La acosaban por una deuda de $400.000: quién era la mujer asesinada en barrio Grandoli

¿Cuánto le exigían devolver por un préstamo que había tomado antes de morir? El cuaderno secuestrado en una celda de la Unidad 6 dejó registrada la cifra que la tenía acorralada.

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La acosaban por una deuda de $400.000: quién era la mujer asesinada en barrio Grandoli
La acosaban por una deuda de $400.000: quién era la mujer asesinada en barrio Grandoli

El Centro de Justicia Penal de Rosario fue escenario este viernes de una audiencia imputativa que abordó dos tramas delictivas entrelazadas alrededor de la muerte de Natalia Andrea Giménez, de 35 años. El juez de Primera Instancia Federico Rebola formalizó la imputación de la Fiscalía y dispuso la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley para Paulo Álvarez, acusado del femicidio, mientras que fijó seis meses de prisión preventiva para Stella Maris P. y Germán C., señalados por operar una red de usura agravada de la que la víctima era clienta.

El ataque

La investigación está a cargo de la fiscal Paula Barros, de la Unidad Especial de Violencias Altamente Lesivas. Según la reconstrucción del Ministerio Público de la Acusación, el hecho ocurrió entre las 05:59 y las 06:11 de la mañana del 26 de septiembre de 2026 en la vivienda de la víctima, un segundo piso de avenida Abanderado Grandoli al 3800, en la zona sur de Rosario.

El acusado llegó a las inmediaciones del edificio a las 05:57 en bicicleta, con una mochila y un casco azul de motocicleta. Dejó el rodado encadenado a un poste en Grandoli y Presidente Quintana, caminó hasta el ingreso y subió al departamento de Giménez. Una vez adentro, la atacó con golpes y armas punzantes y punzocortantes, y le provocó múltiples heridas de diversa gravedad en el rostro, la región ocular, el cuello y las manos.

Para la fiscalía, el agresor le causó padecimientos físicos innecesarios mientras aún estaba con vida. La muerte se produjo por un traumatismo craneofacial y cervical grave, con compromiso intracraneal y un shock hipovolémico derivado de la profusa pérdida de sangre. El ataque fue calificado como homicidio agravado por ensañamiento, alevosía y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer en un marco de inequidad y violencia de género, aprovechando la vulnerabilidad e inferioridad de la víctima.

La fuga y la detención

El agresor abandonó el lugar a las 06:12 sin la campera azul que llevaba al llegar, pero con el casco puesto y un objeto oscuro en una de sus manos. Recuperó la bicicleta y huyó hacia Villa Gobernador Gálvez, donde se refugió en su domicilio de calle Cervantes al 700. Allí permaneció hasta el 10 de octubre de 2026, cuando fue detenido durante un allanamiento en el que se incautaron prendas y elementos que coincidían con las imágenes de las cámaras de videovigilancia de la zona.

El cuerpo sin vida de Natalia Giménez fue descubierto un día después del ataque, el 27 de septiembre a las 19, en el interior de su departamento.

La red de usura que la hostigaba

En paralelo, la imputación alcanzó a Germán C. y Stella Maris P., a quienes se les atribuye haber montado de manera conjunta y coordinada un esquema ilegal de préstamos a tasas desmedidas, aprovechándose de la necesidad económica de los deudores. La actividad clandestina se extendió al menos durante todo 2026 en Rosario y sus alrededores.

En el caso de Natalia Giménez, la operatoria se desarrolló en los meses previos a su muerte. Los investigadores constataron reclamos persistentes de cobro dirigidos a la mujer entre el 20 y el 24 de septiembre de 2026, pocos días antes del crimen.

El negocio funcionaba con roles bien divididos. Desde su lugar de detención en la Unidad Penitenciaria N.º 6 de Rosario, Germán C. controlaba, organizaba y seguía los préstamos mediante anotaciones manuscritas y comunicaciones telefónicas. Stella Maris P., en tanto, hacía la gestión extramuros: contacto con los deudores, reclamos de pago y recaudación del dinero.

Durante una requisa en la celda de Germán C., los agentes secuestraron un cuaderno con 54 registros de operaciones financieras ilegales, con nombres, teléfonos, montos prestados y sumas exigidas como devolución. Entre esos registros apareció una anotación a nombre de Natalia Andrea Giménez: un capital entregado de $400.000 y una exigencia de devolución de $800.000, el doble del monto original, lo que confirma el carácter abusivo de la maniobra.

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