La condena definitiva del Vaticano al “cura de las 4×4”: una sanción que lo marca de por vida
El Vaticano tomó una decisión irreversible sobre el sacerdote que se hizo famoso bendiciendo desde una camioneta. La sanción que recibió es tan severa que cambiará para siempre su vida dentro de la Iglesia. ¿Qué fue lo que finalmente determinó su destino?
La Santa Sede confirmó una sanción histórica contra el sacerdote Damián Rodríguez Alcobendas, conocido por bendecir desde una camioneta en plena pandemia. El Vaticano lo declaró culpable de abuso sexual contra un menor y le impuso restricciones severas y permanentes. La decisión, comunicada por el Obispado de San Isidro, cierra el proceso tras el rechazo de su apelación.
La resolución fue emitida por el “Colegio para el examen de los recursos en materia de delitos graves”. Este organismo eclesiástico consideró acreditada la responsabilidad del presbítero en lo que calificó como una “grave violación al sexto mandamiento”.
¿Qué implica la sanción?
La condena del Vaticano es de una gravedad extrema. Le prohíbe ejercer de por vida cualquier oficio eclesiástico o función directiva en parroquias y seminarios. Además, queda inhabilitado para la docencia en áreas teológicas o pastorales.
La sanción también le impone una prohibición absoluta de realizar tutorías o asesoramiento a menores de edad. Como parte de la pena, se le suspende el ministerio sacerdotal público por un período de cinco años.
Desde el Obispado que conduce monseñor Guillermo Caride advirtieron con firmeza. En caso de que Rodríguez Alcobendas incumpla estas restricciones, se procederá a su dimisión del estado clerical, es decir, a la expulsión definitiva de la Iglesia.
Un caso que esperó dos décadas
Los hechos por los que fue condenado ocurrieron entre 2003 y 2004. A diferencia de otros casos que salieron a la luz, el abuso no habría tenido lugar en las instituciones educativas donde el sacerdote se desempeñaba en Nordelta.
Según la información, los hechos sucedieron en el ámbito de su vida privada. La víctima presentó la denuncia directamente ante las autoridades eclesiásticas veinte años después de lo ocurrido.
Rodríguez Alcobendas era una figura conocida en los barrios cerrados del norte del conurbano bonaerense. Su nombre cobró notoriedad nacional en 2020, durante los meses más estrictos de la cuarentena por el coronavirus.
Ante la imposibilidad de celebrar misa de manera presencial, el sacerdote implementó una modalidad singular: recorría las calles de Nordelta montado en la caja de una camioneta 4×4 para impartir bendiciones a los vecinos que lo saludaban desde los jardines de sus casas. La escena se volvió viral y lo transformó en un personaje mediático, ganándose el apodo del “cura de las 4×4”.
Una trayectoria en instituciones de elite
Tras su paso por la Parroquia Sagrada Familia de Nordelta, el sacerdote había ejercido como capellán en colegios de elite de la zona. Antes de que la sanción quedara firme, había sido destinado al convento de Pacheco de las Hermanas Siervas de María.
En un comunicado oficial, la Iglesia de San Isidro expresó su “cercanía con la víctima de este delito grave” y pidió disculpas públicas por lo sucedido. “Le pedimos perdón por el dolor y la herida que ha padecido”, manifestaron las autoridades diocesanas.
Este fallo del Vaticano representa una de las sanciones más duras aplicadas por la Santa Sede en casos de abuso dentro de la Iglesia en Argentina, marcando un precedente en la lucha contra estos delitos.