La cifra detrás de la fortuna de Amancio Ortega: cuánto vale el imperio de Inditex
El fundador de Zara asegura que nunca buscó el dinero como fin. ¿Cuál es el secreto detrás de uno de los imperios textiles más grandes del mundo?
Amancio Ortega, fundador de Zara e Inditex, es una de las personas más ricas del planeta. A sus 90 años, el empresario mantiene un perfil bajo, pero su filosofía sobre el dinero sigue dando que hablar. En una frase que se convirtió en emblema, resumió su visión: “Si he ganado tanto dinero ha sido porque mi objetivo no ha sido nunca ganar dinero”.
Esa reflexión, que aparece en el libro Por qué unas tiendas venden y otras no, condensa una idea que Ortega defendió durante décadas: el éxito económico llega como consecuencia del trabajo y la innovación, no como meta en sí misma.
La filosofía de crecer antes que ganar
Ortega sostuvo en varias oportunidades que nunca trabajó con el dinero como objetivo principal. Para él, el verdadero motor de una compañía está en su capacidad de adaptarse y mantenerse en movimiento. “Si no hay crecimiento, una compañía se muere”, dijo alguna vez.
Esa lógica explica por qué Inditex, el grupo que controla marcas como Zara, Pull&Bear, Bershka y Massimo Dutti, se convirtió en un gigante global: la prioridad siempre fue expandirse, no acumular ganancias a corto plazo.
De cadete a magnate
La historia de Ortega empezó lejos del lujo. Nació el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbas, provincia de León, y creció en una familia trabajadora que después se mudó a A Coruña. Con apenas 14 años dejó la escuela para trabajar como cadete en la mercería La Maja, donde aprendió el oficio textil.
En 1963 fundó Confecciones Goa, una empresa familiar de fabricación de prendas. Doce años después abrió la primera tienda Zara en A Coruña y en 1985 creó Inditex, el holding que hoy reúne a varias de las marcas de moda más reconocidas del mundo.
El relevo generacional
Desde 2022, su hija Marta Ortega preside Inditex. El fundador confió plenamente en ella para liderar el grupo, aunque sigue siendo el principal accionista y mantiene un rol en la estrategia de la compañía, siempre desde un perfil reservado.
Más allá de los negocios, Ortega también se dedicó a la filantropía a través de la Fundación Amancio Ortega, que financió becas, equipamiento oncológico para hospitales públicos y proyectos educativos y sociales en España.
El empresario insiste en que su legado no se mide por la riqueza acumulada, sino por haber construido una organización capaz de innovar, generar empleo y mantenerse vigente durante décadas.