La ciencia reveló qué pasa en tu cerebro cuando acariciás a tu perro
¿Sabías que acariciar a tu perro tiene un efecto psicológico comprobado? Un estudio de Nature revela lo que sucede en tu cerebro y cómo hacerlo bien para evitar el estrés.
Un reciente estudio publicado en la revista Nature analizó el hábito de acariciar a los perros y descubrió que no es solo una muestra de cariño: hay todo un mecanismo psicológico detrás. La investigación habla de un “modelo de causalidad conductual” basado en experiencias positivas que se genera al acariciar al animal.
Según los expertos, si uno sabe cómo acariciar al perro y logra una simbiosis, se forma una cadena emocional que lleva a repetir la acción. Sin embargo, advierten que una caricia mal aplicada puede provocarle estrés al animal y desencadenar eventos traumáticos tanto para el perro como para la persona.
¿Cómo acariciar correctamente a tu perro?
Los especialistas recomiendan acercarse al animal de manera lenta y tranquila, y esperar a que el perro comience a olfatear, lo que indica que da el visto bueno para seguir. Es clave evitar movimientos bruscos, ya que pueden generar miedo o estrés.
Las zonas más recomendadas para acariciar son el pecho, los costados, el cuello y detrás de las orejas. Además, cepillarlo con regularidad y compartir tiempo de juego fortalecen el vínculo afectivo.
Beneficios para la salud de dueños y mascotas
Acariciar a un perro contribuye a reducir el estrés y la ansiedad en el animal. En los dueños, también genera ventajas importantes: fortalece el sistema inmunológico, lo que ayuda a combatir alergias y enfermedades. Combinado con paseos y juegos, reduce el sedentarismo tanto en amos como en mascotas.
Entender el lenguaje corporal del perro es clave para una convivencia segura y saludable para toda la familia.