La biblioteca que vivía del alquiler de Megatone y ahora no puede pagar sueldos completos
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La biblioteca que vivía del alquiler de Megatone y ahora no puede pagar sueldos completos

Lidia Schiavoni preside la Biblioteca Popular Posadas y tomó una decisión que nunca imaginó: recortar los sueldos de sus cinco empleados. El alquiler que los sostenía se terminó cuando Megatone se fue, pero lo que pasó con un interesado que había aparecido meses antes complicó todo.

La Biblioteca Popular Posadas atraviesa una crisis financiera sin precedentes tras la salida de Megatone del local lindante, un ingreso que sostenía casi toda su estructura salarial. Desde este lunes, sus cinco empleados trabajan menos horas y cobran menos.

La presidenta de la institución, Lidia Schiavoni, explicó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que el alquiler del inmueble comercial era la fuente principal de recursos para afrontar los sueldos de cuatro empleados de tiempo completo y uno de medio tiempo. Las cuotas societarias, aunque valiosas, apenas representan entre el 8% y el 10% de los ingresos totales.

El golpe llegó después de una negociación que parecía encaminada

En septiembre, la comisión directiva inició las conversaciones para renovar el contrato con Megatone. Según Schiavoni, las primeras señales fueron de continuidad e incluso se avanzó en la discusión de nuevas condiciones. Por eso, cuando la empresa comunicó que finalmente dejaría el inmueble, la decisión los tomó por sorpresa.

El último alquiler percibido, correspondiente a septiembre, ya no alcanzaba para cubrir la totalidad de los haberes. La titular recordó que cuando el contrato comenzó hace cinco años, ese ingreso permitía pagar sueldos, cargas sociales y aún dejaba un margen mínimo. Los ajustes negociados durante la inflación no lograron seguir el ritmo de las necesidades económicas de la biblioteca.

A ese cuadro se suma una crisis anterior: el incumplimiento de pagos de un inquilino previo, Ribeiro, que dejó a la institución sin recuperar todavía la estabilidad que tenía antes de ese episodio.

Jornada reducida y salarios recortados por tres meses

Ante la pérdida del alquiler, la comisión directiva solicitó al Ministerio de Trabajo autorización para reducir horarios y salarios en función de los recursos que la institución estima que podrá reunir. La medida se acordó con el sindicato que representa a los trabajadores y comenzó a aplicarse este lunes 2 de noviembre.

Schiavoni contó que hubo un preacuerdo y que los propios empleados conocían la situación económica de la biblioteca. En una reunión realizada el viernes anterior, manifestaron su conformidad con la propuesta, pensada para evitar la pérdida de los puestos de trabajo en un contexto económico complejo.

La reducción tendrá una duración inicial de tres meses y fue planteada como una alternativa transitoria, mientras la institución intenta recuperar el local comercial, volver a ofrecerlo en alquiler y evaluar los pasos siguientes. La presidenta reconoció que la decisión fue difícil, pero sostuvo que la comisión consideró necesario actuar con honestidad frente al personal y no comprometerse a pagar salarios para los que no tiene fondos asegurados.

En cuanto a los ingresos inmediatos, indicó que pudieron afrontar el pago correspondiente a octubre, aunque esperan completar los compromisos salariales con el subsidio provincial. Ese aporte está contemplado en el presupuesto aprobado por la Cámara de Diputados y se distribuye entre las bibliotecas populares de Misiones.

La Biblioteca Popular Posadas recibe uno de los subsidios de mayor monto, según Schiavoni, debido a su antigüedad, su categorización y la cantidad de trabajadores que tiene incorporados. Mientras muchas bibliotecas cuentan con personal municipal o apenas un empleado, la institución posadeña sostiene una planta de cinco personas.

El problema es que los desembolsos provinciales llegan con retraso. Schiavoni contó que el pago del subsidio correspondiente a 2025 comenzó recién en agosto, por lo que meses atrás solicitaron al gobernador que se abonaran dos cuotas juntas. Según indicó, la Provincia respondió favorablemente y esperan recibir dos cuotas durante noviembre para terminar de cubrir los salarios pendientes.

