La antena de Barreal quedó frenada, pero ahora cinco países la quieren revivir

El radiotelescopio de Barreal parecía condenado a la parálisis, pero la UNSJ movió una ficha clave: un consorcio con cinco países y un nuevo nombre. Qué pasará con la antena que ya está montada en un 90%.

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La antena de Barreal quedó frenada, pero ahora cinco países la quieren revivir
La antena de Barreal quedó frenada, pero ahora cinco países la quieren revivir

La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) presentó ante el Gobierno nacional un expediente para destrabar el radiotelescopio de Barreal, una estructura que está montada en un 90% pero que lleva más de un año paralizada. La propuesta fue presentada el 19 de octubre y ahora deberá ser evaluada por la administración de Javier Milei.

La iniciativa busca transformar el antiguo CART (China-Argentina Radio Telescope) en FARO (Félix Aguilar Radio Observatorio), mediante la creación de un consorcio internacional que incorpore a instituciones científicas de cinco países. La presentación se hizo durante una visita al observatorio Cesco, organizada por la Facultad de Ciencias Exactas.

Qué países participarían y cómo se repartiría el tiempo de observación

El nuevo esquema contempla la participación de Argentina, China, España, Sudáfrica e Italia. Lejos de excluir al país asiático, que financió el proyecto y aportó los principales componentes de la antena, el consorcio mantendría a China como socio central, aunque dentro de una estructura de gobernanza multilateral.

Según el periodista Luis Córdoba, de Canal 13, la apuesta de la universidad es ampliar la participación internacional, establecer reglas de funcionamiento compartidas y reforzar los mecanismos de control para garantizar que la instalación tenga un uso exclusivamente científico y civil.

El reparto del tiempo de observación quedaría de la siguiente manera: China conservaría el 50%, los demás socios del consorcio se repartirían el 35% y el 15% restante quedaría reservado para la comunidad científica internacional. El objetivo es demostrar que el radiotelescopio puede funcionar bajo la supervisión de instituciones científicas de distintos países y con mecanismos de control que permitan despejar las objeciones planteadas desde el ámbito nacional.

Los miembros fundadores del nuevo consorcio

El proyecto toma su nombre del Observatorio Astronómico Félix Aguilar (OAFA), dependiente de la UNSJ, y plantea un cambio institucional respecto del acuerdo bilateral que dio origen al CART. Entre 2015 y 2025, la iniciativa estuvo sostenida por un convenio de cooperación entre instituciones argentinas y chinas. Ahora, la propuesta busca pasar a un consorcio con una gobernanza internacional más amplia y sede en el OAFA-UNSJ.

Los miembros fundadores previstos son cinco instituciones científicas:

  • Argentina: la Universidad Nacional de San Juan, en conjunto con el Observatorio Astronómico Félix Aguilar y el Gobierno de San Juan.
  • China: el Observatorio Astronómico Nacional de la Academia China de Ciencias (NAOC).
  • España: el Instituto Geográfico Nacional (IGN), a través del Observatorio de Yebes.
  • Sudáfrica: el Observatorio Sudafricano de Radioastronomía (SARAO).
  • Italia: la Agencia Espacial Italiana (ASI), mediante el Centro de Geodesia de Matera.

La incorporación de estos organismos permitiría ampliar el respaldo institucional y científico del proyecto. No se trata simplemente de sumar países como participantes formales, sino de construir un esquema de cooperación en el que distintas instituciones puedan intervenir en la investigación, el desarrollo tecnológico y la utilización del instrumento.

La intención de la UNSJ es que el radiotelescopio se integre a una red de cooperación internacional y que su funcionamiento quede respaldado por reglas claras sobre el acceso, la operación y el aprovechamiento de los datos científicos.

Un punto central es que el consorcio estará integrado por instituciones científicas, no directamente por los gobiernos de los países participantes. Esa distinción es importante para comprender la estrategia de la universidad: el proyecto busca consolidarse como una infraestructura académica internacional, con responsabilidades definidas y controles institucionales, en lugar de quedar identificado exclusivamente con una cooperación bilateral entre Argentina y China.

