La autopsia reveló cómo murió Gilmar en la comisaría y la Justicia busca a los responsables
¿Quién le comprimió el cuello a Gilmar y en qué momento? La autopsia ya tiene la respuesta médica, pero la Justicia todavía busca la otra: la que explique qué pasó dentro de la comisaría.
La muerte de Gilmar Claros Ferrel dentro de la Comisaría Séptima de Río Gallegos sumó un elemento decisivo: el informe forense difundido este viernes 23 de octubre determinó que falleció por asfixia mecánica por compresión cervical extrínseca por estrangulamiento, es decir, por una presión externa sobre el cuello.
El dato, revelado por la fuente periodística Nuevo Día, coloca la lupa sobre el accionar policial durante el procedimiento y sobre los instantes previos al deceso. La causa médica, por sí sola, no prueba responsabilidad penal: ahora la investigación deberá establecer en qué momento y bajo qué circunstancias se produjo esa compresión, y quiénes participaron.
El operativo que terminó en la Séptima
Todo comenzó la noche del viernes 16 de octubre, cuando efectivos policiales acudieron a una vivienda del barrio San Benito tras una alerta por un presunto caso de violencia familiar.
Según la reconstrucción inicial, un niño había pedido ayuda en el gimnasio municipal Indio Nicolai. Los uniformados llegaron al domicilio y luego trasladaron a Gilmar a la Comisaría Séptima.
En los primeros días, la versión policial sostuvo que el hombre se había descompensado mientras era conducido hacia el sector de celdas. Los agentes intentaron reanimarlo y pidieron asistencia médica, pero su fallecimiento quedó confirmado.
Qué falta esclarecer
La causa está en manos del Juzgado de Instrucción N.º 3 de Río Gallegos, que ordenó que las diligencias las lleve adelante Gendarmería Nacional. Entre las actuaciones ya difundidas figuran la toma de testimonios y el relevamiento de cámaras de seguridad.
La familia de Gilmar venía reclamando respuestas desde el primer momento y aguardaba el resultado de la autopsia, según había informado este medio. Ese resultado ya está sobre la mesa y abre un nuevo capítulo: la Justicia deberá reconstruir con precisión cómo se produjo el estrangulamiento y deslindar las eventuales responsabilidades.