La capilla de piedra junto al lago que pocos descubren en Villa Traful

¿Qué propuesta combina espiritualidad, historia y naturaleza en un solo recorrido por la Patagonia?

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La capilla de piedra junto al lago que pocos descubren en Villa Traful
La capilla de piedra junto al lago que pocos descubren en Villa Traful

En Villa Traful, una pequeña capilla de piedra se convierte en una parada obligada para quienes buscan algo más que paisajes. El templo, dedicado a Nuestra Señora de Traful, forma parte del Camino de la Fe Neuquino, un circuito que une espiritualidad, historia y naturaleza a lo largo de más de 800 kilómetros.

La localidad, ubicada en el departamento Los Lagos y dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi, es conocida por sus aguas cristalinas y sus bosques nativos. Pero pocos saben que en su corazón, a orillas del lago Traful, se levanta esta construcción sencilla que invita a una pausa.

Un templo que se mimetiza con el entorno

La capilla no necesita grandes dimensiones para transmitir su esencia. Sus muros de piedra, su techo a dos aguas y su pequeño campanario se integran naturalmente al paisaje. Alcanza con acercarse, contemplar el entorno y dejar que el silencio haga el resto.

Para quienes recorren la Ruta de los Siete Lagos, la visita puede ser una manera diferente de conocer el destino. Una oportunidad para sumar al viaje una experiencia espiritual y cultural, y también para descubrir por qué Villa Traful es uno de los rincones más singulares de la Patagonia neuquina.

Un recorrido que atraviesa la provincia

El Camino de la Fe propone recorrer Neuquén de norte a sur a través de sus historias y paisajes, poniendo en valor el patrimonio religioso y cultural de distintas comunidades. En el norte, la devoción a la Virgen de Lourdes en Ailinco y la peregrinación a San Sebastián en Las Ovejas marcan el ritmo. Chos Malal suma la Virgen María Auxiliadora y el cerro de la Cruz, mientras que Huinganco incorpora el Sagrado Corazón de Jesús y Cutral Co su Vía Crucis.

Hacia el sur, Junín de los Andes es uno de los grandes referentes del turismo religioso provincial, con el Vía Christi, el Cristo Luz y los sitios vinculados con los beatos Ceferino Namuncurá y Laura Vicuña. En San Ignacio, el santuario dedicado a Ceferino, con forma de kultrum, expresa el encuentro entre la tradición católica y la identidad mapuche. Villa La Angostura, por su parte, recupera la historia de la antigua Misión Nahuel Huapi y la presencia jesuita en la región.

En ese entramado, Villa Traful ofrece una experiencia diferente: una capilla pequeña, rodeada de naturaleza, donde la espiritualidad se vive en estrecho contacto con el paisaje.

Después de la oración, el lago

Visitar la capilla puede ser apenas el comienzo. El destino invita a caminar senderos, recorrer bosques nativos, contemplar el lago desde sus miradores o lanzarse a actividades como trekking, cabalgatas, ciclismo, pesca deportiva y excursiones lacustres.

En verano, el lago adquiere protagonismo. Sus aguas cristalinas son escenario de actividades náuticas y jornadas de playa. Entre las experiencias más particulares se encuentra el Bosque Sumergido, donde troncos que permanecen bajo el agua se observan durante las excursiones, en una postal que combina la fuerza de la naturaleza con la historia geológica del lugar.

La gastronomía regional y las propuestas de alojamiento completan una experiencia pensada para quedarse más de un día y recorrer el destino sin apuro.

Una aldea para vivir despacio

Villa Traful tiene una característica que la diferencia: no necesita grandes escenarios artificiales para sorprender. El paisaje es protagonista. Su historia, que arrancó el 30 de noviembre de 1936 en tiempos de la Administración de Parques Nacionales, forjó una identidad ligada al bosque, al lago y a las actividades con la naturaleza.

Hoy, ese espíritu sigue presente. El viaje no se mide en kilómetros recorridos, sino en los momentos que quedan en la memoria: una caminata entre árboles, una tarde junto al lago, una excursión por sus aguas o el silencio compartido frente a una pequeña capilla.

La Capilla Nuestra Señora de Villa Traful es una de las tantas puertas de entrada al Camino de la Fe Neuquino. Para los peregrinos, ofrece un espacio de oración y contemplación. Para los viajeros, una oportunidad de conocer la cultura local y sumar una nueva dimensión al recorrido. Porque en Villa Traful la fe no está separada del paisaje: está allí, entre las piedras, en el silencio del bosque y frente a la inmensidad del lago.

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