La carne vacuna en Tucumán: ¿Por qué cada vez llega menos a la mesa de los tucumanos?

El consumo de carne vacuna en Argentina se desploma a su nivel más bajo en 20 años. ¿La causa? Una tormenta perfecta de sequía, inundaciones y precios por las nubes que está cambiando los hábitos en la mesa de los tucumanos. Los detalles que explican por qué cada vez hay menos para repartir.

· 5 min de lectura
La carne vacuna en Tucumán: ¿Por qué cada vez llega menos a la mesa de los tucumanos?

Un dato histórico golpea a los consumidores: el consumo de carne vacuna en Argentina cayó a su nivel más bajo en dos décadas, con una baja del 13,8% en lo que va del año. La combinación de una producción en retroceso y precios en alza está generando un escenario complejo que se siente directamente en las carnicerías y hogares tucumanos.

Los números son contundentes y surgen de un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra). En el primer bimestre del año, el consumo aparente de carne vacuna registró una caída interanual del 13,8%. Esto significa que, de toda la carne producida, lo que quedó para el mercado local fue significativamente menor.

El consumo por habitante, calculado como el promedio de los últimos doce meses hasta febrero, se ubicó en apenas 47,3 kilos anuales. Esta cifra representa una merma del 2,5% y es la más baja registrada en los últimos 20 años para este período.

¿Qué está pasando con la producción?

La raíz del problema está en la faena. En febrero se procesaron 924.300 cabezas, un 10,7% menos que en el mismo mes del año pasado. En el acumulado de enero y febrero, la caída fue del 11,1%. Esta menor actividad se tradujo en una producción de 457.000 toneladas res con hueso, lo que implica 45.500 toneladas menos que el año anterior, una baja del 9,1%.

Mientras la oferta interna se contrae, las exportaciones mantienen su ritmo. En el primer bimestre, los envíos al exterior sumaron 124.000 toneladas, con un aumento del 6,6% interanual. Este dinamismo en el mercado externo contribuye a reducir aún más la disponibilidad de carne para los argentinos.

Un problema que viene de lejos y condiciona el futuro

Miguel Schiariti, titular de Ciccra, explicó que la menor disponibilidad de hacienda es consecuencia de factores climáticos extremos. La sequía entre 2021/22 y 2023/24, seguida por excesos hídricos en 2024 y 2025, forzó ventas anticipadas de animales y redujo el stock de madres.

“Como lo venimos señalando desde hace más de un año, la sequía, así como las inundaciones, llevaron a vender animales de forma anticipada y a reducir el stock de madres”, detalló Schiariti. Esto resultó en menos terneros en las últimas campañas y, por lo tanto, en una oferta más escasa para faena.

Un dato alarmante es la alta participación de hembras en la faena, que en febrero fue del 48%. Cuando se envían más hembras al frigorífico, se reduce la capacidad de reproducción del rodeo, limitando la recuperación del stock ganadero y condicionando la oferta de los próximos meses.

El impacto directo en el precio que pagan los tucumanos

La ecuación de menor oferta y demanda externa firme se tradujo en aumentos pronunciados. En febrero, el valor de la hacienda en pie subió un 8,5% mensual y un impactante 72,7% interanual, alcanzando su nivel más alto en quince años.

Este movimiento llegó intacto al mostrador. Según el Indec, en febrero los precios de “carnes y derivados” aumentaron un 7,2% en el Gran Buenos Aires, más del doble que el promedio de los alimentos (3,3%). Cortes populares como el asado subieron cerca del 10%, mientras que la carne picada, la paleta, el cuadril y la nalga registraron incrementos de entre el 11% y el 12%.

¿Es solo un problema del bolsillo o hay algo más?

Para el analista ganadero Federico Santángelo, la caída del consumo no debe atribuirse exclusivamente a la situación económica. “Muchas veces quieren poner títulos rimbombantes de que cae el consumo de carne por la crisis económica, pero en realidad la caída del consumo es consecuencia de la menor faena”, señaló.

Santángelo sostiene que el consumo interno está directamente condicionado por el nivel de producción. “Siempre se consume todo y ajusta por precio. Cuando hay altos volúmenes de faena, el precio está más tranquilo y el consumo aumenta; cuando la faena cae, los precios suben y el consumo baja”, explicó.

Desde la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (Camya), su presidente Leonardo Rafael describió una situación crítica en el canal comercial. “El aumento de precio no mejora la rentabilidad. Lo que aumentó es la materia prima, la hacienda. Y eso a nosotros nos achica el margen porque no se puede trasladar todo”, afirmó.

Rafael advirtió sobre la profundización de la caída desde octubre y remarcó que el problema se agrava porque el poder adquisitivo no acompaña. “Los bolsillos quedaron igual, entonces la gente tiene que suprimir algún producto para poder llevar el que necesita. Eso sacó poder de compra”, concluyó, pintando un panorama desafiante para el sector y los consumidores.

Más para leer

Ya se preparan para recibir a los peregrinos del Milagro: ¿qué necesitan?
Sociedad
Pagó por una heladera, cocina, TV y lavarropas, pero nunca los vio: la empresa recibió una multa millonaria
Sociedad
Fiesta del Poncho: el paso a paso para validar el CUD y asegurar tu lugar
Sociedad
Semifinales Mundial 2026: 500 policías, requisas y operativo histórico en el Centro mendocino
Sociedad
Más de 200 emprendedores y un globo aerostático: así será el festival de invierno que promete sorprender a toda la familia
Sociedad
¿Quemar caña en Tucumán? Ahora solo cinco horas al día y con duras restricciones
Sociedad
Publicidad