La cifra que el Gobierno quiere ocultar: un trabajador informal gana cuatro veces menos que uno registrado
¿Sabías que un empleado en negro gana menos de la cuarta parte de un registrado? Los datos del Indec que el Gobierno no quiere difundir.
Mientras las estadísticas oficiales muestran una mejora salarial, el Indec revela una brecha que incomoda al Gobierno: un empleado en negro cobra, en promedio, apenas una cuarta parte de lo que percibe un trabajador registrado. Los números del segundo trimestre de 2025 exponen una desigualdad que la gestión de Javier Milei prefiere no difundir.
El índice de salarios de junio marcó un incremento del 2,9% intermensual y un avance del 35,7% interanual, superando a la inflación. Pero detrás de ese promedio se esconden realidades muy distintas: mientras el empleo privado formal creció 1,9% y el sector público 3,4%, los trabajadores informales mostraron una mejora del 4,4%.
Sin embargo, este repunte no alcanza para equiparar los ingresos. Según el Indec, un asalariado registrado percibe en promedio $2.195.363 por mes, mientras que uno no registrado apenas llega a $556.783. Es decir, el formal gana un 294% más que el informal.
¿Cuánto se pierde por trabajar en negro?
La diferencia también se refleja en el valor de la hora trabajada: $16.064,7 para los registrados frente a $4.874,9 para los no registrados. La informalidad no solo implica menores ingresos mensuales, sino también una remuneración mucho más baja por hora.
Durante 2025, más de 11 millones de puestos de trabajo estuvieron registrados, mientras que los no registrados superaron los 5,5 millones. Esto significa que un tercio de los asalariados argentinos trabaja en condiciones de precariedad.
La brecha de género se agrava en la informalidad
Las diferencias no terminan en la formalidad. Entre los trabajadores registrados, los varones ganan en promedio $2.506.584,9 contra $1.831.151,9 de las mujeres, una diferencia del 37%. Pero en el sector informal, la distancia se amplía: ellos perciben $712.602,7 y ellas $388.877,4, una brecha superior al 83%.
El informe del Indec también señala que la desigualdad por género es más pronunciada cuando se mide el ingreso mensual por puesto que por hora. En los empleos registrados, la brecha por puesto es del 26,9%, mientras que en los no registrados llega al 45,4%. Por hora, las diferencias son de 9,9% y 14%, respectivamente.
Esto confirma que la informalidad no solo castiga el bolsillo, sino que también profundiza otras desigualdades estructurales del mercado laboral argentino.
La edad también define el salario
La remuneración aumenta con la edad. Entre los registrados, los menores de 30 años ganan en promedio $1.238.915,8; los de 30 a 49 años, $1.792.881,8; y los mayores de 50, $2.101.605,9. En el sector informal, la tendencia es similar pero con valores mucho menores: un joven de menos de 30 años puede ganar alrededor de $390.000 si es mujer y $604.632 si es varón.
Estos datos contrastan con las promesas del Gobierno de mejorar el poder adquisitivo. Mientras la administración Milei destaca la recuperación salarial, las cifras del Indec muestran que la informalidad, el género y la edad siguen marcando profundas diferencias en los ingresos de los trabajadores argentinos.