En paralelo, se contempla la participación de organismos nacionales vinculados con la seguridad y el control del proyecto. La propuesta prevé que un grupo de seguridad nacional, bajo la órbita del Ministerio de Defensa, tenga a su cargo las cuestiones correspondientes a esa materia. El planteo apunta a separar las actividades científicas del instrumento de las funciones de supervisión que puedan corresponderle al Estado nacional.

Por qué se frenó el CART durante el gobierno de Milei

El CART nació de un acuerdo de cooperación entre la UNSJ, el Gobierno provincial, el CONICET y el Observatorio Astronómico Nacional de la Academia China de Ciencias. El convenio fue firmado en junio de 2015 y estableció las bases para construir una antena de grandes dimensiones en la Estación de Altura Carlos U. Cesco, dependiente del OAFA, en Barreal.

El proyecto atravesó distintas administraciones nacionales. Durante esos años se avanzó en la infraestructura necesaria para instalar el instrumento, en el traslado de sus componentes desde China y en el montaje de la estructura principal. La iniciativa fue concebida como una apuesta de largo plazo para fortalecer la investigación astronómica argentina y ampliar la capacidad de observación desde el hemisferio sur.

En enero de 2025, la UNSJ informó que había comenzado la etapa final del montaje, con el uso de una grúa de 200 toneladas para ensamblar las piezas de soporte y guía ubicadas debajo del reflector principal. En ese momento, las previsiones apuntaban a realizar las primeras pruebas hacia fines de ese año y alcanzar la puesta en funcionamiento durante 2026. Sin embargo, el escenario cambió y el proyecto quedó detenido.

El convenio original venció en junio de 2025 y no fue renovado. A partir de entonces, la falta de un acuerdo vigente y las dificultades administrativas para continuar con la instalación impidieron avanzar con la etapa final del proyecto. La paralización se produjo durante la presidencia de Javier Milei, en un contexto de mayor acercamiento diplomático del Gobierno argentino a Estados Unidos y de tensiones con China.

La comunidad científica advirtió que el proyecto quedó atravesado por las preocupaciones geopolíticas vinculadas con la presencia de infraestructura china en territorio argentino. Distintos actores expresaron sospechas sobre un eventual uso militar o de inteligencia del radiotelescopio, algo que los responsables científicos del proyecto rechazaron.

El Gobierno nacional, por su parte, ha vinculado la situación con cuestiones administrativas y técnicas. Por eso, aunque el contexto geopolítico constituye una parte central de la controversia, es importante distinguirlo de los obstáculos formales que impiden continuar: el vencimiento del convenio y la falta de resolución sobre el ingreso de los materiales necesarios para completar la obra.

La decisión que ahora tiene Nación

Con la presentación del expediente el 19 de octubre, la UNSJ puso sobre la mesa una nueva alternativa para intentar reactivar el proyecto. El cambio no implica que la obra vaya a retomarse de inmediato. Primero, las autoridades nacionales deberán evaluar la propuesta y decidir si aceptan el nuevo marco institucional. Después será necesario resolver la situación del equipamiento retenido, completar las tareas pendientes y realizar las pruebas que permitan verificar el funcionamiento del instrumento.

La expectativa de la universidad es que la apertura internacional permita despejar las dudas sobre el proyecto sin renunciar a la participación de China, cuyo aporte fue determinante para que la antena llegara al estado actual. La incorporación de España, Sudáfrica e Italia busca ofrecer una garantía adicional de cooperación científica y ampliar el alcance de las investigaciones.

A más de un año de que la obra fuera paralizada, el desenlace dependerá ahora de una decisión política y administrativa que excede a la universidad y a los investigadores. En Barreal, mientras tanto, la estructura sigue esperando la oportunidad de completar su montaje y comenzar a operar.

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