El inquilino que se fue y la llave que todavía no vuelve

La posibilidad de alquilar nuevamente el inmueble es una de las principales expectativas para recuperar ingresos estables. Sin embargo, la búsqueda no comenzó en las condiciones que la comisión directiva esperaba.

Schiavoni reveló que en agosto habían recibido una propuesta de una persona interesada en alquilar el espacio. No obstante, como el contrato vigente con Megatone contemplaba una prioridad para negociar una renovación por otros cinco años, la comisión decidió no avanzar con aquella oferta. En septiembre, cuando desde la firma comercial comunicaron que continuarían, la institución descartó esa alternativa.

Cuando finalmente Megatone informó que se retiraba, el interesado ya había resuelto su situación y no estaba dispuesto a esperar. Por eso, ahora la biblioteca necesita recuperar la llave del inmueble para volver a ofrecerlo en alquiler y recibir nuevas propuestas.

La presidenta consideró que hubo un desencuentro durante las negociaciones con la empresa, porque la comisión había entendido que existía voluntad de continuidad y avanzó en la discusión de distintas condiciones. También reconoció que la comisión directiva está integrada por voluntarios que no necesariamente cuentan con experiencia comercial para responder con rapidez ante este tipo de situaciones.

Los talleres y la atención al público, lo que se busca sostener

A pesar de las restricciones económicas y laborales, la Biblioteca Popular intenta evitar que el ajuste afecte sus actividades abiertas a la comunidad. Schiavoni aseguró que el objetivo es sostener el horario de atención al público y mantener los talleres que ya están en marcha.

Las tareas que podrían verse más afectadas son las de carácter interno y técnico, como el ingreso de nuevos libros, la catalogación y la revisión del material bibliográfico. La intención es preservar, en la medida de lo posible, los servicios y propuestas que convocan a socios y visitantes.

Actualmente funciona un taller de lectura para adultos los martes y viernes de 18 a 20. También se mantiene el taller de escritura los miércoles, con dos grupos: uno de 18 a 20 y otro de 20 a 22. A esas propuestas se suma el taller de cerámica, que se desarrolla los sábados de 10 a 12 y los miércoles de 18 a 20, además de un espacio de plástica y lectura para niños, previsto para los jueves. Los horarios actualizados pueden consultarse en la página web de la institución.

La biblioteca también continúa con el ciclo del Cine Club, que incorpora propuestas vinculadas con debates y temas de actualidad. Además, está impulsando funciones destinadas a escuelas, con películas elegidas a pedido de los docentes y una colaboración mínima para el ingreso. Schiavoni anticipó que durante esta semana esperan recibir a estudiantes del colegio Gutenberg.

La propuesta, explicó, busca ampliar la concepción de la biblioteca como un espacio que no se limita al préstamo y la lectura de libros, sino que también funciona como punto de encuentro para actividades culturales, educativas y recreativas.

Cómo colaborar: cuotas y aportes solidarios

En paralelo a la búsqueda de un nuevo inquilino, la comisión directiva intenta ampliar la cantidad de personas que colaboran económicamente con la institución. Schiavoni recordó que antes de conocerse el cierre de Megatone ya habían lanzado una campaña de suscripciones mensuales voluntarias, con un mecanismo de débito automático a través de una billetera electrónica.

La iniciativa apunta a sumar aportes regulares, por fuera de la cuota societaria tradicional, y recuperar una modalidad de colaboración que ya habían implementado durante la pandemia. La presidenta invitó a los vecinos a asociarse y acompañar el sostenimiento de la biblioteca.

La cuota anual es de 50.000 pesos, con posibilidad de abonarla en dos veces. Para estudiantes y menores de edad se aplica una reducción del 50%, por lo que el valor es de 25.000 pesos. También se pueden realizar aportes solidarios mensuales de 5.000 o 10.000 pesos, aunque Schiavoni aclaró que cualquier contribución es bienvenida, de acuerdo con las posibilidades económicas de cada persona.

La presidenta reconoció que la institución atraviesa un momento complejo y que la reducción de los salarios y las jornadas fue una decisión desagradable, pero necesaria para intentar preservar las fuentes laborales. La expectativa está puesta en recuperar el local, conseguir un nuevo inquilino y sostener mientras tanto las actividades que mantienen a la Biblioteca Popular Posadas como un espacio cultural abierto a la comunidad.

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