La confesión más dura de Videla a una periodista bonaerense: el secreto que guardó durante años
Una periodista bonaerense revela los escalofriantes detalles de sus entrevistas con Jorge Rafael Videla en 2005. Bajo estrictas condiciones, el ex dictador dejó frases que aún hoy estremecen y mostró la frialdad de quien nunca se arrepintió. ¿Qué fue lo que más impactó a la reportera?
Una periodista de la Provincia de Buenos Aires logró lo que pocos: sentarse frente a Jorge Rafael Videla en plena prisión domiciliaria y escuchar de su boca afirmaciones que aún hoy resuenan. Vanessa Cerone, autora de “Cita con Videla”, reveló los escalofriantes detalles de esos encuentros en 2005, donde el ex dictador no mostró el más mínimo arrepentimiento.
Cerone, quien además de su trabajo en Radio Provincia se desempeña como asesora del gabinete del Gobierno bonaerense y directora del portal Panóptico Sur, accedió al domicilio de Videla en la calle Cabildo. Allí, bajo estrictas condiciones, el represor le aseguró que su objetivo durante la dictadura siempre fue “cumplir con su deber”.
Pero hubo una frase que marcó a fuego a la periodista y que incluso da título a su relato. Videla, con una frialdad desconcertante, sentenció: “Los desaparecidos en realidad son muertos”. Esta declaración, lejos de ser un arranque de sinceridad, formaba parte de una narrativa calculada que el militar mantuvo hasta el final.
¿Cómo logró la entrevista prohibida?
El acceso no fue sencillo. Cerone recordó que, al tocar el timbre de la casa, el propio Videla rechazó la entrevista. Sin embargo, la periodista no se dio por vencida. Dejó una carta y esa persistencia dio sus frutos, logrando que el ex dictador accediera a responder sus preguntas en varias reuniones sucesivas.
La dinámica era estricta y controlada. Videla siempre estuvo acompañado por su esposa, Alicia, e impuso reglas claras: prohibió terminantemente tomar fotografías o realizar grabaciones. A Cerone solo se le permitió utilizar un anotador para registrar, palabra por palabra, las respuestas del represor.
La mirada impenetrable y las justificaciones
La periodista describió al hombre que tuvo enfrente como alguien con una mirada dura e impenetrable, que generaba miedo. A pesar de la cercanía física en esas charlas, Videla nunca mostró un ápice de remordimiento.
Durante los encuentros, habló de “excesos” cometidos durante el Proceso, pero siempre desligándose de cualquier responsabilidad personal. “Siempre hablaba de excesos, que había gente que durante el proceso cometió errores”, relató Cerone sobre su postura.
La visión sobre Madres y Abuelas de Plaza de Mayo
Sus opiniones sobre los organismos de derechos humanos fueron igualmente reveladoras y duras. Sobre las Madres de Plaza de Mayo, Videla expresó que eran “personas que utilizaron el dolor de perder a un familiar para hacer política”.
Respecto a las Abuelas de Plaza de Mayo, aseguró que haría “lo posible por brindarles respuestas”, una declaración que contrasta con la opacidad y la negación sistemática que caracterizó a la dictadura sobre el destino de los niños apropiados.
Cada 24 de marzo, conmemorando el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, miles de personas marchan hacia la Plaza de Mayo. Desde la Provincia de Buenos Aires, se organizan concentraciones en estaciones de tren y accesos al conurbano para viajar juntos hacia la Ciudad, en un acto de recuerdo y reclamo permanente que responde a las verdades que hombres como Videla intentaron ocultar.
El relato de Vanessa Cerone no es solo una crónica periodística; es un testimonio directo de la impenitencia de uno de los principales responsables del terrorismo de Estado, una mirada desde adentro a la mente de quien nunca pidió perdón.