La condena está firme, pero sigue libre: el grito de una madre que perdió a dos hijos en la Ruta 39
Una condena de cinco años y ocho meses, cuatro trabajadores de Basavilbaso que no volvieron y una madre que perdió a dos de sus hijos en la Ruta 39. Lo que reclamó frente a Elonce y por qué su voz se volvió el pedido de cuatro familias.
Lorena Dubini, madre de Brian y Lucas, dos de los cuatro jóvenes que murieron en la tragedia vial de la Ruta 39, volvió a reclamar que Juan Enrique Ruiz Orrico cumpla en prisión la condena de cinco años y ocho meses. Lo hizo en diálogo con Elonce, donde describió el desgaste emocional que atraviesan las cuatro familias desde el siniestro del 20 de junio de 2024.
La mujer cuestionó que el exfuncionario provincial continúe en libertad mientras su defensa busca que la Corte Suprema de Justicia de la Nación revise la condena. Para Dubini, esa situación procesal profundizó el sufrimiento de quienes perdieron a sus hijos, hermanos y padres.
“La justicia también enferma. Aparte de cargar con el dolor de no ver a nuestros gurises, tenemos que estar peleando contra todo esto”, expresó la madre, que insistió en que las cuatro familias necesitan una respuesta judicial.
El reclamo por la libertad de Ruiz Orrico
Durante la entrevista, Dubini recordó que Ruiz Orrico recibió una pena de cinco años y ocho meses de prisión por el siniestro que provocó la muerte de cuatro trabajadores de Basavilbaso. Sin embargo, remarcó que el encarcelamiento todavía no se concretó.
La mujer también se refirió a los recursos presentados por la defensa del exfuncionario y mostró su disconformidad con la posibilidad de que el proceso siga en la Corte Suprema.
“Si Brian se hubiese cruzado de carril, estaría detenido, condenado y cumpliendo prisión en un penal como cualquier otro ciudadano. Entonces, ahí empezamos a hablar de privilegios”, afirmó.
“La condena está firme, ¿por qué no está detenido?”
Uno de los tramos más duros de la charla llegó cuando la madre exigió explicaciones sobre la situación procesal del exfuncionario y los motivos por los que permanece en libertad.
“La condena está firme, ¿por qué no está detenido? ¿Quién me explica por qué no está preso? Una vez preso, él puede seguir apelando a la Corte Suprema”, sostuvo.
En ese marco, aclaró que Ruiz Orrico no está bajo prisión domiciliaria, sino alcanzado por medidas de coerción. “Él no tiene prisión domiciliaria. Lo único que tiene son medidas de coerción”, puntualizó.
Dubini también dijo que la situación judicial acrecentó la sensación de desamparo de los familiares y repitió que su pedido no persigue otra cosa que el cumplimiento de la pena impuesta.
“Yo no quiero odiar a nadie. No pido nada más que él vaya preso”, aseguró.
Las afirmaciones sobre la firmeza de la condena y los recursos pendientes corresponden a la interpretación que Dubini expresó durante la entrevista y deben distinguirse de las resoluciones judiciales que definan la situación procesal definitiva.
El impacto emocional de la tragedia en las familias
La entrevista también dejó ver cómo siguió la vida de Dubini después de perder a sus dos hijos. La mujer contó que recibió asistencia psicológica y psiquiátrica durante el proceso judicial, aunque después decidió interrumpir el tratamiento.
Según relató, pudo acceder a esa atención por el acompañamiento de personas de su entorno laboral, pero advirtió que otros familiares tuvieron dificultades para conseguir turnos con profesionales de salud mental.
“En lo emocional, gracias a que una tiene gente conocida que le tiende una mano, pude hacer tratamiento psicológico y psiquiátrico durante el juicio”, contó.
Mencionó además que la madre de otra de las víctimas debió trasladarse a otra localidad para recibir atención, por las complicaciones para acceder a consultas.
“No estoy en paz. A mí lo que me mantiene de pie es el pedido de justicia para ellos, porque se merecen justicia como cualquier otro”, manifestó.
Dubini recordó que asumió ese compromiso con sus hijos y que, desde entonces, convirtió el reclamo judicial en una parte central de su vida cotidiana.
El acompañamiento entre las cuatro familias
La madre explicó que las familias de las víctimas mantienen un contacto permanente y se acompañan en los momentos de mayor angustia.
“A veces son las dos o tres de la mañana y me llega un WhatsApp: ‘Hoy lo extraño más, hoy me pasan cosas’. La cabeza de uno no es la misma, la vida de uno no es la misma”, relató.
Según describió, aunque ella asumió un papel visible en los reclamos públicos, detrás de cada presentación y manifestación hay otras familias que atraviesan el duelo de maneras distintas.
“En lo personal, soy la que lleva adelante este pedido de justicia, pero son cuatro familias que están detrás mío, que también están procesando todo este duelo”, explicó.
También destacó que sus familiares cercanos son un sostén fundamental para seguir adelante. Mencionó especialmente a su hijo Diego, a sus hermanos y a sus nietos.
“No es fácil estar de pie peleando por un derecho que nos corresponde a todos los ciudadanos”, señaló.
El dolor de los hijos que quedaron sin sus padres
Otro de los aspectos más sensibles de su testimonio tuvo que ver con los niños que perdieron a sus padres en la tragedia.
Dubini recordó que Brian dejó un hijo que tenía apenas dos años cuando ocurrió el siniestro y que hoy tiene cuatro. Lucas también era padre.
“Hay cuatro familias y hay hijos detrás. Brian dejó un nene muy chiquito, de dos años, que hoy tiene cuatro. Luquitas también dejó un niño”, expresó.
La mujer explicó que los abuelos y otros familiares deben afrontar conversaciones difíciles con los chicos, sobre todo cuando preguntan por sus padres o atraviesan momentos importantes de su crecimiento.
“¿Cómo le decís que su papá no lo abandonó, que a su papá lo obligaron a irse?”, planteó.
Como ejemplo, recordó la finalización de la escuela primaria de uno de sus nietos, una celebración en la que su padre no pudo estar presente.
“Mi nieto terminó la escuela primaria. Brian no pudo pedirle permiso a nadie. Nosotros tuvimos que decirle a ese nene que papá iba a estar orgulloso de él, donde fuera que estuviera”, relató.
“Debería estar abrazando a mis hijos en paz”
El contacto con Elonce surgió a partir de una invitación que Dubini recibió para participar de una charla comunitaria sobre salud mental en Basavilbaso. Si bien en un principio se hizo referencia a su participación en la actividad, la mujer aclaró durante la entrevista que había recibido la invitación, pero que finalmente no asistió.
De todos modos, valoró que se generen espacios para hablar sobre salud emocional, prevención y acompañamiento, aunque pidió que también se contemplen las consecuencias que los procesos judiciales tienen sobre las víctimas y sus familiares.
“Está bien que se hagan charlas, pero no se olviden de que acá hay cuatro familias”, remarcó.
La mujer insistió en que el dolor por la ausencia de sus hijos se vio acompañado por el desgaste de sostener un reclamo judicial durante más de dos años.
“Eso también enferma, eso también juega en lo emocional. Yo debería estar abrazando y criando a mis hijos en paz, no haciendo esto que me obliga a hacer la injusticia que estamos sufriendo”, concluyó.