La Casita San Miguel amplía su capacidad: "Nos vimos en la necesidad de abrir un lugar más"

¿Sabías que La Casita San Miguel no da abasto? El hogar para jóvenes en riesgo está construyendo una nueva residencia y el padre Pesce cuenta los detalles de una obra que promete cambiar vidas.

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La Casita San Miguel amplía su capacidad: "Nos vimos en la necesidad de abrir un lugar más"
La Casita San Miguel amplía su capacidad: "Nos vimos en la necesidad de abrir un lugar más"

La Casita San Miguel, un hogar para jóvenes en situación de vulnerabilidad, está en la recta final de una nueva residencia que promete ampliar su alcance. La obra ya tiene piso, galería y está cerrada, pero aún falta colocar el machimbre, según detalló el sacerdote Daniel Pesce en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.

El religioso explicó que la decisión de construir surgió porque el hogar llegó a su capacidad máxima y no podía recibir a más chicos, a pesar de los constantes pedidos de ayuda. "En el Hogar de Cristo una de las formas que tenemos de trabajar es salir a buscar chicos. A lo largo de este año no pudimos hacerlo porque llegamos a la capacidad máxima y constantemente nos piden ayuda. Entonces nos vimos en la necesidad de abrir un lugar más", afirmó.

Un consumo en aumento

Pesce subrayó que el consumo de sustancias y la vulnerabilidad social no dejan de crecer: "Es innegable que hay un aumento en el consumo y en la precariedad de muchos jóvenes. Hace 18 años que el Hogar de Cristo sale por los barrios a buscar chicos, hablarles, levantarlos y llevarlos al hogar".

El ingreso es inmediato, sin entrevistas previas, aprovechando el momento en que la persona decide pedir ayuda. "Creemos en un viejo dicho: cuando el hierro está caliente, hay que martillar", agregó.

Un abordaje integral

El proceso de recuperación arranca con un período inicial llamado "hospital de campaña", inspirado en el mensaje del papa Francisco, donde se trabajan hábitos básicos de convivencia. "Lo primero es que la persona pueda comenzar con los hábitos básicos de vivir en comunidad: levantarse en un horario, bañarse, asearse, lavar su ropa y asumir responsabilidades dentro de la casa", detalló.

Luego, los jóvenes participan en espacios terapéuticos grupales y, si es necesario, reciben acompañamiento psicológico y psiquiátrico en articulación con el Hospital Baldini, el Hospital Carrillo, el Hospital de Salud Mental y Manantiales.

Además, La Casita San Miguel impulsa actividades productivas para fortalecer la autoestima y dar herramientas laborales. Huertas de mandioca, maíz y batata, cría de gallinas, cerdos y patos, y una pequeña panadería forman parte de la rutina. "Más allá de buscar el autosustento, todo esto tiene que ver con el trabajo, con el esfuerzo y con provocar un impacto en la vida y en el corazón de estos pibes, que necesitan sentirse útiles y plenos", señaló.

También hay capacitaciones en restauración de libros, elaboración de agendas artesanales, velas, encurtidos y un proyecto para sumar un taller de pastas. El objetivo final es la reinserción social y laboral de quienes terminan el proceso. "Nos está costando muchísimo cumplir el proyecto como está pensado, pero ese sigue siendo el objetivo que perseguimos", concluyó Pesce.

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