La app sanjuanina que convierte cualquier smartwatch en un ángel de la guarda
Un grupo de jóvenes sanjuaninos creó una app que convierte cualquier smartwatch en un ángel de la guarda. ¿Cómo funciona Vita y por qué promete revolucionar el cuidado de los adultos mayores?
Un grupo de jóvenes sanjuaninos creó Vita, una aplicación que usa inteligencia artificial para monitorear a adultos mayores y personas con discapacidad. La idea, que ganó una mención especial en el Bootcamp 2026, promete revolucionar el cuidado de los seres queridos.
¿Cómo funciona Vita?
Vita transforma cualquier smartwatch en un dispositivo de monitoreo capaz de detectar caídas, inmovilidad, alteraciones cardíacas y cambios bruscos en la rutina. Cuando identifica una situación de riesgo, envía una alerta automática a familiares o servicios de asistencia.
La aplicación no solo reacciona a eventos, sino que aprende los hábitos del usuario para emitir alertas más precisas. Aunque fue pensada para adultos mayores, el equipo imagina extenderla a personas con discapacidad motriz, demencia o cualquier persona que requiera monitoreo permanente.
El camino hasta Vita: de fabricar un reloj a crear un servicio
El equipo, integrado por Rocío Riveros (21), Agustín Pallavicini (25), Sabrina Requena (20), Benjamín Elia (22) y Lucas Rossi Caula (23), pasó 48 horas intensas en el Bootcamp organizado por JAE. Al principio, querían fabricar su propio reloj inteligente, pero un mentor los frenó: “¿Para qué van a inventar una rueda que ya existe? Empiecen de cero”. Así, se enfocaron en un servicio que aprovecha la tecnología existente.
“Sabíamos que la mayoría de los proyectos iban a ser mineros y la idea fue destacar fuera de ese ámbito”, explicó Agustín. El cambio de rumbo fue clave: en lugar de un dispositivo, crearon una app con IA que se adapta a cada usuario.
Lo que viene para Vita
Los jóvenes ya están evaluando la viabilidad del proyecto y buscan herramientas para desarrollarla, incluso con un integrante que vive en Buenos Aires. “El objetivo no es salvar vidas, sino prevenir situaciones de riesgo”, señalaron.
Más allá del premio, el Bootcamp dejó una huella profunda. Rocío confesó: “Llegué creyendo que solo podía ayudar a otros y terminé descubriendo que también podía crear una propia”. Lucas, que viajó desde Buenos Aires solo para participar, agregó: “No perdés nada. Venís, conocés gente, aprendés y te llevás una experiencia que realmente vale la pena”.