La confesión que una médica guardó en secreto y el momento en que decidió hablar: lo que reveló sobre su amiga y un anestesiólogo

¿Qué vio una médica que la hizo guardar silencio durante meses y qué la impulsó finalmente a hablar? Los detalles de un testimonio clave que revela confesiones y episodios escalofriantes en un caso que está removiendo los cimientos del sistema de salud.

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La confesión que una médica guardó en secreto y el momento en que decidió hablar: lo que reveló sobre su amiga y un anestesiólogo

Una médica residente del Hospital Italiano fue testigo de confesiones y episodios alarmantes que mantuvo en silencio durante meses, hasta que una situación extrema la llevó a alertar a sus superiores, desencadenando una investigación que hoy conmociona al ámbito médico. Su testimonio, clave en la causa por consumo y presunto robo de anestésicos, reconstruye los vínculos entre Delfina “Fini” Lanusse y el anestesiólogo Hernán Boveri.

Todo comenzó en febrero de 2025, fuera del ámbito laboral. En una conversación informal, Lanusse le confesó a su compañera y amiga, identificada como “Mechi” S., haber consumido propofol junto a Boveri. Lejos de denunciar de inmediato, Mechi optó por acompañar a su amiga, advertirle sobre los riesgos y observar la situación en silencio.

¿Qué indicios se acumularon con el tiempo?

Con el paso de los meses, los indicios se volvieron más evidentes. Mechi notó cambios físicos en Lanusse, episodios de consumo y una relación cada vez más estrecha entre ella y el anestesiólogo. Según su percepción, esta relación estaba marcada por una asimetría jerárquica que complicaba la dinámica.

El punto de quiebre llegó en febrero de 2026. Chantal “Tati” Leclercq llamó a Mechi para expresar su preocupación por el estado de Lanusse. Este aviso se sumó a un episodio previo en el que la residente había sido encontrada semiconsciente, con una vía colocada, en su departamento.

¿Cómo fue el encuentro decisivo?

Ese mismo día, Mechi se encontró con Lanusse y, según su declaración, la vio desorientada, con una herida en la frente y en un estado que consideró alarmante. En ese contexto, Lanusse le pidió ayuda de manera explícita, marcando un momento crítico.

La situación se agravó días después. Según el testimonio, Lanusse habría vuelto a consumir sustancias, incluso en circunstancias que excedían su voluntad. Fue entonces cuando Mechi decidió dar el paso que había postergado.

¿Qué desencadenó la investigación?

Junto a otras residentes, Mechi alertó a sus superiores en el área de anestesiología del Hospital Italiano. Este aviso activó una cadena de intervenciones internas en el hospital y derivó en la intervención de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires.

Días más tarde, la investigación judicial tomó otra dimensión tras la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar. El nombre de Mechi quedó incorporado en el expediente como testigo clave, aunque no está imputada ni denunciada.

Su relato fue central para reconstruir la secuencia que derivó en una causa que hoy sacude al ámbito médico, destacando el rol de una figura en segundo plano que, tras meses de silencio, decidió actuar ante una situación de creciente gravedad.

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