La advertencia de una psicóloga que incomoda a muchos padres: "La violencia en la infancia está naturalizada"
La psicóloga María Scipioni advirtió que la violencia contra las infancias está naturalizada y explicó cuándo el secreto profesional deja de proteger al paciente. Lo que reveló sobre las señales que muchos adultos pasan por alto.
El caso Yankelevich reavivó el debate sobre la violencia contra las infancias y puso sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿cuántas situaciones de riesgo pasan desapercibidas a diario? La psicóloga María Scipioni analizó el tema y lanzó una frase que sacude: "Aunque nos cueste creer, la violencia en la infancia está naturalizada".
Para la profesional, el problema no es solo la violencia en sí, sino la dificultad para reconocerla. Muchas veces los adultos no advierten las señales o las minimizan, y eso retrasa la intervención. Scipioni insistió en la importancia de prestar atención a los cambios de conducta y a las manifestaciones de miedo de los más chicos.
Las señales que no hay que ignorar
Uno de los puntos centrales que remarcó la psicóloga es la necesidad de observar cuando un niño expresa temor hacia alguno de sus padres o muestra incomodidad frente a determinadas personas o circunstancias. Esas señales, explicó, deben ser escuchadas sin minimizar lo que sienten y sin presionarlos para que hablen.
La detección temprana es clave porque los chicos no siempre pueden contar de manera directa lo que les pasa. Por eso, los adultos deben estar atentos a sus palabras, emociones y comportamientos, sin sacar conclusiones apresuradas, pero tampoco ignorar indicios que requieran atención.
El límite del secreto profesional
Scipioni también se refirió al rol de los psicólogos cuando en una consulta aparecen indicios de violencia o vulneración de derechos. En ese marco, fue tajante: "El secreto profesional se rompe cuando hay una situación de riesgo".
La confidencialidad, aclaró, tiene límites cuando está en juego la integridad de un niño o una niña. En esos casos, la intervención debe apuntar a resguardar al menor y activar los mecanismos de protección que correspondan, de acuerdo con las circunstancias y las obligaciones profesionales.
Construir confianza, la clave para que hablen
La pandemia y la virtualidad cambiaron los vínculos y las formas de relacionarse con las infancias. Frente a ese escenario, la psicóloga puso el foco en la necesidad de construir relaciones donde los chicos puedan expresar sus emociones, dudas y temores sin miedo a ser juzgados o desacreditados.
"Es importante, como adultos, generar espacios de confianza para los niños", sostuvo Scipioni. La escucha activa, la disponibilidad para conversar y el respeto por los tiempos de cada chico son herramientas fundamentales para que puedan comunicar lo que les preocupa.
Si un menor manifiesta miedo o revela una posible situación de violencia, la recomendación es escucharlo con calma, evitar interrogatorios insistentes y buscar orientación profesional.
El abordaje de la violencia en la infancia requiere el compromiso de las familias, las instituciones educativas y los equipos de salud. Reconocer las señales, tomar en serio la palabra de los niños y actuar ante posibles situaciones de riesgo son pasos esenciales para garantizar su protección.