La barrera invisible que deja a miles de chaqueños afuera de los eventos
Familias chaqueñas vienen reclamando lo que la mayoría da por sentado: poder ir a un evento sin que su hijo termine afuera por una sobrecarga sensorial. El proyecto que impulsan en la Legislatura busca cambiar esa realidad, pero no será de un día para el otro.
La diputada provincial Carina Botteri Disoff presentó un proyecto para crear Espacios Calma en distintos ámbitos del Chaco, pensados para personas con neurodivergencias que sufren sobrecarga sensorial. La iniciativa nace de un reclamo sostenido de familias que no logran participar de actividades sociales, educativas, culturales o recreativas por falta de ambientes adaptados.
En diálogo con medios radiales, la legisladora contó que la propuesta recoge el pedido de padres y madres de chicos con trastorno del espectro autista (TEA) y otras condiciones del neurodesarrollo. «La verdad es que es un proyecto que surge mucho del pedido de las familias de chicos con neurodivergencias y yo soy una total convencida de que lo que tenemos que hacer es achicar barreras. Muchas veces cuesta muchísimo y las barreras no solo son físicas», afirmó Botteri Disoff.
Qué son los Espacios Calma y para quiénes están pensados
El proyecto busca habilitar ambientes donde niños, adolescentes y adultos puedan regularse cuando los estímulos del entorno les generan malestar. No se trata solo de chicos: la diputada subrayó que cualquier persona que atraviese una desregulación emocional en medio de un evento debe tener un lugar al que recurrir.
«Estos espacios permiten que no solo niños, porque uno habla de chicos, pero en realidad personas que se desregulen en cualquier momento puedan tener la posibilidad de participar de eventos», sostuvo. Ir a un espectáculo, sumarse a una celebración o permanecer en un lugar concurrido puede volverse una experiencia difícil para alguien con autismo. La idea es que esas dificultades sensoriales no se transformen en una causa de exclusión.
La legisladora insistió en que la accesibilidad no se agota en las rampas ni en los obstáculos arquitectónicos. También hay barreras sensoriales, comunicacionales y sociales que condicionan la participación de personas con distintas condiciones del neurodesarrollo.
Implementación por etapas: por qué no será inmediata
Uno de los puntos centrales del proyecto es que los Espacios Calma se incorporen de manera gradual. Botteri Disoff explicó que no quiere impulsar una norma con obligaciones imposibles de cumplir, sino un proceso realista que se extienda por etapas a diferentes establecimientos y lugares de concurrencia pública.
La decisión también recoge recomendaciones de especialistas, que advirtieron sobre la importancia de que las personas con neurodivergencias puedan familiarizarse con estos entornos. Según relató la diputada, durante la elaboración de la propuesta surgió una observación clave: entrar por primera vez a un espacio desconocido puede ser una dificultad extra para alguien que ya está atravesando una desregulación.
Por eso, remarcó la necesidad de contar con diagnósticos y orientaciones profesionales que permitan entender las necesidades particulares de cada persona. El proyecto apunta a que los Espacios Calma no queden limitados a determinados edificios públicos, sino que se multipliquen en distintos ámbitos de la provincia.