La bronca estalló en Varela: silbatina total para un Gimnasia irreconocible
La ilusión se transformó en bronca: los hinchas de Gimnasia despidieron al equipo con una silbatina ensordecedora. ¿Qué pasó en el Tito Tomaghello?
La ilusión viajó a Florencio Varela, pero volvió hecha pedazos. La derrota en el clásico dejó una herida que sangró en el Tito Tomaghello, donde los hinchas triperos despidieron al equipo con una silbatina estruendosa tras otra eliminación.
Con un día laborable en contra, entradas caras y apenas una jornada de venta, la gente igualmente copó las tribunas. Las banderas más tradicionales se hicieron presentes: “Plaza España”, “Berisso”, “Olmos”, “Ensenada”, “De corazón yo vengo a verte”, “Los de siempre en el lugar de siempre”, “El Palihue” y “Diagonal 113”, entre otras.
Historias que emocionan
El amor por los colores no conoce fronteras. Daniel llegó por la mañana desde Belgrado: “Una cosa son los colores y otra los jugadores, los técnicos y los dirigentes”. Charly, en tanto, viajó desde Barcelona y arribó el lunes. Es parte de la filial Cataluña, que supera los 100 integrantes. “A la distancia nos acompañamos y somos como una familia. Ahora hay que acompañar”, expresó antes del partido.
Incidentes en los ingresos
La previa no estuvo exenta de tensión. Desde el interior del estadio se escucharon detonaciones: un grupo de hinchas intentó ingresar sin entradas y fue rechazado por Infantería, que efectuó disparos disuasorios. Algunos simpatizantes decidieron no entrar al estadio.
“Pongan huevo jugadores, no le fallen a su gente”, fue el grito que recibió al equipo cuando salió a la cancha. El primer coletazo de la goleada sufrida el sábado se hizo sentir.
Un equipo sin respuestas
“Movete Gimnasia, movete” retumbó en las tribunas cuando el equipo no encadenaba tres pases seguidos en el primer tiempo. En el entretiempo, los suplentes que salieron a calentar recibieron insultos puntuales. El profe levantó campamento y los movimientos físicos continuaron en la zona de vestuarios.
Durante todo el segundo tiempo, los hinchas intentaron empujar al equipo hacia el arco de Arzamendía. La expulsión de Augusto Max generó más reclamos, pero los penales ya se vislumbraban como el destino inevitable. Con el pitazo final, una silbatina ensordecedora despidió al equipo que jugó su peor partido del ciclo Pereyra.
La bronca de los hinchas se hizo notar ante una desilusión que cala hondo y exige una recuperación inmediata.