La casa del querido Pototo Masante ya no está: qué habrá en su lugar
¿Qué pasará en el terreno donde estaba la casa del querido Pototo Masante? La construcción ya fue demolida y el lugar luce irreconocible. Todo indica que los vecinos tendrán novedades, pero ¿qué se construirá exactamente?
La casa donde vivió Pototo Masante, uno de los personajes más entrañables de Santa Rosa, fue demolida durante el fin de semana. En el terreno, ubicado sobre San Martín Oeste a metros de calle González, se construirán cocheras.
El domingo por la mañana, una máquina y un grupo de operarios trabajaban en el lugar, que estaba deshabitado y en malas condiciones. Sacaban ramas y arbustos, y todo indicaba que algo grande iba a cambiar. El cronista de LA ARENA se acercó y confirmó que la vivienda, que ya no era habitable, sería derribada.
El adiós a un rincón con historia
Hoy el terreno luce completamente plano y limpio. Según se informó, allí se instalarán nuevas cocheras, un servicio que los vecinos del sector esperan con ansias.
La noticia golpea la memoria de muchos santarroseños que recuerdan a Pototo, un hombre que eligió la calle como su hábitat natural. Pasaba horas sentado en umbrales del centro, saludaba con su característico “¡Chau hermanito!” y era reconocido por todos.
Una vida entre la casa y la calle
Pototo vivió durante años en la casa familiar, pero siempre prefería salir a recorrer sin rumbo. Aunque tenía un lugar donde vivir y el afecto de sus familiares, la calle lo atraía.
Con el tiempo, se hizo difícil cuidarlo y mantenerlo bajo control. Un familiar averiguó que en Victorica había un hogar de adultos mayores que podía recibirlo. Pero Pototo no quería dejar Santa Rosa.
Entonces, urdieron un plan: lo convencieron con una broma. El familiar le dijo: “Pototo, ¿qué hiciste? ¿Qué macana te mandaste? Te mandan preso a Victorica”. Con toda ingenuidad, se dejó llevar a su nuevo hogar.
Allá tampoco dejó de caminar. Se convirtió en otro personaje querido, paseaba por las calles y saludaba a todos con su particular frase. Falleció en esa localidad, pero su recuerdo sigue vivo en Santa Rosa.
La demolición de su casa marca el fin de una época. Como dice el refrán, todo cambia, y la ciudad avanza, aunque a veces duela dejar atrás los rincones que guardan tantas historias.