La ciencia argentina en peligro: el banderazo que expuso la verdad

¿Sabías que el presupuesto de ciencia cayó un 50% en dos años? El banderazo en La Pampa dejó al descubierto la crítica situación que atraviesa el sistema científico argentino. Conocé los detalles de una protesta que reclama por el futuro del país.

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La ciencia argentina en peligro: el banderazo que expuso la verdad
La ciencia argentina en peligro: el banderazo que expuso la verdad

La comunidad educativa de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) se movilizó este miércoles en un banderazo para defender la ciencia, la tecnología y la universidad pública. La protesta, que recorrió las calles de Santa Rosa, tuvo como objetivo visibilizar el reclamo por el financiamiento y las condiciones laborales de quienes sostienen la educación superior.

Bajo la consigna “Ponete la camiseta”, decenas de docentes, investigadores, estudiantes y trabajadores se concentraron en las escalinatas de la casa de estudios, muchos de ellos con la camiseta de la Selección argentina. La columna avanzó por avenida San Martín, continuó por Avellaneda hasta Quintana y regresó por la Gil a las escalinatas, donde sellaron el encuentro con una foto grupal.

¿Qué dijo Alejandro Rabinovich?

El historiador e investigador Alejandro Rabinovich, en diálogo con LA ARENA, fue contundente: “En los últimos dos años, cayó un 50 % el presupuesto de ciencia en Argentina. Se destruyó por completo la agencia, que era el principal organismo que financiaba la investigación”. Además, reveló que “la semana pasada nos enteramos que más de 300 becarios postdoctorales, en vez de quedarse a trabajar para el país, en vez de quedarse a seguir las líneas de investigación importantísimas, van a quedar en la calle y tendrán que buscar trabajo en otro país. Esto es una nueva fuga de cerebros que iniciamos, es una tragedia”.

Rabinovich aclaró que “no es una lucha simplemente salarial de un sector” y enfatizó que la ciencia “nos lleva a todos adelante o a todos para abajo. Es una construcción colectiva que tarda generaciones en hacerse, y se destruye en un minuto con un decreto intempestivo, con una decisión burocrática que después no tiene retorno. Por eso pedimos que nos acompañen, estamos luchando por el futuro del país”.

Consultado sobre si la fuga de cerebros actual es peor que la de los ‘90, el investigador comparó: “Hubo un momento así en los ‘90. Lo que cambió es el contexto histórico. Hoy en día, sin ciencia, Argentina no dura cinco minutos como país soberano. En los ‘90 también era muy importante, pero no era tan crítico. Es increíble que en 2026, cuando todos los países del mundo que se quieren desarrollar invierten el 2 %, el 3 %, el 4 % del PBI en ciencia. Argentina, que tiene armado el sistema, que funciona bien, con problemas, con correcciones que se pueden hacer, pero que es el mejor de Latinoamérica, destruirlo por voluntad propia es un suicidio nacional”.

¿Por qué el Gobierno nacional quiere destruir el sistema?

Para Rabinovich, hay dos razones: “Por un lado, hay una profunda ignorancia por parte del Gobierno respecto de lo que hacemos. Y eso es una de las cosas que sería más fácil y que no saldría ni un peso cambiarlo: que nos pongan un interlocutor que le interese la ciencia, que conozca la ciencia, que venga a sentarse con nosotros a hablar, que visite los institutos. Hay un desconocimiento total. Imaginate que está Lilia Lemoine en la Comisión de Ciencia del Congreso… Esos son nuestros interlocutores cuando la ciencia es un sistema muy complejo”. Y agregó: “Por otro lado, lamentablemente, tienen en la cabeza un país que es extractivista al 100 %, que se supone que va a servir a intereses que no son necesariamente los del pueblo argentino, y, por ende, la ciencia molesta, porque la ciencia es soberanía, la ciencia es crítica, la ciencia es información fehaciente y no condice al relato que venden”.

En cuanto a la falta de interés de los estudiantes pampeanos por la investigación, el científico fue claro: “Lo vemos todos los días con los salarios que tenemos. Para reclutar un científico, hay que agarrar al mejor de la camada, mandarlo a estudiar más y si hace un posgrado tiene la chance de entrar al Conicet, que es muy exclusivo. Esas cabezas, que son las mejores, no pueden competir con un suelo de un millón de pesos. La mayoría se están yendo a dar clase al secundario, donde ganan más, y yo a mis dirigidos les digo que se vayan a Estados Unidos a hacer un posgrado. Y no vuelven más porque nunca los van a dejar ir, es una tragedia para el país”.

“Destruir es muy fácil”

El director del Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa (Incitap), Leandro Socolovsky, encabezó la movilización y en un breve discurso afirmó: “Destruir es muy fácil, construir es lo que lleva tiempo”. Socolovsky destacó que “Argentina, a partir de la educación pública, de la enseñanza universitaria, de la apertura de centros universitarios y la extensión del sistema científico se fue convirtiendo en lo que hemos llegado a ser: un país diferente si se lo compara con la realidad latinoamericana, y en el buen sentido”. Y lamentó que los recortes generaron una nueva “fuga de cerebros”.

El doctor en Física subrayó que “un país puede tener recursos naturales, puede ser rico en recursos naturales, pero si no le agrega valor a lo que produce, si no se transforma, está condenado”. Además, exigió que “las políticas no puede ser que un funcionario firme o deje de firmar, y con esto corta de un hachazo generaciones que ha costado mucho trabajo y mucho dinero formar”, y concluyó: “El pueblo tiene derecho a la ciencia y a la educación”.

“Que se cumpla la ley”

El rector de la UNLPam, Francisco Marull, fue contundente: “Que se cumpla la ley”. Y explicó: “Es tan sencillo y básico para la vida democrática de un país, cada uno de nosotros lo hace todos los días, cumplimos la ley, pero resulta que el Gobierno nacional pretende que naturalicemos que para que una ley se cumpla tengamos que atravesar toda esta situación”.

Por su parte, la decana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, Laura Wisner, señaló que desde 2023 “ha mermado” el financiamiento en ciencia y técnica, tanto para investigación básica como aplicada, y también el ingreso a carrera de investigador por parte de becarios. “Además la Ley de Financiamiento Universitario no se aplica al 100 %. Se han realizado algunos incrementos salariales, pero lejos de equipararse a lo que cobrábamos en diciembre de 2023”, agregó.

Wisner sostuvo que “la lucha tiene que continuar” y llamó a la unidad de todos los trabajadores de la universidad y de la ciencia y tecnología para “defender el sistema universitario”. También advirtió sobre la disminución de cargos docentes por los bajos salarios: “Muchos se han ido al sistema de educación secundaria. Y no es tentador para un estudiante, que está a punto de finalizar sus estudios de grado, continuar con la carrera de investigador o investigadora con este avasallamiento y desprestigio del Gobierno nacional”.

Finalmente, lamentó que “la universidad no escapa a lo que es la sociedad. Se siente ese desprestigio y esa falta de empatía también a la universidad pública, gratuita, laica y de calidad”.

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