió una pesadilla judicial, amenazas y un aislamiento absoluto, con una única amiga que le tendió la mano.

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La abogada argentina que vivió 70 días de pesadilla en Brasil: el gesto que casi la lleva a prisión

Una abogada e influencer santiagueña enfrentó la posibilidad de una condena de cinco años de cárcel en Brasil tras ser acusada de injuria racial en un bar de Ipanema. Lo que comenzó como unas vacaciones se transformó en una pesadilla judicial de más de dos meses, marcada por el aislamiento, una tobillera electrónica y el miedo constante a ser reconocida en la calle.

El 14 de enero cambió la vida de Agostina Páez. Aquel día, mientras se preparaba para regresar a Santiago del Estero desde Río de Janeiro, recibió un mensaje en su WhatsApp que la citaba a la Comisaría N° 11 de Rocinha. Primero pensó en una estafa, pero un segundo mensaje, con firma y el delito especificado –injuria racial–, la obligó a presentarse. Allí supo que enfrentaba una causa por un delito que en Brasil prevé hasta cinco años de prisión.

El inicio del calvario

La Policía de Río tenía sus datos porque el bar Brazin, donde ocurrieron los hechos, los había solicitado para el ingreso. “Cuando salgo de la comisaría empiezo a recibir insultos. En ese momento no dimensioné lo grande que iba a ser”, relató Agostina a Clarín. La dimensión real la comprendió al verse en las pantallas de televisión de los restaurantes mientras caminaba a su departamento. La viralización de su caso había comenzado.

Lo que siguió fueron, en sus propias palabras, “días de calvario y de mucha angustia”. Para moverse, debía taparse completamente. “Para ir al mercado tenía que taparme toda, iba paranoica de que nadie me reconozca en la calle por las amenazas que recibí”, describió. Su refugio fue un departamento en las afueras de Barra de Tijuca, donde pasó la mayor parte del tiempo completamente sola.

Agostina Páez, a horas de regresar a la Argentina.
Cuando salió de la comisaría a Agostina se le derrumbó el mundo, su mundo.

Una amiga inesperada en medio del caos

En medio del ostracismo, una persona se convirtió en su único contacto humano directo en Brasil: Carla, una joven cajera afrodescendiente de un mercado al que Agostina iba a comprar. “Me conoció antes de saber todo, una vez que se enteró, lo único que me dijo es que no me juzga”, contó la abogada. Con Carla habló extensamente sobre el racismo en Brasil, un diálogo que la ayudó a comprender la gravedad de sus actos.

“Hablamos mucho de por qué es así aquí los temas de racismo. Me tranquilizó y me dijo que va a salir todo bien. Todos los días me preguntaba cómo estaba”, sostuvo Páez. Carla la invitaba a salir, pero Agostina se negaba para no exponerla. “La sentía una cara amiga”, confesó. El resto de su apoyo emocional llegaba a través de videollamadas con su familia y amigas en Argentina.

Agostina junto a su padre, Mariano.
Agostina junto a su padre, Mariano, durante su visita.

El día más angustiante y la tobillera electrónica

Para sobrellevar los días, Agostina comenzó un curso de inglés y continuó su terapia psicológica online. La única salida “recreativa” fue una visita a la playa con su padre, Mariano, quien viajó a verla. Sin embargo, ni siquiera allí pudo liberarse: usó un pantalón largo para ocultar la tobillera electrónica que la Justicia de Río le había impuesto como medida cautelar.

El punto más bajo llegó el 6 de febrero, cuando recibió una notificación policial ordenando su detención y alojamiento en una comisaría. “Todo ese momento era muy angustiante… Cuando me buscó la policía traté de calmarme y volver a eje. Ese fue el peor día acá”, reconoció. Finalmente, tras un hábeas corpus presentado por su defensa, la Justicia permitió que continuara en su domicilio con la tobillera y la prohibición de salir del país.

Agostina Páez durante las horas que pasó detenida en la Policía Civil de Brasil.
La abogada argentina Agostina Páez (29), en las horas que pasó detenida en la sede de la Policía Civil de Brasil.

El acuerdo que le permitirá volver

Este martes, después de exactamente 70 días, se desarrolló una audiencia clave ante el juez del Tribunal Penal N° 37 de Río de Janeiro. Agostina pidió perdón nuevamente a las víctimas y la fiscalía llegó a un acuerdo con su defensa. El mismo establece un resarcimiento económico y que la joven pueda regresar a la Argentina, donde deberá cumplir tareas comunitarias como parte de la pena.

El juez tomará unos días para homologar el acuerdo, pero Agostina confía en poder volver a Santiago del Estero este fin de semana. Allí la espera el reencuentro con su hermana de 16 años, a quien cría desde la muerte de su madre, sus amigas y su perro, poniendo fin a una experiencia que, sin duda, marcará el resto de su vida.

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