La Bombonera se quedó con un sabor amargo: el gol que le devolvió la vida a Boca fue borrado por una decisión polémica
La Bombonera vivió una montaña rusa de emociones. Cuando todo parecía encaminarse hacia una remontada histórica, una revisión tecnológica cambió el destino del partido. ¿Cómo reaccionó el plantel de Boca ante la decisión más polémica de la fecha?
La ilusión de una remontada épica en la Bombonera se desvaneció en cuestión de segundos tras la revisión del VAR. Boca Juniors empató 1-1 con Gimnasia y Esgrima de Mendoza en un partido del Torneo Apertura donde una anulación por fuera de juego milimétrico dejó al equipo de Claudio Úbeda con la sensación de dos puntos perdidos en casa. El Xeneize, que había empezado el encuentro en desventaja y bajo el reproche de su propia hinchada, creyó por un instante haber completado una heroica reacción.
El encuentro tuvo un inicio complicado para el local, que no solo se encontró con un marcador en contra sino también con el descontento palpable de las tribunas. Sin embargo, el equipo mostró carácter y logró generar una ráfaga de juego que parecía suficiente para dar un vuelco total al resultado. La igualdad llegó, pero la victoria se les escapó de las manos de la manera más cruel.
¿Qué pasó con el gol de Bareiro?
La jugada que desató la locura y luego la frustración fue una repetición de la fórmula del primer tanto mendocino. Lautaro Blanco envió un centro preciso desde la banda y Adam Bareiro, con un cabezazo magistral dentro del área chica, venció al arquero visitante. El festejo del delantero paraguayo fue desbordante, reflejando la tensión acumulada: se colgó del alambrado olímpico y generó un estallido de alegría en las gradas.
En medio de la euforia colectiva, la llamada desde la cabina del VAR al árbitro principal, Pablo Dóvalo, comenzó a enfriar los ánimos. La revisión en los monitores fue determinante. Las imágenes mostraron que Miguel Merentiel, quien no intervino directamente en la jugada, se encontraba en posición adelantada por unos pocos centímetros en el momento del centro. Ese detalle, casi imperceptible a simple vista, fue suficiente para que Dóvalo diera marcha atrás y anulara el tanto.
La decisión dejó un manto de incredulidad y bronca en el estadio. Lo que minutos antes era un grito de gol liberador, se transformó en el silbido generalizado de más de 40.000 personas que vieron cómo se les arrebataba una victoria que ya sentían en el bolsillo. El partido finalizó con el marcador igualado, un resultado que para Boca sabe a poco después de haber generado la jugada de la posible remontada.
El equipo de Úbeda deberá ahora reponerse de este duro revés anímico. La próxima fecha los enfrentará a un compromiso de alta exigencia: visitarán a Lanús, que viene de conquistar la Recopa Sudamericana y que, según adelantó su presidente, evaluaría permitir el ingreso de unos 10.000 hinchas visitantes a su estadio, lo que promete una atmósfera electrizante.