La calle que todos usaban para escapar del caos del Camino del Perú ya tiene el mismo problema

Gonzalo atiende un local en una de las esquinas más complicadas de Frías Silva. Lo que ve cada mediodía lo tiene preocupado: "Algunos aceleran con el semáforo en rojo". La calle que todos usaban para escapar del caos ya no rinde.

· 5 min de lectura
La calle que todos usaban para escapar del caos del Camino del Perú ya tiene el mismo problema
La calle que todos usaban para escapar del caos del Camino del Perú ya tiene el mismo problema

La calle Frías Silva fue durante años la salida rápida que muchos conductores elegían para esquivar los embotellamientos del Camino del Perú y llegar a Yerba Buena desde San José. Hoy, esa misma arteria muestra las mismas imágenes de congestión que buscaba evitar: filas interminables, circulación lenta y conductores que pierden la paciencia.

El fenómeno responde a una combinación de factores: el crecimiento del parque automotor, la expansión urbana del noroeste del Gran San Miguel de Tucumán y la ausencia de nuevas vías de conexión. Así, Frías Silva se transformó en otro punto crítico de la movilidad metropolitana.

El recorrido que ya no rinde

La conexión permite llegar desde San José hasta avenida Fanzolato y luego desembocar en avenida Perón, uno de los principales accesos a la Ciudad Jardín. Sin embargo, el incremento sostenido del tránsito cambió el panorama: en los horarios de mayor circulación, el flujo vehicular crece sin pausa y el pavimento también muestra un visible deterioro.

La paradoja es que usar Frías Silva ya no garantiza una reducción significativa en los tiempos de viaje. Para acceder a esa calle desde San José, los conductores deben atravesar antes uno de los tramos más conflictivos de la ruta provincial 315, entre la plazoleta San Cayetano —ingreso a Lomas de Tafí— y la sede de la Sociedad Rural.

Ese sector concentra algunos de los mayores inconvenientes del Camino del Perú. Durante las horas pico, la circulación queda prácticamente saturada y la intervención de agentes de tránsito en distintos cruces obliga a detener la marcha una y otra vez, generando largas filas de vehículos.

El semáforo que no alcanza

Uno de los puntos más complejos está en la intersección de Camino del Perú con Italia y Frías Silva. Allí, en numerosos momentos del día, los automovilistas deben esperar dos e incluso tres ciclos completos del semáforo para poder cruzar.

La escena se repite a diario. Aunque la luz cambie a verde, muchos vehículos no consiguen avanzar por la congestión. La demora genera impaciencia entre los conductores, mientras las motocicletas buscan espacios entre los autos y algunos intentan girar a la izquierda pese a que la maniobra está prohibida, obstaculizando aún más la circulación.

Gonzalo, que trabaja en un comercio de artículos de limpieza en esa esquina, describió la situación como especialmente riesgosa. Según indicó, las esperas reiteradas llevan a que algunos conductores aceleren incluso con el semáforo en rojo, lo que deriva en bocinazos, frenadas bruscas y discusiones frecuentes, agravadas por quienes hacen giros indebidos.

Una apreciación similar tuvo Mariano, empleado de un comercio polirrubro de la zona. A su entender, el volumen de tránsito ya supera ampliamente la capacidad de la arteria y el sistema semafórico instalado en Italia y Frías Silva resulta insuficiente para ordenar semejante circulación.

El joven también advirtió sobre otra conducta reiterada: automovilistas y, sobre todo, motociclistas que aceleran cuando el semáforo cambia a amarillo y terminan cruzando con la luz roja. Consideró que, de intensificarse los controles, las infracciones diarias serían numerosas.

Los horarios críticos y el ahorro que se esfuma

Los comerciantes coinciden en que el mediodía y las horas posteriores a las 20 concentran los mayores niveles de congestión. Son justamente esos momentos cuando más vecinos optan por Frías Silva para intentar evitar el Camino del Perú.

En condiciones normales, usar esta vía alternativa permite ahorrar apenas dos o tres minutos respecto del recorrido habitual, principalmente porque evita el semáforo de la intersección de las avenidas Perón y Belgrano. Sin embargo, ese beneficio se reduce progresivamente a medida que más conductores eligen el mismo trayecto.

Según relatan quienes trabajan en la zona, en los últimos meses Frías Silva y avenida Fanzolato comenzaron a mostrar imágenes similares a las del Camino del Perú: extensas filas de vehículos, circulación lenta, dificultades para sobrepasar y una convivencia compleja con lomos de burro y varias líneas de transporte público que recorren la arteria.

Frente a este escenario, muchos vecinos se preguntan si Frías Silva sigue siendo una alternativa válida o si ya se convirtió en una prolongación del mismo problema vial que intentaba evitar.

Una ciudad que crece y rutas que no dan abasto

Detrás de esta situación aparece una transformación urbana mucho más amplia. Miles de personas que viven en sectores como Lomas de Tafí, barrios Oeste I y II, Congreso, urbanizaciones privadas de San Miguel de Tucumán, Alto del Cevil I, II y III, Alto Verde, Villa Carmela y Cebil Redondo desarrollan gran parte de sus actividades cotidianas en Yerba Buena.

Aunque no residan dentro del municipio, allí llevan a sus hijos a las escuelas, hacen compras en supermercados y centros comerciales, asisten a clubes deportivos, bares y cafés, además de trabajar. Esa intensa vinculación convierte a Yerba Buena en un destino diario para una importante población metropolitana.

Como consecuencia, la necesidad de contar con accesos rápidos y seguros crece al mismo ritmo que la expansión urbana. Sin embargo, las alternativas disponibles son cada vez más limitadas y las principales arterias comparten los mismos síntomas: exceso de vehículos, demoras constantes, maniobras imprudentes y cruces conflictivos.

Mientras el desarrollo inmobiliario sigue avanzando y la circulación supera en horas pico los 2.000 vehículos por hora sobre la ruta provincial 315, muchos conductores recurren incluso a caminos rurales y huellas de tierra para intentar escapar de los embotellamientos. No obstante, el problema estructural persiste y alcanza progresivamente a calles que, como Frías Silva, también parecen haber llegado al límite de su capacidad.

Más para leer

Sin oferta salarial, los gremios universitarios van a fondo: qué se define esta semana en Tucumán
Sociedad
Tucumán sin clases este lunes: el motivo que muchos no conocen
Sociedad
Dejó España por amor y vende flores en Tucumán: el pedido que desconcertó a sus seguidores
Sociedad
Docentes de la UNT paran otra vez y ya se habla de una medida sin fecha de regreso
Sociedad
El calor no se va de Tucumán: lo que espera el SMN para la primera semana de la primavera
Sociedad
Se jubilaron y armaron una rutina que sorprende a todos en Tucumán
Sociedad