La carta del juez Alurralde que incomoda: ¿qué dice sobre las jubilaciones de privilegio?
El juez Aldo Alurralde, futuro integrante de la Corte Suprema de Santa Fe, sorprende con una carta que cuestiona el sistema previsional y reivindica la solidaridad. ¿Qué hay detrás de sus palabras?
En plena polémica por el tope a las jubilaciones de privilegio en Santa Fe, el juez federal Aldo Alurralde, recientemente designado para integrar la Corte Suprema provincial, publicó una carta que pone el dedo en la llaga: "La justicia que no mira al otro no es justicia: es solo burocracia con toga leguleya".
El escrito, titulado "Cuando la justicia no mira al otro: del expediente a la solidaridad, la empatía y el sentido de comunidad", no menciona directamente el fallo del máximo tribunal santafesino, pero instala una reflexión que golpea de lleno en el centro del debate previsional.
¿Qué dice la carta?
Alurralde sostiene que "quien tiene la responsabilidad de juzgar no decide sobre papeles sino sobre personas". Y va más allá: asegura que detrás de cada expediente "hay una historia, una necesidad y muchas veces una angustia que no puede ser ignorada".
Para el magistrado, la solidaridad no puede anular otros derechos fundamentales, pero tampoco debería quedar excluida del razonamiento judicial. En su visión, los jueces deben explicar cómo armonizan los intereses individuales con los deberes de consideración hacia los demás y hacia la comunidad.
El sistema previsional y la solidaridad
La carta aborda de lleno la cuestión previsional. Alurralde recuerda que la solidaridad es un principio del sistema de jubilaciones, pensado como una forma de cooperación entre generaciones y entre personas con diferentes realidades económicas.
Según su explicación, quienes hoy trabajan y aportan financian las jubilaciones de quienes ya se retiraron, y las futuras generaciones sostendrán el sistema cuando los trabajadores actuales lleguen a la edad jubilatoria.
Pero advierte: la solidaridad previsional no puede reducirse a una cuestión matemática de cuánto aporta cada uno y cuánto recibe. "Quienes tienen mayores ingresos contribuyen en mayor medida para garantizar una protección mínima a quienes tuvieron salarios más bajos, empleos informales o trayectorias laborales incompletas", sostiene.
La jubilación no es solo ahorro individual
Alurralde cuestiona la idea de entender la jubilación exclusivamente como un ahorro individual. "No puede ser entendida la jubilación solamente como un ahorro individual, sino también un mecanismo de protección social colectivo", afirma.
El juez remarca que la sociedad en su conjunto comparte la responsabilidad de proteger a quienes ya no pueden trabajar o tienen dificultades para generar ingresos. Una definición que cobra especial relevancia en medio de la discusión sobre los regímenes especiales.
La historia del kiosco de su madre
Para explicar su concepción de la solidaridad, Alurralde recurre a una experiencia personal. Recuerda que su madre tenía un kiosco junto al Sanatorio Mayo de Santa Fe y que, cuando llegaban personas desde el interior para acompañar a familiares internados y no tenían dinero para hospedarse, les abría las puertas de su casa.
Esas personas podían bañarse, cocinar, lavar su ropa y descansar allí. El juez señala que con el paso de los años comprendió que aquellos gestos dejaron una huella profunda, y que posteriormente volvió a encontrar esos mismos valores en personas trabajadoras y humildes de un pequeño pueblo del interior.
"La justicia que no mira al otro no es justicia"
Hacia el final, Alurralde profundiza su planteo con una definición contundente: "La justicia que no mira al otro no es justicia: es solo burocracia con toga leguleya".
El juez sostiene que un fallo puede ser formalmente impecable y, al mismo tiempo, representar una derrota moral para la comunidad si deja de lado a quienes se encuentran en una situación de vulnerabilidad.
En esa línea, advierte que ningún sistema previsional ni estructura jurídica puede sostenerse sobre la indiferencia o sobre una lógica basada exclusivamente en la "fría aritmética del sálvese quien pueda". Por el contrario, considera que cuando la función judicial incorpora empatía y solidaridad, el expediente puede transformarse en un acto de justicia real.
Una carta en medio del debate por el fallo de la Corte
La publicación de Alurralde se conoce mientras continúa el debate en Santa Fe en torno al fallo del máximo tribunal provincial sobre el tope a las jubilaciones de privilegio.
Aunque en su carta no menciona de manera explícita ese expediente ni desarrolla los fundamentos concretos de aquella resolución, el texto instala una reflexión sobre un tema directamente vinculado con la discusión previsional: cómo debe equilibrarse la protección de derechos individuales con el principio de solidaridad que sostiene al sistema jubilatorio.
En su cierre, el futuro integrante de la Corte Suprema provincial vuelve sobre la enseñanza de su madre y sostiene que las mejores lecciones sobre Justicia no siempre provienen de los códigos o tratados jurídicos. Para Alurralde, la verdadera Justicia comienza cuando una persona deja de pensar solamente en sí misma y "mira al otro como un igual".