La chicharrita vuelve a amenazar el maíz: qué pasa con los híbridos tolerantes y el bolsillo de los productores

La chicharrita vuelve a poner en jaque al maíz y el NOA está en el foco. Mientras los productores planean sembrar más, una herramienta clave para frenar la plaga sigue sin estar disponible.

· 2 min de lectura
La chicharrita vuelve a amenazar el maíz: qué pasa con los híbridos tolerantes y el bolsillo de los productores
La chicharrita vuelve a amenazar el maíz: qué pasa con los híbridos tolerantes y el bolsillo de los productores

La amenaza de la chicharrita vuelve a encender las alarmas en el campo argentino. La campaña 2023/24 dejó pérdidas estimadas en al menos seis millones de toneladas de maíz por el achaparramiento, y ahora el NOA aparece en el centro de la escena: la plaga creció en las zonas endémicas del norte y complica especialmente a la siembra tardía.

Una plaga que no da tregua

Según el relevamiento, en 2026 se registró un aumento notable de la presencia de Dalbulus maidis, la chicharrita que transmite la enfermedad. El problema no es tan grave para los lotes de siembra temprana, pero sí para los tardíos: la coincidencia entre el vector y las etapas más vulnerables del cultivo potencia la transmisión de los patógenos y agrava las pérdidas.

La región Centro Norte, clave para la producción nacional de maíz, también muestra un ascenso en las poblaciones del insecto. Esa zona funciona como contención hacia otras provincias cerealistas, y su deterioro aumenta el riesgo de que la plaga se disemine a mayor escala.

El freno a los híbridos tolerantes

Una de las herramientas más efectivas para mitigar el achaparramiento es la elección de híbridos tolerantes. La resolución 294/2024 preveía ampliar su disponibilidad, pero esa alternativa no está hoy plenamente disponible. Eso deja a los productores con menos opciones de manejo en una campaña con fuerte presión de la enfermedad, y con un impacto directo en sus costos y en la rentabilidad.

Más maíz, más riesgo

Con un mercado internacional favorable, muchos productores planean ampliar la superficie sembrada con maíz en la próxima campaña. Pero esa decisión conlleva un riesgo sanitario extra: más hectáreas pueden facilitar la permanencia y propagación del vector y de los patógenos si no se aplican medidas integradas de manejo.

Qué es el complejo del achaparramiento

El achaparramiento del maíz no es una sola enfermedad, sino un complejo de agentes transmitidos por la chicharrita. Incluye dos mollicutes —la bacteria Spiroplasma kunkelii y el fitoplasma Maize Bushy Stunt Phytoplasma (MBSP)— y dos virus: el Virus del Rayado Fino (MRFV) y el Virus del Mosaico Estriado del Maíz. En la campaña reciente, la mayor parte de las pérdidas se atribuye al Spiroplasma, aunque el resto de los agentes también aporta al cuadro sintomatológico y productivo.

Más para leer

Reactivaron el desvío ferroviario del Ingenio Cruz Alta: cuántas toneladas de azúcar podrá mover por año
Economía
La zafra argentina ya molió 13,8 millones de toneladas de caña: el dato que marca el ritmo récord
Economía
Segunda fábrica en ocho meses: la firma dueña del ingenio Concepción avanza para sumar La Corona
Economía
La informalidad laboral bajó en Tucumán: cuánto cayó la tasa entre asalariados
Economía
Vuelos directos de Tucumán a Mar del Plata: por qué la ruta sin escalas vuelve en el verano 2027
Economía
La crisis del ingenio La Corona y la posible venta a Santiago Blaquier: qué esperan los trabajadores
Economía