La casta que no para de crecer: los números secretos que destrozan la prédica oficial

Mientras la mayoría sufre, los sueldos en el Congreso se dispararon un 582%. ¿Quiénes son los que hoy exigen moralidad mientras acumulan privilegios y un pasado lleno de polémicas? Los números que desnudan la verdadera batalla contra la casta.

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La casta que no para de crecer: los números secretos que destrozan la prédica oficial

Mientras la mayoría de los argentinos lucha para llegar a fin de mes, los sueldos de la clase política se disparan a niveles estratosféricos. Una revisión de los números revela que, lejos de combatirse, los privilegios de la casta legislativa se han multiplicado desde el cambio de gobierno, generando una grieta insalvable con la realidad ciudadana.

La promesa de batallar contra la casta choca contra una pared de cifras concretas. En el Senado, los ingresos de los legisladores han experimentado un aumento que deja sin aliento.

¿Cuánto ganan realmente los senadores?

Desde que Victoria Villarruel asumió la presidencia de la Cámara alta, la remuneración de los senadores se incrementó un 582%. Los números hablan por sí solos: de $1.700.000 en diciembre de 2023, pasaron a $7.500.000 en diciembre de 2024, luego a $9.500.000 en junio de 2025 y alcanzaron los $11.600.000 en marzo de 2026.

Este monto significa que un senador percibe 26 veces más que la jubilación mínima, que hoy es de $439.600. A pesar de esta abismal diferencia, figuras como el senador Mayans continúan expresando su descontento y pidiendo más.

El caso de Mayans es ilustrativo del paquete de beneficios. Además del sueldo bruto de $11.600.000, cuenta con 30 asesores, chofer personal, 22 pasajes aéreos y 20 terrestres anuales, y un despacho de 95 metros cuadrados. Un panorama de privilegios que contrasta con la situación de gran parte de la población.

La hipocresía en la Cámara de Diputados

La crítica a los privilegios parece ser selectiva. Mientras el diputado Agustín Rossi cuestiona los viajes del vocero presidencial Manuel Adorni, su propia situación familiar genera preguntas.

Su hija, Delfina Rossi, ocupa el cargo de directora en el Banco Ciudad con un sueldo mensual de $31.562.173. Esto representa un costo anual para los porteños de $378.746.076, más el aguinaldo. La designación, que podría deberse a méritos excepcionales o al apellido, ejemplifica las sombras que persisten en los nombramientos.

El artículo señala con crudeza que muchos de los que hoy exigen explicaciones por conductas cuestionables “tienen una colección impresionante de muertos en el placard”.

¿Quién puede dar lecciones de moral?

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se erigió como crítico de Adorni, afirmando que “se vive poniendo la gorra y ahora tiene que dar explicaciones”. Sin embargo, el texto recuerda episodios que mancharon su gestión, especialmente durante la pandemia.

Se menciona el relato de la escritora Beatriz Sarlo, a quien le ofrecieron una vacuna por debajo de la mesa. Además, se recuerda que en territorio bonaerense, allegados al kirchnerismo, como el intendente Jorge Ferraresi, facilitaron dosis a personas cercanas, incluyendo a una becaria de 18 años.

La columna hace un repaso histórico de lo que denomina “gente que literalmente se afanó el país”: desde contratos de Aerolíneas Argentinas con hoteles de la familia Kirchner, la compra de canales de televisión con fondos públicos, el desvío de subsidios que derivó en la tragedia de Once, el pacto con Irán, y la opacidad en la compra de vacunas durante el COVID-19.

Ante este historial, la pregunta que flota en el aire es: ¿Qué estatura moral tienen Kicillof, Moreno, Pichetto, Mayans o Grabois para exigir la renuncia de Adorni?

El costo político de no “ser y parecer”

El escándalo por los viajes en avión presidencial y el pasaje en business a Nueva York de la esposa del jefe de Gabinete trasciende lo anecdótico. El núcleo del problema es si un funcionario con un sueldo de $3.500.000 puede justificar ese nivel de vida.

El verdadero daño, según el análisis, es que “la prédica moralizante del gobierno contra la casta quedó seriamente lesionada”. Cuando se es el abanderado del discurso anticasta, no se puede tener “ni media conducta de casta”.

La frase histórica “La mujer del César no solo debe ser honrada, sino también parecerlo” se aplica aquí a la política. En un contexto donde dos de cada tres argentinos declaran estar endeudados y tres de cada cuatro afirman que les cuesta llegar a fin de mes, la apariencia y la coherencia son cruciales.

El tiempo para enmendar la imagen se agota. El gobierno aún tiene la oportunidad, pero debe dejar de cometer autogoles que debilitan su credibilidad ante una ciudadanía que observa con desconfianza el crecimiento de la casta que prometió desmantelar.

Opiniones libres; hechos sagrados.

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