La bomba económica que amenaza al mundo: el precio que todos pagarán por la guerra
La economía mundial entra en zona de peligro. Con el petróleo superando los 100 dólares y el comercio global al borde del colapso, te contamos las claves de una crisis que ya está golpeando tu bolsillo.
La escalada bélica en Medio Oriente ya no es solo un conflicto lejano. Sus ondas expansivas golpean con fuerza la economía global, disparando el precio del petróleo por encima de una barrera psicológica crítica y generando una incertidumbre que paraliza el comercio mundial. Mientras Donald Trump intenta minimizar el impacto interno, los mercados temen lo peor.
El crudo Brent superó los 100 dólares por barril el domingo por la noche, un nivel no visto desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. El West Texas Intermediate (WTI) también rompió ese techo, tras subir un 12% solo el viernes. Este salto es el reflejo de un pánico que se extiende por los centros financieros.
El origen de la tormenta perfecta se remonta al 28 de febrero, con el inicio de los bombardeos de la coalición estadounidense-israelí contra Irán. Desde entonces, el precio de la nafta en Estados Unidos aumentó un 16%, según la aseguradora AAA. El galón (3,7 litros) cuesta ahora 3,45 dólares. El diésel subió aún más: un 22%.
La presión interna sobre Trump
Para el presidente estadounidense, estos números no son una estadística más. Representan una “seria amenaza” en un año electoral clave. En noviembre se celebrarán elecciones intermedias para renovar gobernadores, senadores y la totalidad de la Cámara de Representantes. “Es un pequeño fallo. Tuvimos que tomar este desvío. Sabía exactamente lo que iba a pasar”, dijo Trump en una entrevista con ABC News, intentando restar dramatismo a la situación.
Sin embargo, el futuro de la segunda parte de su gestión está en juego. La cultura estadounidense, profundamente ligada al automóvil, hace que el precio de los combustibles sea un termómetro político de alta sensibilidad para muchos republicanos que buscan la reelección.
Mientras Trump busca apagar el fuego interno, las advertencias desde la región son cada vez más graves. El ministro de Energía de Qatar, Saad al Kaab, alertó que todos los exportadores de petróleo y gas del Golfo Pérsico podrían paralizar su producción en los próximos días. De cumplirse este escenario, el precio del crudo podría dispararse “hasta más de 200 dólares por barril” en las próximas semanas.
¿Qué pasa con el petróleo iraní?
El ministro de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, intentó calmar los ánimos afirmando que “Trump no tiene planes de atacar la industria petrolera o la infraestructura energética de Irán”. Aclaró que los bombardeos a depósitos de combustible son “ataques israelíes”. Wright aseguró que la interrupción del flujo de crudo y gas durará, “en el peor de los casos, solo unas pocas semanas, no meses”.
Pero las declaraciones desde Teherán son mucho más sombrías. El presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió: “Si la guerra continúa así, no habrá forma de vender petróleo ni capacidad para producirlo”. En un mensaje dirigido a Trump, ironizó: “Trump dijo que los precios del petróleo no subirían demasiado; ahora que lo han hecho, ¡dice que pronto se corregirán por sí solos!”.
La clave de todo este descalabro se encuentra en una angosta franja de agua: el Estrecho de Ormuz. Por este paso, que separa Irán de Omán, transita alrededor del 20% de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado. Aunque Irán no ha efectivizado su cierre, la situación es de virtual paralización.
El “embotellamiento” que paraliza el comercio
Se estima que más de 50 buques portacontenedores están virtualmente atrapados, creando un “embotellamiento marítimo” que ya afecta las cadenas de suministro globales. El transporte aéreo tampoco se salva: el cierre de aeropuertos en el Golfo, incluido el de Dubai (el más transitado del mundo), paralizó casi una quinta parte de la capacidad internacional.
El costo del envío aéreo de Asia a Europa aumentó un 45%. Peor aún, el precio del combustible para aviones se disparó un 72% en Europa desde el inicio del conflicto, presagiando un inminente incremento en el valor de los pasajes. La guerra “interrumpió los envíos de productos electrónicos de consumo, productos farmacéuticos y metales preciosos”, según The Washington Post.
Los países más dependientes del petróleo que pasa por Ormuz, como Italia, Bélgica, China, India y Corea del Sur, son los que enfrentan mayores riesgos de ver aumentar sus facturas energéticas. Maurice Obstfeld, execonomista jefe del FMI, explicó que la guerra “está afectando más a las economías de Europa y Asia que a la de Estados Unidos” debido a su mayor dependencia de las importaciones de energía.
El impacto se filtra incluso a sectores básicos como la agricultura. Los fertilizantes esenciales, como la urea, ya han subido un 25% en Estados Unidos, encareciendo la producción de alimentos. Dan Katz, subdirector gerente del FMI, advirtió que el conflicto podría tener “un impacto muy grande en la economía global” en métricas como la inflación y el crecimiento económico.
Ante este panorama desolador, los ministros de Finanzas del G7 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) analizarán este lunes, en una videoconferencia, el impacto económico de una guerra que ya traspasó las fronteras de Medio Oriente para convertirse en una amenaza global.