La avellana rionegrina tiene un problema: casi toda pasa por una sola empresa
Economía · Río Negro

La avellana rionegrina tiene un problema: casi toda pasa por una sola empresa

Un productor rionegrino planta avellanos y sabe que la primera cosecha llega recién en el cuarto o quinto año. Ahora la Provincia salió a buscar financiamiento con plazos que aguanten esa espera: qué encontró el diagnóstico del CFI y qué pasa con la comercialización.

Río Negro quiere que los frutos secos dejen de ser una apuesta de pocos y se conviertan en un negocio que atraiga inversores. Para eso, la Provincia presentó ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI) un proyecto piloto que apunta a mejorar las condiciones de producción de nueces, avellanas y almendras y a destrabar el acceso al financiamiento.

La iniciativa se enmarca en el Programa Federal de Frutos Secos y busca bajar a tierra, en cada establecimiento, el diagnóstico que ya existe a nivel nacional. La actividad tiene una particularidad que la vuelve exigente: exige capital, planificación y varios años de espera hasta que el monte rinde.

Qué harán en los valles del Negro y el Colorado

El punto de partida será un relevamiento y una microrregionalización de los valles ubicados sobre los ríos Negro y Colorado. La idea es identificar qué tipo de productor hay en cada zona y adaptar las intervenciones a sus características.

Según explicó el secretario de Agricultura, Lucio Reinoso, habrá jornadas de sensibilización, capacitaciones y asistencia técnica directamente en las chacras, con un plan de mejora diseñado para cada establecimiento.

La tercera pata del programa es la formulación de proyectos de inversión para que los productores puedan acceder a líneas del CFI u otras fuentes de financiamiento. Entre las obras previstas aparecen la implantación de nuevos montes, mejoras en los sistemas de riego y la compra de equipamiento para cosecha y poscosecha, como secadoras y máquinas para descascarar.

El arranque estará concentrado en tres cultivos: avellana, nogal y almendra, de acuerdo con las condiciones de cada región.

Cuánto pesa Río Negro en el mapa nacional

Los números que difundió el Gobierno provincial muestran el potencial y, a la vez, la escala del desafío. Río Negro tiene 2.296 hectáreas implantadas con frutos secos, lo que representa el 6% de la superficie nacional dedicada a estos cultivos.

El desglose: 1.546 hectáreas de nogales, 629 de avellanos y 121 de almendros. La provincia es la cuarta productora de nueces de nogal del país y concentra casi toda la producción nacional de avellanas.

El atractivo del negocio no es menor si se mira como alternativa para diversificar los valles bajo riego. Según los valores que maneja la Provincia, implantar una hectárea de avellanos requiere alrededor de US$10.000 entre plantas y sistema de riego, más unos US$2.500 anuales de mantenimiento.

Los obstáculos que detectó el CFI

El diagnóstico del Consejo Federal de Inversiones marcó varios frenos para el sector: diferencias en el acceso a tecnología, dificultades logísticas, una integración comercial todavía débil y el riesgo de perder producción por heladas tardías.

En el caso puntual de la avellana, el informe señaló un punto crítico: la dependencia de una única empresa exportadora, una situación que complica la comercialización de lo que se produce.

Frente a ese panorama, el proyecto piloto apunta a acompañar a los productores para que identifiquen sus necesidades y lleguen con proyectos armados a la mesa de los créditos.

Financiamiento a la medida de un monte

Reinoso explicó que se buscan alternativas de financiamiento que respeten los tiempos reales de la actividad. Un monte nuevo empieza a producir recién entre el cuarto y el quinto año, por eso la intención es conseguir períodos de gracia para el capital y cuotas atadas a la cosecha. También se plantean plazos adecuados para financiar sistemas de riego y maquinaria específica.

En paralelo, la Provincia mencionó otras herramientas para el sector: beneficios impositivos vinculados con la actividad agrícola y con el consumo de energía para riego, además de líneas de financiamiento para incorporar maquinaria de cosecha y poda.

Hay además una gestión en curso para incorporar el material vegetal genético al Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), con el objetivo de que las nuevas plantaciones accedan a beneficios fiscales. Según detalló Reinoso, ese régimen permite amortizar el riego en un año y recuperar el IVA de forma anticipada. La solicitud está en análisis en Nación.

El funcionario también recordó que la Provincia redujo el impuesto sobre los ingresos brutos aplicado a la energía eléctrica destinada al riego y que la actividad agrícola-ganadera no está gravada con ese tributo.

Otro de los objetivos del programa es ampliar la cantidad de compradores para cortar la dependencia de un solo exportador y fomentar el agregado de valor local.

La palabra del secretario de Agricultura

Reinoso puso el foco en el esfuerzo que hay detrás de cada plantación: «El productor de la chacra rionegrina sabe mejor que nadie el trabajo y el tiempo que lleva hacer crecer un monte. Los frutos secos son una oportunidad para sumar un cultivo que complemente la fruticultura de siempre y le dé más fuerza a la chacra. Pero para que el pequeño y el mediano productor pueda animarse, necesita financiamiento con plazos que respeten los tiempos de la actividad y tecnología que lo haga más competitivo. Ese es el camino que estamos construyendo junto al CFI y las demás provincias».

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