La confesión que estremeció al tribunal: “No era mi intención quitarle la vida, estaba drogado”
Un trabajador de 72 años del 107 fue interceptado en plena calle de la capital tucumana. Lo que sucedió después terminó con su vida y ahora el autor enfrenta las consecuencias tras una confesión que dejó a todos helados.
Un trabajador del Sistema de Emergencias 107 fue asesinado de un disparo en plena calle de San Miguel de Tucumán cuando intentaban robarle su motocicleta. El autor del crimen, Julio Dante Guerrero, alias “Pañal”, fue condenado a 20 años de prisión. La sentencia llegó tras un juicio de cesura donde la jueza Soledad Hernández hizo lugar al pedido del Ministerio Fiscal.
El hecho ocurrió el domingo 11 de mayo de 2025, alrededor de las 19:30, en la intersección de avenida Viamonte y diagonal Alejandro Heredia. Eugenio Pablo González, de 72 años, circulaba en su moto cuando fue interceptado por Guerrero, quien portaba un arma de fuego.
Un forcejeo con final trágico
En medio de la lucha por la motocicleta, el acusado efectuó un disparo que impactó en el abdomen de la víctima. Testigos del lugar salieron en auxilio de González e impidieron que el agresor concretara el robo, obligándolo a huir por calle Rapelli hacia avenida Ejército del Norte.
La víctima fue trasladada de urgencia al hospital Centro de Salud, donde permaneció internada hasta el 27 de mayo de 2025. Finalmente falleció como consecuencia de un shock séptico y falla orgánica múltiple derivada de la herida de bala.
La acusación: “Un hecho muy violento”
Durante el alegato de clausura, la auxiliar de fiscal María José Agüero, de la Unidad Fiscal de Homicidios I dirigida por Pedro Gallo, sostuvo que se trató de “un hecho muy violento”. Remarcó que el acusado se aprovechó de la vulnerabilidad de González.
“Estamos hablando de una persona de 72 años, lo que implica una clara disparidad en la fuerza física y en la capacidad de resistencia”, afirmó Agüero, quien estuvo acompañada durante el debate por la instructora Giuliana Ricciuti. La fiscal agregó que Guerrero no solo exhibió el arma para concretar el robo, sino que la utilizó para producir el disparo mortal “en horas de la tarde y en un lugar donde había otras personas, multiplicando los riesgos”.
El dolor de la familia
Antes de conocerse la sentencia, dos hijos de la víctima se dirigieron al tribunal unipersonal. Lucas, uno de ellos, expresó: “No tenemos papá por culpa de él. Ya venía proyectando su jubilación”.
Por su parte, Micaela manifestó: “Era trabajador, íntegro y con proyectos cuando se jubilara. Estaba por empezar otra etapa. Nos lo arrebataron por algo material. La Justicia es el único camino para honrar su vida”.
La última palabra del condenado
En sus declaraciones finales ante el tribunal, Julio Dante Guerrero intentó explicar lo sucedido. Sostuvo: “No era mi intención quitarle la vida así, estaba drogado y no me acuerdo. No quise llegar a lo que sucedió. Estoy arrepentido hasta el día de hoy”.
La pena de 20 años de prisión fue impuesta en el marco de la segunda etapa del proceso, correspondiente al juicio de cesura. Esto ocurrió luego de que el 3 de diciembre de 2025 se le dictara la responsabilidad penal por el delito calificado como homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de arma de fuego.
Tras escuchar las últimas palabras de las partes y del imputado, la jueza Hernández pasó a un cuarto intermedio y finalmente resolvió hacer lugar al pedido de la fiscalía, condenando a Guerrero a dos décadas de encierro.