La ciudad alemana donde el 10% de sus habitantes se suicidó en tres días

El 10% de la población de Demmin se quitó la vida en tres días de abril de 1945. El miedo a los rusos era real, pero lo que encontraron no fue lo que esperaban.

· 4 min de lectura
La ciudad alemana donde el 10% de sus habitantes se suicidó en tres días
La ciudad alemana donde el 10% de sus habitantes se suicidó en tres días

Entre el 30 de abril y el 2 de mayo de 1945, en la localidad de Demmin, al norte de Alemania, alrededor del diez por ciento de sus habitantes se quitó la vida. El pánico ante la llegada de las tropas soviéticas, sumado al colapso del régimen nazi, desató una ola de suicidios que se convirtió en el mayor caso de muerte autoinfligida masiva en la historia alemana.

Demmin era entonces un pequeño pueblo de unos quince mil habitantes, ubicado a 156 kilómetros de Berlín, en la región de Pomerania. Cuando los soldados de la Wehrmacht volaron los puentes sobre los ríos Peene, Trebel y Tollense para frenar el avance enemigo, dejaron a la población civil sin vías de escape hacia el oeste. La ciudad quedó a merced del Ejército Rojo, que ya había tomado Berlín y avanzaba con furia.

El horror de los últimos días del nazismo

El miedo no era infundado. La propaganda nazi había advertido sobre las represalias soviéticas, y los hechos lo confirmaron: saqueos, incendios y violaciones masivas. En ese clima de terror, familias enteras decidieron morir antes que enfrentar lo que creían inevitable.

Los testimonios recopilados por historiadores como Florian Huber, autor del libro Hijo, prométeme que te matarás, describen escenas desgarradoras: madres que ahogaron a sus hijos en los ríos y luego se quitaron la vida; padres que dispararon a sus familias y después se suicidaron; niños que sobrevivieron al intento de sus progenitores.

Un testigo, que entonces era un niño, recordó: “Mi madre también fue violada. Y entonces, junto con nosotros y los vecinos, se apresuró hacia el río Tollense, dispuesta a saltar a él. Yo la detuve, la saqué de ese estado de trance en el que estaba. Había mucha gente, muchos gritos: todos estaban preparados para morir”.

El secreto que duró décadas

La magnitud de la tragedia permaneció oculta durante casi setenta años. Demmin quedó bajo control soviético tras la guerra, primero como parte de la zona de ocupación y luego dentro de la República Democrática Alemana (RDA). Durante ese período, hablar de los suicidios y de los abusos cometidos por las tropas rusas era un tabú.

Recién después de la caída del Muro de Berlín y la reunificación alemana, en 1989, los sobrevivientes comenzaron a romper el silencio. Un informe interno de la RDA, fechado el 15 de mayo de 1945, mencionaba más de setecientos muertos y trescientas sesenta y cinco casas destruidas, pero las cifras reales eran aún mayores.

Las cifras de la tragedia

Las estimaciones sobre el número de víctimas varían. En 1995, la revista Focus publicó un artículo del historiador Norbert Buske que hablaba de “más de mil muertes”. En 2006, los historiadores Udo Grashoff y Kurt Bauer elevaron la cifra a mil doscientas personas. Más recientemente, Fred Mrotzek, de la Universidad de Rostock, calculó entre mil doscientos y mil quinientos los fallecidos, lo que representaría el diez por ciento de la población de entonces.

El historiador Volker Ullrich, en su libro Ocho días de mayo, relata la carta de un soldado soviético que escribió a su familia en enero de 1945: “Ahora, las madres alemanas van a maldecir el momento en el que parieron a sus hijos. Ahora, las mujeres alemanas sentirán el terror de la guerra. Ahora van a vivir lo mismo que ellos provocaron en otros pueblos”.

El papel de la muerte de Hitler

La noticia del suicidio de Adolf Hitler, ocurrido el 30 de abril en el búnker de Berlín, no fue el detonante inmediato. De hecho, se mantuvo en secreto durante al menos veinticuatro horas, mientras los jerarcas nazis luchaban por mantener viva la ilusión de una negociación imposible con los aliados.

El almirante Karl Dönitz, designado sucesor por el propio Hitler, recién se enteró de la muerte del Führer al día siguiente. Al comunicarla por radio, evitó mencionar el suicidio y ofreció una versión heroica de su muerte, en un intento por perpetuar el mito del líder.

Una herida que tardó en cerrar

Durante décadas, el sitio donde se cavaron las fosas comunes fue abandonado y hasta se usó para cultivar remolacha. Solo un monumento con la fecha “1945” recordaba que allí había ocurrido algo relacionado con la Segunda Guerra Mundial.

Con el tiempo, la memoria empezó a reconstruirse. En 1991, algunos testigos que eran niños en 1945 se animaron a hablar, y el estado de Mecklemburgo-Pomerania publicó un libro de memorias en homenaje a las víctimas. En Demmin, el final de la Segunda Guerra Mundial llegó por fin siete décadas después del último disparo.

Más para leer

Europa le cortó el ingreso a la carne brasileña y el negocio que queda en suspenso
Internacional
Murió una mujer tras ser embestida por un toro en un encierro en España
Internacional
Volcán Villarrica en alerta amarilla: ¿qué significa para Neuquén?
Internacional
El argentino detenido por la masacre en México que buscaba bitcoins
Internacional
Un F4 Phantom se desplomó en plena exhibición aérea en Atenas: la decisión que tomaron los pilotos y pagaron con su vida
Internacional
Boris Johnson pide refuerzos militares en Malvinas: “Hay que tomar el control”
Internacional