La "confraternidad" entre hinchas de Central Córdoba y Mitre terminó en una batalla campal
La "confraternidad" entre hinchas de Central Córdoba y Mitre terminó a los ladrillazos en un predio del barrio Belgrano. Si vivís en la zona o cruzás por ahí, esto es lo que pasó cuando la fiesta se convirtió en pesadilla.
Lo que iba a ser un partido para "confraternizar" entre hinchas de Central Córdoba y Mitre terminó en una batalla campal con más de 600 personas, ladrillazos, corridas y destrozos. El hecho ocurrió este sábado en el predio deportivo del Buen Pastor, ubicado en la intersección de las calles Agustín Álvarez y Arturo Illia, en el barrio Belgrano de la capital santiagueña.
Según informaron fuentes policiales, dos equipos conformados íntegramente por simpatizantes de ambos clubes habían alquilado una de las canchas del lugar para disputar un encuentro con el objetivo de "confraternizar". La convocatoria superó las 600 personas, y de acuerdo con las averiguaciones, supuestamente hubo venta de bebidas alcohólicas en el predio.
En cuestión de minutos, el clima se volvió tenso. Los cánticos presionaban a los jugadores y cada pelota se disputaba como si fuera una final. La rivalidad histórica se trasladó al juego y el partido se tornó "caliente", según describieron testigos.
El pitazo final y el estallido
Con el pitazo final, el resultado quedó como un dato anecdótico. Alguien lanzó el primer ladrillazo hacia el bando contrario y se desató una batahola generalizada. Hombres, mujeres y niños corrían de un lado a otro buscando refugio de las pedradas, mientras otros arrojaban proyectiles sin importar quién estuviera en el medio.
Algunos testigos habrían advertido que vieron "tumberas" entre los agresores, revelaron fuentes policiales. A las corridas se sumaron los asistentes a un cumpleaños de un menor que se celebraba en el mismo predio, que quedaron atrapados en medio de la violencia.
Destrozos adentro y afuera
Los enfrentamientos comenzaron dentro del local, donde destrozaron motos estacionadas, y continuaron en la vía pública, donde también dañaron autos. Vecinos, peatones y automovilistas que pasaban por la zona quedaron a merced de los violentos, que intercambiaban ladrillos y piedras sin importar las consecuencias.
La situación recién se controló cuando personal de la Comisaría Nº 3 y de la División Prevención de la Departamental 16 llegó al lugar en varios patrulleros. Los efectivos tuvieron que utilizar postas antitumulto para dispersar a los hinchas y restablecer la calma en la zona.
Sin detenidos pero con el predio clausurado
Hasta anoche no se habían registrado detenidos ni heridos ingresados al hospital Regional, aunque testigos afirmaron haber visto personas lastimadas por impactos de piedras. Personal de la División Alcoholismo realizó un control en el predio y descubrió que el encargado no contaba con la documentación que acreditara su habilitación. Por esa razón, y tras los graves incidentes, el lugar fue clausurado y desalojado.