Un cultivo de invierno que se cosecha en octubre y deja el lote listo para la soja o el maíz. Advanta ya estima cuántas hectáreas se sembraron en Salta y Tucumán, y el número entusiasma.
La canola empieza a ganarse un lugar en las rotaciones del noroeste argentino como alternativa de invierno. Según estimaciones de Advanta Semillas, en Salta y Tucumán la superficie implantada en la campaña 2026 habría rondado entre 20.000 y 25.000 hectáreas, una cifra que entusiasma a la cadena del cultivo.
El interés tiene una lógica productiva: al cosecharse en octubre, deja el terreno libre para meter después soja o maíz y así cerrar dos cosechas comerciales en una misma secuencia.
Qué dice la empresa que impulsa el cultivo
Bruno Simonetti, gerente Comercial y de Ventas de Advanta Semillas en Argentina, planteó que la canola puede sumar ingresos y diversificación al sistema. Lo dijo tras un encuentro de la cadena de valor realizado en Rosario, donde remarcó que hay que mirarla por su resultado propio y también por lo que aporta al cultivo que viene atrás.
"Creemos que la canola viene a aportar una herramienta a la planificación productiva. Es un cultivo de invierno y de renta", señaló Simonetti.
La propuesta es ocupar lotes que en invierno quedan sin cultivos comerciales, aunque todo depende del ambiente y del agua disponible.
Cuánto creció la superficie nacional
El directivo estimó que la Argentina pasó de unas 40.000 a 140.000 hectáreas de canola. Como referencia puso a Uruguay, donde se siembran cerca de 400.000 hectáreas y el cultivo ya ocupa un lugar protagónico entre las opciones invernales.
Otro motor es la demanda internacional de aceite. Además del uso alimentario, se emplea para fabricar combustibles renovables, incluido el de aviación. Ese interés comercial obliga a cuidar la calidad y las condiciones de entrega del grano.
Advanta desarrolla sus materiales con un programa de mejoramiento en Australia y hace evaluaciones en el país desde hace unos cinco años. La selección busca ciclos adaptados a cada región, rendimiento estable, sanidad y mayor contenido de aceite.
El aporte que no se ve en la balanza
El atractivo de la canola no se agota en la venta de la cosecha. Al ser una especie distinta de las gramíneas y de la soja, mete diversidad en las secuencias agrícolas y amplía las herramientas para manejar malezas. Para Simonetti, ese aporte debe entrar en el cálculo de rentabilidad, sobre todo cuando antecede a un cultivo estival.
En la jornada de Advanta se mostraron experiencias con incrementos de entre 300 y 500 kg/ha en soja y de entre 500 y 1.000 kg en trigo al sumar canola a la rotación. Son resultados de los casos presentados, no aumentos garantizados para cualquier lote ni mediciones específicas de Salta y Tucumán.
Simonetti citó comparaciones en las que la soja posterior a canola rindió unos 300 kg/ha más que después de centeno o trigo. La diferencia la atribuyó al manejo del suelo, la fertilización y las condiciones en que queda el lote, y su magnitud variará según la secuencia, el ambiente y la campaña.
El INTA, por su parte, señala que la colza-canola diversifica las rotaciones y ayuda a controlar determinadas malezas y enfermedades. El organismo recomienda planificar la implantación con anticipación, sobre todo por la distribución del rastrojo y el tamaño reducido de la semilla.
Cuándo sembrar y cuándo cosechar en el NOA
Para el noroeste, Advanta propone sembrar hacia fines de abril o principios de mayo y cosechar a mediados o fines de octubre. Ese calendario permitiría instalar después un cultivo estival en una fecha cercana a la de primera, siempre que las condiciones hídricas acompañen.
El planteo sugerido es entrar con canola después de soja o maíz. Conviene elegir los lotes antes de cerrar la campaña estival y revisar humedad del perfil, barbecho y antecedentes de herbicidas.
El INTA aconseja, como criterio general, fechas más tempranas que para trigo y ajustar el ciclo del material a la ventana elegida. La semilla pequeña exige controlar la profundidad de siembra y la distribución del rastrojo, porque una implantación despareja puede recortar el potencial desde el arranque.
Simonetti indicó que se puede sembrar con una sembradora de granos finos bien regulada para semillas pequeñas y cosechar directo con un cabezal convencional. El ajuste de los equipos y el momento de cosecha son clave para evitar pérdidas: cuando maduran, las silicuas pueden abrirse y provocar desgrane, por lo que hay que coordinar la disponibilidad de máquinas. La densidad y el híbrido se eligen según el ambiente y el objetivo productivo.
La red de distribuidores de Advanta asesora sobre evaluación del lote, fecha de siembra y fertilización, con el fin de facilitar la adopción del cultivo.
Fertilización, genética y aceite
La nutrición ocupa un lugar central. Simonetti destacó que los ensayos de Advanta muestran respuestas favorables a una fertilización de base con azufre.
"Estamos viendo que la inversión en fertilización se paga con un mayor rendimiento", afirmó. La respuesta depende del suelo y de los costos de cada campaña.
La empresa comercializa híbridos con tecnología Clearfield (CL), que permite usar determinados herbicidas compatibles para el control de malezas. Esa tecnología no borra los residuos de aplicaciones anteriores: hay que respetar las indicaciones y restricciones para la rotación.
Otro objetivo del mejoramiento es aumentar y estabilizar el contenido de aceite. Redes de ensayos citadas por el semillero registraron valores de entre 46 % y 48 %. Simonetti subrayó que la industria puede premiar esa característica al recibir el grano. La genética también busca combinar rendimiento, sanidad y resistencia al vuelco.
Rentabilidad y mercado: la cuenta que hay que cerrar antes de sembrar
Simonetti plantea como referencia productiva un objetivo de 2.000 kg/ha en lotes asesorados por la firma. Considera que ese rendimiento puede hacer rentable a la canola en el NOA, aunque el margen dependerá del precio, de los costos de implantación y fertilización y de los resultados efectivos.
La comercialización debe resolverse antes de sembrar. Advanta señaló que trabaja junto con Bunge para vincular el abastecimiento de semillas y el asesoramiento con la demanda del grano. Para el productor es fundamental conocer las condiciones de entrega, las exigencias de calidad y las alternativas para colocar la cosecha.
El directivo proyecta una expansión importante de la superficie nacional en los próximos años, pero su consolidación dependerá de resultados repetibles y de un mercado que acompañe. En Salta y Tucumán, la experiencia reciente abre una opción para intensificar las rotaciones, siempre que el manejo se ajuste a los ambientes locales.