La árbitra jujeña que rompe barreras y sueña con llegar a Primera
Carolina Velázquez, árbitra jujeña, fue habilitada para el Regional Amateur y sueña con llegar a Primera. ¿Qué obstáculos tuvo que superar para lograrlo?
Carolina Velázquez, árbitra de Jujuy, fue habilitada como jueza principal y asistente para el Torneo Regional Federal Amateur. En una entrevista con Todo se Ve por Canal 4, contó los desafíos que enfrenta dentro de la cancha y el crecimiento del arbitraje femenino en la provincia.
“Esto me sirve tanto a mí como al arbitraje femenino, para que se revolucione y se sumen más chicas”, expresó. Además, reveló que en la Liga Jujeña ya hay cerca de 20 mujeres vinculadas al arbitraje y que tres de ellas lograron ubicarse en la tabla de mérito.
Un camino que empezó de casualidad
Su vínculo con el arbitraje comenzó casi sin buscarlo. Primero lo tomó como una alternativa, pero con el tiempo se convirtió en una actividad central en su vida. Velázquez contó que antes practicaba fútbol y básquet, pero los dejó para dedicarse por completo a su preparación arbitral.
Su ingreso a la Liga Jujeña fue un punto de inflexión. “Un profesor que era instructor de la Liga me preguntó si quería ir a la Liga Jujeña. Yo le dije que sí porque tenía curiosidad por saber todas las reglas”, recordó. El primer año no fue fácil: no logró aprobar. Pero esa experiencia la motivó a seguir. “Me empecé a preparar porque era un objetivo mío llegar a estar con los primeros. Veía a los varones y siempre me llevaban una ventaja cuando entrenábamos. Yo decía: ‘Algún día tengo que estar al lado de ellos o pisándoles los pies’. Y bueno, se convirtió en mi objetivo”, relató.
Insultos y respeto: la lucha dentro de la cancha
Velázquez no ocultó que dirigir siendo mujer todavía implica dificultades. En varias oportunidades recibió insultos relacionados con su género. Recordó un episodio en un partido de divisiones juveniles femeninas, donde tuvo que detener el encuentro por los gritos de un padre desde afuera.
“Paré el partido y le dije que era un juego de mujeres, que merecemos respeto y que además eran menores de edad. Psicológicamente no les sirve a las nenas, porque están en formación”, contó. Advirtió que el partido no continuaría si el hombre no cambiaba su actitud. Finalmente, el espectador se sentó y el juego siguió.
Con el tiempo, nota que la relación con jugadores, cuerpos técnicos y público mejoró. “Me estoy dando cuenta de que, tanto en los barrios como en la Liga Jujeña, estoy ganando el respeto”, señaló. Para ella, la tranquilidad es clave. Prefiere hablar solo con los capitanes y evitar discusiones. “Siempre trato de hablar tranquila y explicarle a la persona. Cuando hay respeto mutuo, esto funciona”, sostuvo.
Preparación física, mental y el sueño de crecer
La preparación de una árbitra va más allá del reglamento. Velázquez explicó que el entrenamiento físico es fundamental por las exigencias de desplazamiento, y que la parte teórica requiere actualización constante por los cambios en las reglas. También destacó el trabajo psicológico para soportar la presión y las críticas.
“Nos enseñaron que de las cosas malas hay que tomar las buenas. Si me insultan, trato de transformarlo en otra cosa. Al principio me costó bastante, pero depende de cada uno”, afirmó. Al finalizar cada partido, se queda tranquila si siente que hizo bien su trabajo, junto a su terna arbitral. “Cuando salgo tranquila es porque sé que hice bien mi trabajo, no solamente yo, sino con mi terna arbitral. Y cuando hay errores también sabemos cuándo hicimos algo mal y lo aceptamos”, explicó.
Ahora, con la habilitación para el Regional Amateur, busca seguir sumando experiencia. “Mi objetivo es seguir para adelante, que esto crezca, esperar que lleguen las cosas y seguir haciendo las cosas bien. Sobre todo, seguir entrenando”, expresó. Sobre la posibilidad de llegar a Primera División, respondió que depende de su rendimiento y las oportunidades. “Si se puede, se llega. Todo depende del mérito que hace uno”, aseguró. Y cerró con un mensaje contundente: “Quiero que el fútbol femenino y el arbitraje femenino crezcan, porque las mujeres también somos capaces de muchas cosas”.