La bronca de los municipales de Merlo: cobraron con demora y sin una sola explicación
Los empleados municipales de Villa de Merlo cobraron con cuatro días de atraso y sin que el Municipio diera explicaciones. ¿Qué pasó con los salarios de julio?
Los empleados municipales de Villa de Merlo finalmente recibieron sus salarios de julio, pero la espera no fue en vano: el pago llegó cuatro días tarde y con un clima de tensión que estuvo a punto de estallar en protestas. Recién a media mañana del martes, el dinero apareció en las cuentas de los trabajadores.
La demora, que se extendió durante el fin de semana, dejó a los agentes municipales en un limbo absoluto. Sin respuestas del Ejecutivo local y con los plazos vencidos, la paciencia se agotaba. La incertidumbre era total y los ánimos, cada vez más caldeados.
“Bronca e incertidumbre”
César Contreras, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en Villa de Merlo, fue el vocero de ese malestar. El dirigente no ocultó su enojo y describió el clima que se vivió entre los empleados: “Bronca e incertidumbre”, resumió.
Contreras explicó que, para muchos, la espera no es solo un inconveniente administrativo, sino un golpe directo al bolsillo. “Con los sueldos de miseria que tenemos, muchos días antes de fin de mes ya estamos sin plata. Llegamos a fin de mes sin plata y con vecinos que nos van aguantando”, detalló el gremialista.
Silencio absoluto desde el Municipio
El conflicto podría haberse evitado con una simple comunicación. Según el propio Contreras, el Municipio no dio señales ni al sindicato ni a los trabajadores sobre el estado de los pagos. “No hubo comunicación desde el Municipio, ni al sindicato ni a los trabajadores”, enfatizó.
Pasado el fin de semana, la incertidumbre se transformó en preocupación. Los empleados no sabían si cobrarían, cuándo lo harían o si había algún problema mayor. La gestión del intendente interino, Leonardo Rodríguez, tampoco ofreció explicaciones tras concretarse el pago.
El dirigente de ATE recordó que en gestiones anteriores también se registraron demoras, pero siempre hubo un aviso previo. “Los trabajadores, apretando los dientes, entienden la situación, se las rebuscan y le vamos buscando la vuelta para hacer que las cosas funcionen”, reflexionó.