La beba no esperó: bomberos de Bariloche asistieron un parto en plena emergencia
La bebé no esperó y dos bomberos de Bariloche tuvieron que actuar rápido. ¿Cómo lograron asistir el parto en plena emergencia?
Una pareja de Bariloche vivió momentos de máxima tensión cuando el bebé decidió llegar antes de lo previsto. Dos bomberos del destacamento del barrio San Francisco se convirtieron en los protagonistas de un nacimiento que nadie olvidará.
Todo ocurrió minutos después de las 17 del miércoles. Juan Pablo Domínguez, de 39 años, realizaba tareas habituales en el Destacamento de Bomberos cuando un hombre irrumpió corriendo en busca de ayuda. Su pareja, en el noveno mes de gestación, había roto bolsa y no tenía forma de llegar al hospital Ramón Carrillo.
Sin dudarlo, Juan Pablo y su compañera Juliana Legendre cruzaron la calle hasta el domicilio. Al constatar que la mujer ya estaba en pleno trabajo de parto, se prepararon para asistirla. “Como parte de nuestra capacitación, tenemos la atención de partos”, explicó el bombero.
¿Por qué no llegó la ambulancia?
La pareja había consultado a una médica del hospital público esa misma mañana. Sin embargo, la mujer no estaba en condiciones de ser internada y le indicaron regresar a casa con algunas recomendaciones para inducir el parto. Faltaban varios días para la fecha estimada de nacimiento.
“Nos comunicamos con la gente del hospital para que enviaran una ambulancia. Pero todo se adelantó. Con Juli, íbamos controlando las contracciones, tratando de generar calma y tranquilidad a los padres para que la situación sea lo más armoniosa posible”, relató Domínguez.
La urgencia se intensificó cuando, mediante un control de tacto, detectaron que la cabeza del bebé ya asomaba. “No quedó otra que improvisar. Ya no había tiempo de esperar la ambulancia. Había que acompañar el parto de la manera más natural posible. Por suerte fue todo rápido sin complicaciones. Yo estaba sobre la mamá y Juliana hacía el apoyo logístico”, describió.
El emotivo nacimiento de Francesca
En apenas 20 minutos, Francesca llegó al mundo en perfecto estado de salud. Los bomberos la limpiaron con extremo cuidado y la colocaron en los brazos de su madre. La emoción invadió a todos los presentes, incluida la abuela. “Fue un momento de enorme emoción tanto para los padres como para nosotros. La abuela estaba presente. Fue un momento de felicidad y mucho más cuando arribó la ambulancia y ya se hizo cargo el personal de salud”, bromeó Juan Pablo.
Tras el traslado al hospital, el personal médico se comunicó con los bomberos para confirmar que madre e hija llegaron “en buen estado de salud”.
Juan Pablo es bombero desde 2011, cuando aún vivía en San Antonio. Al regresar a Bariloche, su ciudad natal, pidió el traslado. Además de su labor en el cuartel, trabaja como conductor en una empresa de ambulancias privadas. Reconoce que su trabajo suele implicar situaciones extremas, pero esta experiencia fue única: “No solemos encontrarnos con este tipo de situaciones. Fue emocionante aunque también nos generó mucha presión cuando en el control, nos dimos cuenta de que ya estaba por nacer. Ya no era solo acompañar, sino asistirla de manera urgente”.
El padre, aunque muy nervioso, “logró mantener la cordura” durante todo el proceso. Una historia que demuestra que, a veces, la solidaridad y la preparación marcan la diferencia en los momentos más críticos.