La cebolla llegó a $4.000 y ahora arrancó la zona que puede calmarla
La cebolla se fue a $4.000 por kilo y el sector ya respira: arrancó Santiago del Estero. Pero el mismo especialista que trae la buena noticia advierte que otro producto de la góndola podría seguir el mismo camino.
El precio de la cebolla se disparó en las últimas semanas y en algunos comercios tocó los $4.000 por kilo, muy por encima de los $1.500 a $2.000 que suele costar. Néstor Lombardi, presidente de la Cámara Argentina de la Actividad Frutihortícola (CAAF), explicó en diálogo con Moviendo el Avispero por qué se dio el salto y qué puede pasar de acá en adelante.
"Le voy a dar una buena noticia: ya empezó a bajar el tema de la cebolla, ya arrancó la zona de producción de Santiago del Estero", adelantó el dirigente.
Por qué faltó cebolla
Lombardi rastreó el origen del problema en la campaña anterior. "El año pasado tuvimos un precio muy bajo durante casi toda la cosecha. Hubo mucha producción y este año se plantó menos", señaló.
A esa menor siembra se sumaron los problemas climáticos en el sur de la provincia de Buenos Aires, una de las principales zonas productoras del país. Allí se produjo el llamado "pico de agua", asociado a lluvias en momentos clave del ciclo productivo, que recortó todavía más la cantidad disponible.
"Hubo menos siembra y, de la sembrada, todavía hubo menos cantidad. Entonces hubo una enorme falta de producto, una cosa impensada", sostuvo.
La demanda de Brasil, comprador habitual de la producción argentina, también jugó su parte. Con menos oferta y más pedidos, los precios se dispararon.
El precio que hizo llorar
Según Lombardi, un valor normal para el consumidor ronda los $1.500 a $2.000 por kilo. Durante la escasez, en cambio, hubo comercios donde se pagó el doble.
"La semana pasada realmente hizo llorar el precio. Fue bastante grande el salto, pero ya se va a empezar a normalizar", afirmó.
El encarecimiento también frenó el consumo. El dirigente explicó que las ventas en los mercados mayoristas se derrumbaron cuando los valores treparon demasiado. "Cuando sube demasiado, la gente no compra; entonces se empieza a reacomodar el precio", indicó.
Cuándo podría bajar
La expectativa del sector está puesta en el ingreso de mercadería de distintas regiones productoras. Ya arrancó Santiago del Estero, después se sumará San Juan y también empezó a aparecer producto de Mendoza.
"A la brevedad se va a empezar a notar que ya va a estar abastecido el mercado", anticipó Lombardi, aunque aclaró que la evolución dependerá también de la demanda brasileña.
La banana, en la mira
Durante la entrevista, Lombardi anticipó otro posible dolor de cabeza: un faltante de banana brasileña. Una fuerte caída de granizo afectó una importante zona productora de ese país.
"Seguramente esto va a traer aparejado que va a faltar la banana de Brasil en las góndolas, tanto en supermercados como en verdulerías, y eso va a hacer que aumente también el precio", explicó.
Brasil es uno de los principales proveedores de banana para Argentina, junto con Ecuador y Bolivia. Por eso, según Lombardi, habrá que seguir el ingreso desde otros mercados para ver si compensan la menor disponibilidad brasileña.
El clima golpea a otras frutas y verduras
El presidente de la CAAF advirtió que los fenómenos meteorológicos podrían afectar otros productos. Mencionó episodios de granizo, fuertes vientos y daños en coberturas e invernáculos en distintos corredores productivos.
Esas situaciones podrían repercutir sobre algunas verduras de hoja y el tomate, con menor disponibilidad y posibles aumentos.
"Si no logramos tener una política de contingencia, vamos a empezar a ver más seguido esto. No solo la cebolla nos va a hacer llorar, sino que con otros productos nos va a pasar exactamente lo mismo", advirtió.
Qué pasará con la papa
Lombardi también se refirió a la papa, otro producto de consumo masivo que venía oscilando. Anticipó que la situación tenderá a normalizarse con el ingreso de mayor producción del sudeste bonaerense.
"Ahora se va a normalizar. Pronto empieza a aparecer más papa del sudeste bonaerense", señaló.
Sin embargo, vinculó las oscilaciones de precios con las dificultades que enfrentan los productores para sostener la actividad. La falta de financiamiento y las condiciones económicas, según planteó, derivan en una menor superficie sembrada y después en faltantes y aumentos.
"Al no tener una política para el sector, al productor no tener crédito para poder sembrar normalmente, se va sembrando menos", explicó.
La brecha entre el campo y la góndola
Lombardi se refirió a la diferencia entre lo que recibe el productor y lo que paga el consumidor, una situación que también se observa en Entre Ríos con la producción citrícola.
Atribuyó parte de esa brecha a la carga impositiva, las tasas provinciales y municipales y los costos que se suman durante la comercialización.
"Las dos puntas son perjudicadas: tanto el que compra, porque termina pagando caro, como aquel que produce", resumió.
Sostuvo que es necesario fortalecer y sostener la producción para evitar faltantes y fuertes oscilaciones. "La gente termina pagando mucho y aquel que produce no recibe nada", afirmó.
El Niño y el alerta por más aumentos
Consultado sobre si El Niño podía afectar otras producciones, Lombardi respondió afirmativamente y mencionó daños recientes por granizo y fuertes vientos en distintas zonas productivas.
"En estos días cayó granicillo y piedra en distintos lugares, algunos corredores productivos del norte principalmente", explicó. Los fuertes vientos, agregó, provocaron roturas de coberturas e invernáculos, lo que podría afectar la disponibilidad de verduras de hoja.
Mencionó particularmente situaciones registradas en Mendoza y Córdoba y señaló al tomate como uno de los productos donde el impacto podría sentirse con más fuerza.
También hizo una referencia directa a Entre Ríos: "Ustedes ahí en Entre Ríos también, aunque tienen Corrientes cerca, lo van a sentir porque va a haber una demanda sostenida", sostuvo.
Después amplió el planteo y habló de un escenario de lluvias intensas, tormentas violentas, períodos de frío y heladas tardías, fenómenos que, según explicó, pueden ocasionar pérdidas de cosechas y fuertes variaciones en los precios.