La calesita de Paraná que hace 30 años gira contra las pantallas

Martín Apaldetti lleva más de 30 años haciendo girar la calesita en las plazas de Paraná. Un día, una mujer se le acercó con un pedido que nunca había escuchado.

· 5 min de lectura
La calesita de Paraná que hace 30 años gira contra las pantallas
La calesita de Paraná que hace 30 años gira contra las pantallas

Con la llegada de la primavera, las plazas de Paraná vuelven a llenarse de familias que eligen las tardes templadas para salir al aire libre. Entre las propuestas que resisten al paso del tiempo, las calesitas siguen ocupando un lugar central: allí llegan padres con sus hijos pequeños, abuelos que acompañan a sus nietos y adultos que, al ver girar los juegos, recuperan recuerdos de su propia infancia.

Martín Apaldetti, calesitero de la ciudad y vinculado desde hace años a distintas iniciativas solidarias, explicó que durante los días más cálidos suelen extender el horario de funcionamiento según el movimiento que haya. “A medida que se pone más lindo el tiempo, nos quedamos un rato más en la plaza. No tenemos un horario fijo, sino que trabajamos en el horario en el que la gente está paseando, y nos adaptamos a todas las estaciones del año”, contó.

Un precio que se sostiene a fuerza de voluntad

La actividad se mantiene en esta temporada con una particularidad: el valor sigue en 2.000 pesos por tres vueltas. Se trata de un precio que, en el actual contexto económico, busca preservar el acceso a una propuesta de entretenimiento tradicional para familias con distintas posibilidades. La sencillez parece ser una de las claves de su permanencia: no necesita grandes dispositivos ni tecnología para despertar entusiasmo, sino que alcanza con subir, elegir un juego y dejarse llevar durante unas vueltas.

Apaldetti explicó que el precio actual se mantiene desde hace aproximadamente un año y medio, pese al aumento de los costos que implica sostener la actividad. “La gente no tiene un mango. Esa es la verdad”, señaló al explicar por qué decidieron no incrementar el valor de la entrada. Si bien reconoció que la actividad disminuyó, aclaró que no se debe a una pérdida de interés por las calesitas, sino a las dificultades económicas que atraviesan muchas familias.

Dónde encontrarlas

Distribuidas en distintos espacios de la ciudad, las calesitas permiten combinar la salida con un paseo al aire libre. Una está situada en la plaza Sáenz Peña, otra funciona en la zona de la Costanera y una tercera está en la Plaza Mujeres Entrerrianas, donde los chicos también pueden disfrutar de un trencito eléctrico, una réplica colorida de una locomotora a vapor.

“La imaginación de un niño no tiene rival”

Para Apaldetti, que sigan vigentes a lo largo de las décadas tiene una explicación vinculada con algo que ninguna tecnología puede reemplazar: la imaginación de los chicos. Después de más de 30 años de actividad, considera que uno de sus principales atractivos es la posibilidad de que distintas generaciones compartan un mismo momento de juego. “La calesita es el ícono de la actividad lúdica de los chicos en todo el mundo”, sostuvo, y remarcó que se trata de uno de los pocos espacios donde tres generaciones pueden participar simultáneamente de una actividad recreativa.

En ese sentido, señaló que mientras las pantallas suelen plantear formas de entretenimiento individuales, la calesita permite que padres, abuelos y niños estén juntos compartiendo una experiencia. “La razón principal es que frente a la imaginación de un niño, no creo que haya inteligencia artificial ni nada que la supere”, expresó.

Esa imaginación aparece cuando un niño se sube a uno de los juegos y transforma, por unos minutos, un caballito en un animal de verdad, una lancha en una embarcación de pesca o una nave espacial en un vehículo capaz de despegar. Los juegos pueden renovarse, cambiar de color o ser reemplazados por otros, pero la esencia permanece: caballos, autos, elefantes, dinosaurios, helicópteros y naves espaciales siguen formando parte de ese universo que los chicos construyen mientras dan vueltas en medio de la plaza.

La posibilidad de compartir la actividad entre generaciones aparece también en situaciones cotidianas. Los adultos pueden acompañar a los niños más pequeños y, según relató Apaldetti, incluso han subido bebés de pocos meses junto a sus padres.

El sueño de una mujer que esperó 80 años

La relación con la calesita no termina en la infancia. El calesitero recordó especialmente la historia de una mujer que, cuando estaba por cumplir 80 años, se acercó para preguntarle si podía volver a dar una vuelta porque nunca había tenido la oportunidad de hacerlo de chica. La respuesta fue afirmativa y, tiempo después, la mujer regresó a la plaza para festejar su cumpleaños de una manera particular: disfrazada de bebé, con sus hijos y sobrinos también caracterizados, para disfrutar de la calesita.

Apaldetti tenía entonces poco más de 20 años y no pudo registrar la escena porque todavía no existían los teléfonos celulares. Sin embargo, décadas después conserva el recuerdo de aquella celebración como una de esas historias que explican por qué el juego trasciende las edades y aporta alegría a distintas generaciones.

A esa mirada se suma la dimensión solidaria que los calesiteros sostienen desde hace años, con acciones destinadas a colaborar con instituciones y organizaciones de la ciudad. Apaldetti explicó que esa actitud forma parte de una manera de entender el vínculo con la comunidad: “Somos vecinos de nuestros vecinos”. Y resumió con entusiasmo: “Nos gusta el laburo que hacemos”.

Más para leer

Arrancaron las obras en la ruta Victoria-Rosario: un solo carril por dónde pasan miles de autos
Sociedad
Construyeron un nido de hornero gigante y ya se puede entrar: cómo hicieron para levantarlo
Sociedad
AGMER llevó su escuela itinerante al sur entrerriano: qué se debate puertas adentro
Sociedad
Cinco policías retirados se largaron a pedalear 277 km: lo que encontraron en el camino los dejó sin palabras
Sociedad
El boleto que compró en Larroque y el premio que cambió su miércoles
Sociedad
El Paraná sube 42 centímetros en una semana y ya hay una fecha para el pico
Sociedad