La caída de los gemelos Barclay: el imperio de 10.000 millones que se desmoronó por una guerra familiar

Eran los dueños discretos de la mayor fortuna británica, vivían en un castillo y manejaban un imperio de medios y lujo. ¿Qué secretos se escondían tras los muros de su mansión que terminaron destruyendo todo en una guerra familiar sin piedad?

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La caída de los gemelos Barclay: el imperio de 10.000 millones que se desmoronó por una guerra familiar

Eran los magnates más discretos y poderosos de Gran Bretaña, una dupla inseparable que manejaba un emporio valuado en más de 10.000 millones de dólares. Hoy, su fortuna se evaporó tras una saga de traiciones, escuchas ilegales y una guerra sucesoria que parece sacada de una serie. Los hermanos David y Frederick Barclay pasaron de la cima absoluta a la bancarrota en solo seis años.

La revista Fortune los coronó como la mayor fortuna británica en 2020. Para 2026, su imperio, construido durante décadas con tiendas, el sitio de ventas electrónicas más grande, desarrollos inmobiliarios, navieras, energía y medios, se había desintegrado por completo. La venta final de *The Telegraph*, pocos días atrás, marcó el epílogo definitivo.

¿Cómo empezó todo?

Los gemelos nacieron en 1934 en un barrio pobre de Londres, en una casa que temblaba con cada tren que pasaba. Su padre, un panadero que luego vendió golosinas en la calle, murió cuando ellos tenían 12 años. David y Frederick tuvieron que salir a trabajar para ayudar a su madre.

Sin estudios formales, a los 16 años consiguieron juntos un trabajo en la contabilidad de General Electric. Con sus primeros ahorros, comenzaron a vender y alquilar propiedades, turnándose en la oficina. Su parecido físico era tan asombroso que pocos notaban la ausencia del otro.

La construcción de un monstruo financiero

El éxito en el rubro inmobiliario fue el trampolín. David, audaz y transgresor, y Frederick, estructurado y ordenado, formaban un equipo perfecto. Primero fueron casas, luego grandes terrenos, edificios, shoppings y finalmente emprendimientos colosales.

Diversificaron de manera extraordinaria: una cadena gigante de tiendas, un negocio pionero de venta electrónica, hoteles y navieras. Una de sus jugadas más brillantes fue comprar pensiones destartaladas junto a las vías del tren, que luego vendieron por fortunas cuando el ferrocarril se expandió.

Su adquisición más icónica fue el Hotel Ritz de Londres, el símbolo máximo de lujo. David, obsesionado con el poder, los llevó también al mundo de los medios. Tras un fracaso con *The European*, compraron *The Telegraph*, una institución periodística británica.

Una vida de reclusión y secretos

Los Barclay hicieron de la discreción un arte. Poco se sabía de sus familias o sus gustos. Vivían entre Montecarlo y una majestuosa mansión que construyeron en la isla de Brecqhou, en el Canal de la Mancha.

Se rumoreaba que la propiedad, con caminos de mármol, varias piscinas olímpicas y un búnker antinuclear, costó más de 100 millones de dólares. Para sus viajes a Londres usaban helicóptero desde su helipuerto privado y una flota de Rolls Royce.

David tenía tres hijos y Frederick una hija. Todos vivían juntos en esa gran mansión, en una peculiar familia ensamblada. Su influencia política era enorme; Margaret Thatcher murió en el Ritz y Boris Johnson rara vez era criticado en sus diarios.

La grieta que lo destruyó todo

El primer estallido llegó con el divorcio de Frederick. Para evitar el escándalo público típico en Inglaterra, se acordó un pago de 100 millones de libras a su exesposa. Sin embargo, el dinero nunca llegó, lo que desató un nuevo juicio.

Casi al mismo tiempo, Frederick demandó a uno de sus sobrinos, Aidan Barclay, acusándolo de instalar dispositivos de escucha ilegal en una oficina del Hotel Ritz. El objetivo era espiar las conversaciones entre Frederick y su hija sobre el futuro de las empresas familiares.

Este juicio destapó la olla de las rencillas internas y llevó por primera vez a los Barclay a la tapa de los tabloides, un terreno que siempre habían evitado.

La muerte que desató la guerra total

El golpe final fue la muerte de David en 2021. Su fallecimiento transformó la sucesión en un campo de batalla cruel. Los hijos de David, Aidan y Howard, confrontaron abiertamente a su tío Frederick y a su prima.

En medio de esta lucha, se reveló que Frederick no podía pagar la deuda con su exesposa porque las empresas realmente estaban en problemas. Aparecieron deudas impagables y préstamos incumplidos que nadie fuera de la familia conocía.

El desmembramiento del imperio

Los bancos comenzaron a quedarse con sus negocios. La empresa de venta electrónica, competidora directa de Amazon, pasó a manos de un conglomerado bancario. El emblemático Hotel Ritz fue vendido a un jeque árabe por varios cientos de millones de libras, aunque los expertos afirman que se pagó la mitad de su valor real por la urgencia de la familia.

La venta de *The Telegraph* estuvo plagada de obstáculos. Un primer acuerdo se congeló entre objeciones judiciales, hasta que un nuevo grupo ofertó más de 600 millones de libras. Su cierre definitivo, hace pocos días, puso el punto final a la era Barclay.

Un gigante financiero que implosionó no por crisis de mercado, sino por “asuntos del corazón mal gestionados”, traiciones familiares y una ambición que terminó devorándose a sí misma. La serie *Succession* hecha realidad.

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