La calle de Paraná donde los vecinos ya no pueden dormir: rompieron una vidriera y algo los frenó
En una calle de Paraná los vecinos ya no duermen tranquilos: vidrieras rotas, luminarias robadas y autos dañados. El último ataque terminó con un detenido, pero hay un detalle del barrio que sigue sin resolverse y tiene a todos hartos.
Un intento de robo en un comercio de calle Andrés Pazos, cerca de avenida Ramírez, volvió a encender la alarma entre los vecinos, que denuncian una seguidilla de robos, destrozos y luminarias arrancadas. El hecho ocurrió durante la madrugada de este lunes y, según los propios damnificados, la rápida reacción de un residente evitó que el delincuente se llevara algo.
La zona no es nueva para los problemas. Comerciantes y familias del sector vienen advirtiendo desde hace tiempo que la oscuridad y la falta de movimiento en la cuadra se convirtieron en el combo perfecto para los ataques contra propiedades, el robo de cables y luminarias y los daños a autos estacionados.
El intento de robo que encendió la mecha
El comerciante afectado abrió su negocio hace apenas cuatro meses. Esa madrugada, un desconocido rompió la vidriera con la intención de entrar. La intervención de un vecino que advirtió movimientos sospechosos y alertó a la Policía cambió el final.
“Anoche me llamó la Policía, como a las 2:30, para avisarme que habían querido entrar y rompieron el vidrio. Gracias al muchacho que llamó a la Policía, quedó en tentativa”, contó el dueño del local.
Según le informaron los efectivos, el sospechoso fue detenido a unas tres cuadras del lugar. Aunque no se llevaron mercadería, el ataque dejó daños materiales y una preocupación que no para de crecer.
“Vinieron enseguida. Rompieron el vidrio, pero no alcanzaron a robar nada”, señaló. Y agregó: “Me dijeron que lo detuvieron como a las tres cuadras”.
El comerciante tiene cámaras de seguridad, pero no sirvieron para identificar al responsable: las imágenes estaban tapadas por una cortina. “Tengo cámaras, pero como las tapo con una cortina no se veía muy bien. Lamentablemente, no pudimos ver a la persona”, explicó.
El vecino que dio el aviso y evitó lo peor
José es un comerciante de larga trayectoria en la zona y fue clave para frustrar el robo. Esa madrugada escuchó ruidos, se asomó y revisó las cámaras de seguridad.
“Sentimos ruido, salí a la ventana y prendí las cámaras. Vimos que el tipo estaba acá, corrió hasta la esquina, después fue hasta la otra y se quedó parado un rato. Luego volvió y se quedó mirando”, relató.
Ante la situación, le pidió a su esposa que llamara a la Policía. Los efectivos llegaron rápido, aunque el sospechoso ya se había ido. “Le dije a mi señora que llamara a la Policía porque a este pobre muchacho lo iban a dejar sin nada”, recordó.
“No dormimos tranquilos”: el reclamo que se repite
José aseguró que los hechos de inseguridad se repiten desde hace tiempo y que afectan el descanso de las familias. Muchas quedan pendientes de los ruidos y movimientos durante la madrugada por miedo a nuevos ataques.
“También tenemos que dormir. No dormimos tranquilos”, expresó.
Entre los episodios que recordó aparecen el robo de luminarias que había instalado una vecina, la sustracción de cables del alumbrado público y daños contra vehículos estacionados. “Esta chica puso dos veces unas farolas hermosas en la puerta para iluminar su casa y se las robaron”, contó.
También mencionó el caso de delincuentes que se llevaron cables y baterías de un auto. Para los residentes, la reiteración de estos hechos es lo que más preocupa a quienes viven y trabajan en el sector.
Incendio de un contenedor y auto dañado
Tamara es otra de las damnificadas. Su familia sufrió las consecuencias de un incendio provocado en un contenedor que terminó afectando su automóvil. Además, denunció el robo de una luminaria de su vivienda.
“Es inexplicable que puedan suceder estas cosas”, manifestó durante la entrevista con Elonce.
La vecina cuestionó que los episodios se repitan y aseguró que, según su percepción, las personas involucradas siguen circulando por el barrio pese a las intervenciones policiales.
“Uno se esfuerza para tener un negocio, para tener las cosas, vienen y te roban como si nada. Después siguen libres. No es justo porque, como dicen estos señores, no pueden descansar a la noche”, expresó.
El cierre de una calle, en la mira
José vive en el sector desde hace 26 años y cree que los problemas se intensificaron después de que se modificara la circulación vehicular en las inmediaciones de avenida Ramírez. Según su testimonio, el cierre de un tramo de la calle redujo el tránsito y dejó la zona casi vacía durante las noches.
“Hace 26 años que estamos acá. Cuando cerraron esta cuadra, no había tantos robos”, recordó.
“Antes pasaban continuamente, había mucho movimiento. Ahora, con ese cierre, casi no hay tránsito. Estamos nosotros acá y de madrugada andan los dueños de lo ajeno”, agregó.
El alumbrado público, otra deuda pendiente
Además de los robos, los residentes insisten en la necesidad de recuperar las luminarias. Aseguran que el robo de cables dejó una farola fuera de funcionamiento y que, pese a los reclamos, el municipio todavía no dio una solución.
Una vecina contó que se comunicó varias veces con el servicio de atención ciudadana, a través de la línea 147, para pedir la reparación.
“Hace como un mes y medio que robaron los cables de esa farola. Llamo todas las semanas a la Municipalidad, al 147, a Alumbrado Público, que es a quien le corresponde”, denunció.
El reclamo final es una respuesta de las autoridades ante una situación que, según los vecinos, afecta la seguridad y la tranquilidad de todo el barrio.