La CEPAL confirmó que Argentina crecerá por encima de la región, pero lanzó una dura advertencia sobre la informalidad
¿Qué hay detrás de las proyecciones económicas que ubican a la Argentina por encima de la región? La CEPAL revela un diagnóstico preocupante sobre el empleo y la productividad.
La economía argentina no solo superará el promedio regional en los próximos dos años, sino que también encenderá una alerta clave en la CEPAL. El organismo proyectó un crecimiento del 3,3% en 2026 y del 3,4% en 2027, aunque advirtió que el verdadero desafío está en la informalidad y la baja productividad.
Según el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, presentado recientemente por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la Argentina crecerá más que el conjunto de la región, que promediará un 2,2% este año y un 2,5% el próximo. Para América del Sur, la estimación es de 2,5% en ambos años.
El dato positivo para el país llega después de un 2025 en el que la economía ya había mostrado un fuerte repunte, con una expansión del 4,5%. Sin embargo, el organismo internacional pone el foco en un problema estructural que podría frenar el desarrollo a largo plazo.
¿Cuál es la verdadera preocupación de la CEPAL?
Más allá de las cifras alentadoras, el informe advierte que el crecimiento por sí solo no alcanza. La CEPAL señala que América Latina completaría cinco años consecutivos con una expansión promedio cercana al 2,3%, un nivel considerado insuficiente para mejorar el ingreso por habitante y cerrar las brechas de desarrollo.
El organismo sostiene que la región necesita una estrategia de formalización productiva para elevar la productividad, la inversión y el empleo de calidad. En diálogo con la prensa, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, remarcó: “La región ha logrado preservar importantes avances en materia de estabilidad macroeconómica, pero esa estabilidad debe convertirse en una plataforma para crecer más y mejor”.
Y agregó que, para superar la llamada “trampa de baja capacidad para crecer”, es necesario elevar la inversión y la productividad, y avanzar hacia una formalización productiva que fortalezca las capacidades de las personas y las empresas.
El rol de la informalidad en el crecimiento
Una de las claves del diagnóstico es el lugar central que ocupa la informalidad. Para la CEPAL, no se trata solo de un problema laboral, sino de una restricción para el crecimiento de largo plazo. Las empresas informales tienen más dificultades para acceder a tecnología, financiamiento y economías de escala.
El informe destaca que entre 2004 y 2013, cuando la región creció a un ritmo del 4% anual, la informalidad se redujo más de 11 puntos porcentuales. En cambio, en el período posterior, con un crecimiento inferior al 1%, el proceso de formalización se estancó.
Hoy, cerca de la mitad de los trabajadores de la región están en la informalidad. En el primer trimestre de 2026, la tasa fue del 47,2%, apenas un punto menos que el 47,7% del mismo período de 2025.
¿Qué propone la CEPAL para salir de la trampa?
La propuesta no se limita a reducir trámites o aumentar controles. El organismo plantea una estrategia integral en cuatro frentes: políticas laborales, fiscales, financieras y de desarrollo productivo.
En lo laboral, sugiere fortalecer la capacitación vinculada a sectores dinámicos, modernizar la certificación de competencias y diseñar políticas diferenciadas según las trayectorias de cada trabajador. También propone articular los programas sociales con el empleo formal para evitar pérdidas abruptas de beneficios.
En el plano fiscal, apunta a sistemas de protección social que no desalienten la formalización, con trayectorias progresivas y flexibles. La digitalización y la interoperabilidad administrativa son vistas como herramientas clave para simplificar el cumplimiento.
El eje financiero busca reforzar la banca de desarrollo, ampliar garantías y crear instrumentos para las micro, pequeñas y medianas empresas. Finalmente, en desarrollo productivo, recomienda impulsar el extensionismo tecnológico, la digitalización y la integración en cadenas de valor.
La CEPAL también subraya que las pymes no son un universo homogéneo. Algunas son unidades de subsistencia, mientras que otras tienen potencial para crecer. Por eso, las políticas deben distinguir esas realidades y facilitar que las empresas con capacidad de acumulación avancen gradualmente hacia la formalidad.