La carne vacuna tocó techo: el cambio silencioso que ya está en tu mesa
Un consultor lanza una bomba: la carne vacuna llegó a su tope de precio y no retrocederá. Mientras, revela cuál es la proteína que está creciendo en silencio en las mesas argentinas y los problemas ocultos que enfrentan los productores.
El bolsillo de los argentinos está reescribiendo las reglas del consumo de carne. Un consultor del sector porcino lanzó una advertencia contundente: el precio de la carne vacuna no bajará, mientras el cerdo emerge como la proteína con mayor potencial de crecimiento en los próximos años. Este giro en los hábitos alimenticios está reconfigurando todo el mapa productivo nacional.
Juan Luis Uccelli, consultor especializado, fue claro en su diagnóstico para TN. “Estamos en una situación de una subida muy grande del precio de la carne vacuna, que lamentablemente no va a bajar”, afirmó. Aunque admitió que puede haber “algún pasito para atrás” en momentos puntuales, como ocurrió recientemente por una menor disponibilidad de dinero a fin de mes, consideró que se trata de movimientos transitorios.
¿Por qué el pollo y el cerdo ganan terreno?
La suba de la carne vacuna generó una brecha de precios clave. “Se marca mucho la diferencia con la carne vacuna, con la carne de cerdo y con la carne de pollo, mucho más baratas, y obviamente se están colocando de una forma interesante”, señaló Uccelli. El pollo vive una coyuntura particular: la gripe aviar limitó las exportaciones argentinas, generando un excedente interno que presiona los precios a la baja.
“Argentina tiene problemas para poder exportar y entonces está sobrellevado en el mercado local con mucha cantidad, razón por la cual bajó un poco el pollo la semana anterior y hay mucha oferta”, explicó el consultor. Esta abundancia genera una feroz competencia que también condiciona al cerdo, cuyo margen para subir precios es limitado para no perder frente al pollo.
La amenaza que llega desde Brasil
Un factor externo complica aún más el panorama para los productores locales. Uccelli fue contundente: “Estamos teniendo tremendas importaciones por tener un dólar muy atrasado, y en un momento donde Brasil devaluó y encima el cerdo bajó en reales, razón por la cual están mucho más competitivos para mandar carne acá”.
¿Todos los productores ganan?
El sector porcino nacional está fracturado. Uccelli diferenció dos realidades: “Pensá que 80 establecimientos tienen más del 50% de la faena del país, hay un principio de concentración en el sistema”. Mientras los grandes y medianos productores logran mantener números positivos, los pequeños enfrentan una crisis.
“Hay un grupo muy grande de pequeños productores que están con los números que no le dan”, afirmó. La escala lo es todo: “No es lo mismo comprar cinco camiones de maíz que comprar 2000 kilos; el precio es totalmente diferente”. Este costo elevado de los insumos, que no pueden trasladar al precio final, los deja en una situación de desventaja.
El cerdo, la gran apuesta del futuro
A pesar de los desafíos, el optimismo es la nota predominante. “El cerdo es el único de las tres carnes que va a seguir para arriba”, aseguró Uccelli. El consumo actual ronda los 24 kilos por habitante por año, pero las proyecciones son ambiciosas: “Vamos a llegar tranquilamente a los 33 o 34 kilos, tenemos entre 9 y 10 kilos para aumentar en los próximos años”, estimó, proyectando ese crecimiento en un horizonte de siete u ocho años.
El potencial es enorme. “Hay cuatro cerdos por kilómetro cuadrado; en Brasil hay 50 y en España 250. Tenemos una capacidad de crecimiento importantísima sin alterar el medio ambiente”, explicó el consultor, destacando las condiciones estructurales favorables del país.
Un motor para el empleo y un problema sanitario
El crecimiento del sector tiene un impacto directo en el trabajo. “Es un sector muy dinámico en cuanto a mano de obra”, afirmó Uccelli, señalando que impulsa empleo en granjas, frigoríficos y plantas de procesamiento. Además, permite agregar valor a materias primas nacionales como el maíz y la soja.
Sin embargo, un escollo importante es la competencia desleal en materia sanitaria. Uccelli mencionó el uso de ractopamina, un promotor de crecimiento prohibido en Argentina pero permitido en Brasil. “Tiene una mayor absorción de agua, entonces cuando se cocina pierde mucho más peso; estás pagando agua”, advirtió sobre la carne importada que utiliza esta tecnología.
Finalmente, el consultor se mostró escéptico sobre el apoyo estatal. “Soy muy pesimista de los planes estatales. En un país donde no hay un plan de educación, es muy difícil pedir que haya un plan de producción porcina”, concluyó. El futuro del cerdo en Argentina parece promisorio, pero su camino está lleno de obstáculos que van desde la falta de financiamiento hasta la competencia externa y la ausencia de políticas claras.