La cárcel de Coronda: cómo entraba la cocaína que un preso vendía adentro
Una cárcel, un preso que vendía droga a otros internos y un sistema para meterla: la cocaína viajaba escondida en la comida y la ropa que llevaban sus familiares en cada visita. La Justicia ya tiene condena, pero la trama no termina ahí.
Un interno de la Unidad Penitenciaria de Coronda fue condenado a seis años de prisión efectiva por vender cocaína a otros presos. La sentencia, dictada por el juez Pablo Busaniche en un juicio abreviado en los tribunales de Santa Fe, también lo responsabilizó por tener un arma de fuego sin autorización en su casa de Santo Tomé.
El condenado es Damián Exequiel Barrientos, de 29 años, alojado en esa cárcel desde marzo de 2022. La investigación estuvo a cargo de la fiscal María Laura Urquiza.
Comida y ropa: el método para meter la droga
Según la pesquisa, entre enero y mayo de 2024 Barrientos recibía cocaína que ingresaba al establecimiento penitenciario escondida en alimentos y en prendas de vestir.
De acuerdo con lo informado por la Fiscalía, la madre del condenado —que también está en prisión preventiva— preparaba los envíos. Después, la hermana de Barrientos llevaba la droga los miércoles, cuando iba a visitarlo. La mujer también está siendo investigada.
La carabina secuestrada en Santo Tomé
Barrientos ya estaba detenido desde marzo de 2022. En un allanamiento en su vivienda de Avellaneda al 3300, en Santo Tomé, la policía secuestró una carabina semiautomática calibre 22, apta para disparar y sin la autorización correspondiente.
Los delitos que le imputaron
La pena de seis años de prisión efectiva se impuso por tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil y por coautoría de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada, ya que el delito se cometió dentro de un establecimiento de detención.